«Hay personas que para no dar un rodeo por la plaza de San Francisco, acortan por aquí a toda leche», resume Ángel, vecino de calle Gigantes.

No han pasado ni cinco minutos de esta queja cuando un motorista hace acto de presencia y con toda la parsimonia del mundo recorre esta calle peatonal mientras sortea a los que pasean. «Y este por lo menos va con cuidado», detalla Ángel.

La reforma de 2017 eliminó la escalerita de calle Álvarez con calle Gigantes y en su lugar, un pequeña rampa para carritos de la compra se transformó en una gran rampa «por la que cabe un trono» y las motos que sean.

Una moto cruza la calle peatonal, una estampa habitual. A.V.

Desde entonces, el tráfico es continuo, con el agravante de que, a los pocos meses de inaugurada la reforma, recuerda Ángel, lo que empezó como la retirada temporal de dos bolardos en el cruce con Carretería, para permitir el acceso de camiones por unas obras próximas, se convirtió en definitiva, y también desapareció un cartel de prohibida la circulación.

«Los bolardos han estado menos tiempo puestos que retirados», lamenta.

Como explica Alejandro, un vecino de la contigua calle Álvarez, el Ayuntamiento no sólo retiró los bolardos de esta vía peatonal, también los de todo el entorno: la zona de Biedmas, Viento, Grama, Cobertizo de Malaver..., como muestran a La Opinión estos dos vecinos.

La entrada por Carretería, sin bolardos desde hace años. A.V.

Como consecuencia, ya no sólo circulan motos por estas estrechas calles peatonales, también llegan a entrar y salir coches. «Me he encontrado con guiris que van con el GPS puesto, buscando viviendas turísticas y se meten con el coche y quedan atrapados en este laberinto», lamenta Alejandro.

Los vecinos detallan que desde 2019 no dejan de enviar escritos al Ayuntamiento reclamando la reposición de todos los bolardos retirados, así como el cartel de prohibida la circulación, que estaba en calle Gigantes con Carretería. Hasta ahora, en vano.

«El Ayuntamiento nos ha llegado a decir que no los pone porque no hay bolardos, cuando cualquier maestro municipal podría hacerlos», argumenta Ángel.

El solar de la discordia

Y relacionado con la ‘peatonalización motorizada’ de esta calle y su entorno se encuentra un veterano y enorme solar. Se trata del más próximo a calle Carretería (acera impar) que, hasta la fecha, ha tenido un largo y poco fructífero historial burocrático.

En los casi últimos veinte años, en la parcela -en la actualidad propiedad de la Junta de Andalucía- se llegaron a proyectar un aparcamiento, tecnocasas, viviendas de protección oficial y lo último es un Centro Urbano de Distribución Ecológico con financiación parcial de la UE, un equipamiento para sacar los camiones de reparto del Centro Histórico y que este se haga con vehículos eléctricos.

El proyecto cuenta con la oposición de los vecinos, que recuerdan que en el verano de 2017 se movilizaron y escenificaron en el solar la falta de espacios verdes y deportivos en esta parte del Centro.

En 2017 los vecinos hicieron una fiesta reivindicativa en el solar donde irá el centro de reparto. A.V.

En este sentido, Ángel señala que llegaron a presentar un proyecto a la Junta de Andalucía para que el solar en cuestión acogiera un campo de juego y espacio para las personas mayores. «AVRA nos dijo que no era posible», lamenta.

En cualquier caso, el centro de mercancías le parece un despropósito porque supondría «despeatonalizar» calle Gigantes, con el riesgo para los vecinos. «Con todos los camiones metiendo mercancías y los minicoches, va a ser un infierno para nosotros porque todo esto son viviendas», remarca Alejandro.

Ángel, por su parte, llama la atención sobre la normativa que sólo permite en esta calle construir edificios con planta baja y dos plantas, salvo en las esquinas, cuando se aumenta una planta más.

Sin embargo, critica este vecino, para albergar el centro de distribución de mercancías se proyecta un edificio «de una planta baja que en realidad tendrá la altura de tres plantas, es decir, que el edificio tendrá al final una altura de cinco plantas, que no está permitida», argumenta.

Por todos estos motivos, los vecinos anuncian que si sigue adelante este proyecto, presentarán una denuncia.

Por lo demás, están expectantes con las obras de Carretería y los futuros desvíos del tráfico, con la esperanza de que no se consolide del todo como ‘motorizada calle peatonal’ la calle Gigantes, con el trasiego, en esta ocasión, de camiones.

Respuesta municipal

La concejala del Distrito Centro, Gemma del Corral, declaró la pasada semana a este diario que «en breve se repondrán los bolardos de la calle y se señalizará como acceso sólo permitido a los vehículos autorizados».

Con respecto al centro de distribución de mercancías indicó que «a estas alturas nadie discute que el interés general, incluso el de los propios vecinos para mejorar la carga y descarga en el Centro Histórico, pasa por la puesta en funcionamiento de este centro de distribución lo antes posible».