La solución propuesta por el Plan Director de la Catedral para acabar con los problemas de humedades y filtraciones, que amenazan las obras de arte de su interior y la propia supervivencia del primer monumento de la ciudad, es decir, el tejado a dos aguas, una solución que ya propuso el arquitecto Ventura Rodríguez en 1764, requeriría una inversión de en torno a 10 millones de euros, según confirmaron fuentes conocedoras del proyecto, aunque estas también estimaron que sería necesaria una actualización que corregiría al alza el precio al haberse disparado el coste de las obras en lo que va de año, debido, entre otras cosas, a la escasez de materiales por la pandemia.

Sea como fuere, se trata de una actuación que, si se compara con otras previstas en la ciudad, parece menos onerosa y sí muy necesaria. Recordemos que el promotor de esa obra aquí es el Obispado de Málaga, que tiene presentado este proyecto en la Junta de Andalucía, autoridad competente para autorizarla o denegarla, al ser un inmueble capital del patrimonio histórico-artístico de la comunidad. Así, por ejemplo, soterrar el eje litoral cuesta en torno a 442 millones de euros (la mitad podría venir de la colaboración público-privada), el auditorio, 121 millones de euros y el Plan Especial del Guadalmedina, en torno a 250 millones.

Algunos expertos, incluso, aluden a la posibilidad de que el Obispado pueda solicitar ayudas de diverso tipo para, una vez obtenido el sí de la Junta, acometer la obra. Lo cierto es que fuentes municipales señalan esas subvenciones: podrían solicitarse fondos del 1,5% cultural del Ministerio de Fomento (como los usados para remodelar el mercado de Atarazanas), hay programas de colaboración de Europa con proyectos de sostenibilidad y mejora del patrimonio, de la propia Junta de Andalucía y está la colaboración público-privada, es decir, dinero aportado por empresarios.

Hay ejemplos de ayudas de las administraciones públicas en todo el país: el 28 de agosto de 2015, el Consejo de Ministros autorizó una subvención de 17 millones de euros para financiar actuaciones de restauración en la Catedral de Santiago, y el Cabildo de la Catedral de Sevilla se planteaba a mediados de este mes pedir dinero al Gobierno central o no para restaurar la Giralda. No en vano, informaba ABC de Sevilla, la Archidiócesis y el Cabildo sondearon al Gobierno para ver si podían pedir una subvención para ello, pero el Ejecutivo central exigió parte de la gestión y beneficio del monumento, lo que se rechazó.

El pasado diciembre, la consejera de Cultura, Patricia del Pozo, presentó al Consejo de Gobierno de la Junta el plan Alhambra, por el que se inician inversiones por 20 millones de euros para recuperar patrimonio en la ciudad nazarí, de forma que el dinero generado por el monumento revierta en la urbe.

Fuentes conocedoras del asunto destacan las fuertes inversiones que se han recibido en otros monumentos catedralicios de Andalucía como Sevilla y Granada y entienden que, una vez aprobado el proyecto, podría explorarse la vía de las ayudas. Pero necesitan ya el sí.

El grupo municipal del PP, por su parte, presentó ayer una moción para que el Ayuntamiento solicite a la Junta de Andalucía que sus técnicos emitan la autorización preceptiva para que la Diócesis de Málaga pueda acometer un tejado a dos aguas en la cubierta de la Catedral, solución contemplada en el proyecto básico y en el de ejecución presentado por el Obispado en marzo de 2021 al Gobierno autonómico «para poner fin a las grietas y problemas de humedades y goteras que aquejan a este bien cultural».

La moción incide en las tesis del alcalde sobre la camisa con la que se cubrieron las bóvedas catedralicias en 2008-2009, solución propuesta por la Junta socialista, que se reveló en pocos años insuficiente para acabar con las humedades, que amenazan, por cierto, las obras de arte, algunas de un valor incalculable, que hay en nuestro templo mayor. El alcalde, Francisco de la Torre, ya dijo el martes pasado que el Consistorio podría colaborar económicamente, pero que con un crédito y el dinero de las visitas sería suficiente. El regidor se mostró seguro de que la Junta y la Diputación también ayudarían. Todas están ahora bajo el gobierno del PP. De hecho, en la moción se dice que el Gobierno andaluz está en buena disposición hacia el proyecto.

El principal problema de la Catedral de Málaga son las filtraciones por el agua de lluvia.

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Este periódico informó ayer en exclusiva de que la Junta creará un equipo técnico especial, con perfiles de grandes expertos en la materia, para valorar el proyecto y darle el sí, al tratarse de una rehabilitación de «gran envergadura» y que se sale, claramente, de lo normal. Se plantea la Junta contratar asistencias técnicas externas.

También pide el PP municipal que los técnicos de Cultura dialoguen con los arquitectos redactores del plan director de la Catedral. «Este plan director nunca llegó a ser aprobado por el anterior Gobierno andaluz que, pese a ser conocedor del problema, no ofreció una solución a Málaga; en 2017, una vez estudiado el documento por la Junta, el Ejecutivo insistía en que la mejor moción era revisar el estado de la cubierta ejecutada (esa segunda piel), antes de optar por otras soluciones como el tejado a dos aguas que proponía el Obispado. Esas opiniones parecen seguir hoy latiendo en el seno de los técnicos del Gobierno andaluz, que siguen sin autorizar esta actuación ni mantener un diálogo fluido para buscar una solución», dice el PP.