Los locales del Mercado de Salamanca ya están empezando a volver a sus puestos de trabajo originales tras dos años, lo que ha sido acogido con satisfacción entre los propietarios. El Ayuntamiento de Málaga recepcionó ayer las obras de rehabilitación del lugar, lo que significa que los trabajos ya finalizaron. Todavía quedan por terminar ciertos arreglos en el interior así como la instalación de la acera en la puerta trasera, pero ya se está recuperando la normalidad en una buena parte de los negocios.

"Estábamos deseando que reabriera, pero todavía nos queda" expresa Antonio Pérez, responsable de Frutería Antonio. Los dueños de los diferentes negocios del mercado están muy ilusionados y esperanzados con la vuelta a la normalidad. Todos coinciden en que es una buena noticia y en que luce mejor que antes. "Ha quedado de lujo" afirma Francisco Rafael Jiménez, propietario de la Pescadería Fran y Lucía, igual opinión que Domingo Anaya, titular de Carnicería Domingo, quien considera "perfecto" el resultado de las obras además de etiquetar de "necesaria" la reforma. Otros sin embargo no dan por terminados los trabajos todavía, como Salvador Moreno, de Pescadería Salva y Adrián: "todavía no está abierto del todo, pero seguro que está mejor que antes".

De igual forma, todos también están de acuerdo en que las obras deberían haber empezado y terminado antes. Maribel Díaz, propietaria de Frutería Alonso y Maribel, piensa que han tardado "un montón" y que han sido unos años "incómodos" para dueños y clientes. Nadie olvida las complicaciones y retrasos continuos que hubo en la culminación de la rehabilitación. Díaz también recuerda: "se nos han hecho dos años eternos, muy largos, con muchos contratiempos y deseando que terminen ya porque en realidad no han terminado, faltan muchas cosas por terminar". Uno de los retrasos a los que se refiere es que el Ayuntamiento tuvo que aprobar un nuevo presupuesto porque no estaban contemplados los fallos estructurales, "no lo evaluaron bien cuando comenzó la obra" zanja la dueña de la frutería. José Antonio Montoya, titular de Pescadería José Antonio, añade: "se encontraron peor los cimientos y tuvieron que poner un refuerzo en la base y se retrasó 4 ó 5 meses más, y cuando empezó el covid se paró".

Faltan partes por acabar

Maribel Díaz recalca que todavía la puerta trasera no está lista porque le falta por instalar la acera y también la construcción de una rampa, pero el consistorio ya ha comunicado que esto último no lo hará, por lo que los dueños de las tiendas del mercado han recogido firmas entre ellos y los clientes para que se construya tal elemento. "Deberían poner un aparcamiento, mucha gente de otros barrios no viene porque no hay sitio donde dejar el coche" cuenta también Díaz. Antonio Pérez especifica que las personas que trabajan en el centro dejan su vehículo en el barrio de El Molinillo, donde se encuentra el Mercado de Salamanca, y que de esta forma se ocupan todas la plazas.

Los volúmenes de venta se han visto mermados en los años en los que el mercado ha estado en rehabilitación. "Han sido dos años terroríficos" se lamenta el propietario de Pescadería Fran y Lucía. José Antonio Montoya especifica que al tener que mover su tienda, estar cerradas las puertas del mercado y que no había aparcamiento, la gente no iba. El responsable de Pescadería Salva y Adrián reconoce que han sido unos años "muy malos" en términos de ventas, al igual que el dueño de Carnicería Domingo.

"Esperemos que venga más gente" desea José Antonio Montoya, algo que también expresan los demás responsables de los locales. Salvador Moreno cree que el hecho de ser nuevo debe atraer a más gente a comprar al Mercado de Salamanca. No todos piensan igual, o más bien hay quien es más realista, como el propietario de Frutería Antonio: "solo será un reclamo al principio". Domingo Anaya deja la misma opinión, considera que va a ser difícil afianzar clientes y que no solo vengan nuevos por la reapertura, no cree que vayan a ser igual de competitivos que el resto de mercados. Pero también reflexiona: "esto es como la belleza, atrae pero no retiene".

Los clientes también esperaban ansiosamente la culminación de las obras. "No hay comparación, y eso que no está terminado" comenta Carmen Truyenque, que se encontraba comprando en el mercado. Piensa lo mismo que los propietarios de los locales, que ha tardado mucho y que todavía tienen que aguantar polvo, pero que "merece muchísimo la pena". Añade: "debemos tener mucho más cariño y aprecio a nuestras cosas" y que se deberían de cuidar mejor los monumentos. Por último, cree que puede ser un reclamo para que vayan muchas personas a comprar.