El botellón, es decir, beber en la calle está prohibido. Eso es así desde hace años. Pero su celebración ha persistido pese a los intentos de la Policía Local y del Ayuntamiento por ponerle coto. Y renace, de hecho, en zonas de la capital como la Plaza de la Merced, el Cortijo de Torres, la ampliación del campus universitario o Mundo Nuevo. Lo cierto es que la Policía Local, ha confirmado el edil de Seguridad, Avelino Barrionuevo, ha diseñado un dispositivo especial para mantener a raya a los macrobotellones, sobre todo en la zona de la plaza de la Merced, enclave histórico para esta práctica, desterrada hace años, pero que ahora vuelve a estar en auge en esta zona.

"Hemos diseñado un dispositivo especial para plaza de la Merced", dice el edil de Seguridad, Avelino Barrionuevo, quien además explica que se hace vigilancia especial a determinados puntos de la ciudad como la ampliación de la Universidad, Cortijo de Torres o Mundo Nuevo. "Allí las patrullas vigilan de forma periódica", declara, con especial intensidad las noches de viernes a sábado y de sábado a domingo. En la Merced, "la presencia es permanente, dentro y fuera de la plaza". Asegura Barrionuevo que este dispositivo ya lo tenían antes, es decir, uno ordinario más uno relacionado con la Movida, al que hay que sumar este refuerzo especial. "De lo que se trata es de que haya una presencia permanente de policías en este entorno. Además, estamos coordinados con Limasam, de forma que apoyamos el desalojo de personas y luego los camiones y efectivos de esta empresa empiezan a limpiar. Una cosa es, por cierto, que la plaza esté concurrida y otras que quienes estén dentro estén bebiendo", recalca.

"Tenemos el dispositivo ordinario, el extraordinario de la Movida y este, que es el especial. En la Plaza de la Merced no se pueden meter bebidas, y eso es lo que vigilamos, para luego perimetrar y despejar. Esto es especial para la Merced, por el resto de puntos pasamos de forma periódica con el fin de disolver las concentraciones, si se dieran".

También desarrolla la Policía Local una minuciosa vigilancia de redes sociales para evitar botellones, como uno multitudinario que se dio en la zona de Gibralfaro los días 15 y 16 de octubre. Así, efectivos del Grupo de Investigación y Protección (GIP) de la Policía Local especializados en el rastreo en redes sociales y fuentes abiertas de Internet detectaron la organización y promoción de un macrobotellón previsto para hace dos fines de semana, evitando así que se produjera.

La investigación en cuestión se inició tras llevar a cabo una ciberpatrulla a raíz de la cual los policías locales tuvieron conocimiento de que se estaba organizando y promocionando una gran reunión de jóvenes para la realización de un botellón multitudinario en la zona de Gibralfaro para los días 15 y 16 de octubre. En este sentido, comprobaron que a fecha del viernes 15 eran ya 244 los participantes que habían confirmado su asistencia.

En prevención de evitar dicha concentración, los policías locales llevaron a cabo las gestiones oportunas para identificar a dos de los organizadores, resultando ser ambos menores de edad, los cuales, en presencia de sus padres, fueron propuestos para sanción ante la Subdelegación del Gobierno en Málaga por promover la concentración de personas y reuniones en la vía pública, sin cumplir los requisitos exigidos en la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión, pudiendo ser sancionados a través de la actual Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de protección de la seguridad ciudadana, que tipifica estas conductas como leves, hasta con 600 euros de multa.

Además, han recordado que en aquellos casos en los que a raíz de estas convocatorias se produjeran hechos que provocasen una alteración de la seguridad ciudadana, los hechos podrían constituir una infracción grave, conllevando sanciones económicas de hasta 30.000 euros.

Independientemente de las actuaciones tendentes a la identificación y sanción de los convocantes de este tipo de reuniones, en cuanto a los participantes cabe recordar que la práctica del botellón, o más concretamente la permanencia y concentración de personas que se encuentren consumiendo bebidas o realizando otras actividades que pongan en peligro la pacífica convivencia ciudadana, conlleva una sanción de hasta 600 euros.

En caso de que los denunciados sean menores de edad, serán los progenitores los responsables subsidiarios a la hora de afrontar estas sanciones pecuniarias.

A la labor preventiva en redes sociales se suma las actuaciones llevadas a cabo en la vía pública. En este sentido, a raíz de esta convocatoria se organizó un refuerzo policial en la zona de Gibralfaro con unidades uniformadas de la Policía Local de Málaga, que observaron cómo a su llegada un grupo de unos 50 jóvenes emprendía la huida.

Finalmente, los apercibimientos realizados y la presencia policial provocaron que algunos de los participantes propusieran trasladar la convocatoria al sábado 17 de octubre, a las 21.00 horas en la plaza de la Merced. Las patrullas que conformaban el dispositivo continuaron con las labores de vigilancia, detectando presencia y congregación de jóvenes desde las 19.30 horas en calle Agua y en la zona de Mundo Nuevo, los cuales accedían con bebidas, lo que dio lugar a diferentes actuaciones policiales.

También se observó que la afluencia de jóvenes en la plaza de La Merced fue en aumento, lo que motivó algunas denuncias y que sobre las 22.45 horas se procediera a su desalojo, para lo que se contó con el apoyo de agentes de la Policía Nacional, tras lo que se realizó la limpieza del lugar por parte de operarios de Limasam.

Más tarde se continuaron recibiendo llamadas en las que vecinos de la zona se quejaban de la presencia de jóvenes que practicaban un botellón en la zona de monte de Mundo Nuevo, lo que motivó nuevas actuaciones policiales.

En ese fin de semana (16/17 de octubre), se pusieron 40 denuncias por este motivo.