La afluencia de peatones por calle Carretería ha disminuido considerablemente a causa de las obras y, por tanto, la presencia de clientes. "Ayer no entró nadie", declara el dueño de Rosapeula, tienda de moda flamenca y danza artística. Pasillos estrechos, vallas metálicas y ruido de maquinaria caracterizan ahora el tramo en obras de la calle Carretería. El acceso directo al lateral derecho de la vía, donde se sitúa Rosapeula, está cortado. La comunicación entre un lado y otro es nula hasta el final de la obra, por lo que lo peor es, sobre todo, el gran rodeo que hay que dar para acceder a los establecimientos. Para contrarrestar de alguna manera la situación, este comercio ha potenciado su visibilidad en el ámbito digital, a través de la página web y las redes sociales. Sin embargo, la actividad económica se ve directamente afectada y los comerciantes son los que más sufren las consecuencias de las obras, las cuales comenzaron el día 4 de octubre. El proyecto, dividido en cuatro fases, ha comenzado en el tramo que abarca desde la Tribuna de los Pobres hasta Postigo de Arance.

Silvia Gil, cuya tienda de moda infantil está situada en el Pasillo de Santa Isabel desde hace nueve años, también denuncia la falta de acceso y de visibilidad de los establecimientos, además de otros de los grandes inconvenientes: la suciedad y el ruido. Los escaparates de los comercios se encuentran prácticamente tapados debido a la valla verde que recorre todo el tramo en obras. "Me parece muy injusto que hayan empezado después del covid", afirma. Al igual que el resto de los comerciantes, Silvia cree que este era un momento crucial de recuperación económica tras el largo período de paralización y que, para estos comercios, no está siendo como se esperaba a causa de las obras.

Además de las dificultades que comparten actualmente los negocios situados en calle Carretería, Muebles Espildora ha sufrido esta madrugada una inundación que ha llegado hasta el final de la tienda. El agua ha dañado el suelo y numerosos muebles. Según la propietaria, el accidente ha sido causado por la rotura de una de las tuberías próximas situada en el exterior del establecimiento. Asegura que los propios trabajadores de la obra lo han solucionado esta misma mañana, pero que "ya poco se puede hacer", refiriéndose a todo el material perjudicado y que ya no se podrá vender.

Pese al descontento de los comerciantes, la gran mayoría entiende que la obra "es necesaria" y "solo queda esperar". Algunos deciden afrontar la situación con algo de positividad: "Cuando se tuercen las cosas, le metemos caña", finaliza Silvia.