Hace ahora un par de años, Pedro Sánchez se dio otro baño de multitudes en las mismas escalinatas del Palacio de Congreso de Torremolinos por las que ha vuelto a bajar este domingo. Entonces, aguardaba en el horizonte la repetición electoral del ’10-N’. Y la compañía era, lógicamente, otra. Siguiendo los deseos del aparato que comanda en Ferraz, ahora ha cambiado en la figura de Juan Espadas el acompañamiento que le brinda el PSOE de Andalucía. Aunque aquel día del otoño de 2019 se mascaba la tensión enquistada en el puño y la rosa, él y Susana Díaz hicieron de tripas corazón para expulsar el humo de una presunta pipa de la paz. Aquello solo era una tregua. Eran otros tiempos. Eso están empeñados en demostrar a día de hoy el propio ‘alero’ de Ferraz, Espadas y buena parte de la concurrencia a la que quiso unirse la senadora por Andalucía, quien al igual que hiciera en el Congreso Federal de Valencia apareció por su cuenta y riesgo en la ciudad costasoleña. Díaz llegó un poco antes que el presidente del Gobierno y disfrutó de lo lindo mientras la prensa se le echaba encima y algún que otro compañero del partido la abrazaba con un cariño que en la familia socialista ya no es políticamente correcto. Susana Díaz acudió -como diría la ariete oficial de Espadas, Ángeles Férriz- como podían haberlo hecho “otras muchas personas”.

Eso sí, la trianera supo elegir el momento. Antes de que empezara la ‘coronación’ definitiva de su sucesor en el trono andaluz -quien ‘solo’ obtuvo el 84% de los respaldos- a la expresidenta de la Junta ya se le vio departiendo con el presidente del Gobierno. En los pasillos, hizo de espontánea telonera de un Pedro Sánchez al que esperaban manifestándose en el exterior decenas de trabajadores públicos que, mientras llegaba él, a muchas de las personas acreditadas para el cónclave le decían ‘corred, que se terminan las gambas’. Una vez que un par de horas después, a eso de las una y diez minutos de la tarde, en el interior del edificio se le asignó el turno de palabra, el líder nacional del PSOE vaticinó que Espadas “será el presidente de la Junta de Andalucía” y alabó “la propuesta que defiende Juan de una segunda descentralización para empoderar aún más a los ayuntamientos”.

A renglón seguido, Sánchez agradeció a Susana Díaz y toda la dirección saliente la gestión realizada antes de prometerle a Espadas “toda la ayuda posible” para que el PSOE recupere esta comunidad autónoma y retorne “a un camino de progreso”. “Lo haremos de la mano Juan y yo, yo en Madrid y él en San Telmo gobernando Andalucía”, recalcó.

Pedro Sánchez recordó que el PSOE gobierna “para las amplias mayorías sociales de España y Andalucía”. “Cuando veo al PP votar que no a todas nuestras políticas sociales me pregunto qué intereses defiende la derecha”, aseguró.

Asimismo, el líder nacional puso como ejemplo “la oposición” que ha empezado a hacer Espadas en Andalucía: “Hay que anteponer los intereses de los ciudadanos, la derecha se ha opuesto hasta a los propios fondos europeos; los mismos que criticaban a Felipe González por pedigüeño ponen ahora todas las trabas para que no lleguen estos fondos, pero llegarán y ellos se volverán a equivocar”.

Sánchez recalcó que “es evidente que España está avanzando y va mejor”. “Estamos mejor que hace un año, desde fuera se mira a la estrategia de vacunación de España porque tenemos al 90% de la población vacunada con pauta completa; el único partido que es capaz de llegar a acuerdos y de anteponer los intereses generales a los particulares es el PSOE, seguiremos dialogando porque esa es nuestra hoja de ruta”. 

El presidente del Gobierno abogó por “la socialdemocracia como mejor fórmula para salir de la crisis frente al neoliberalismo”. “Cuando ellos gobernaron le bajaban el sueldo a los trabajadores y había corrupción, este es un Gobierno limpio”, enfatizó.

Sánchez tuvo presente “las brechas que ya arrastraba España desde antes de la pandemia” e insistió en que este Gobierno “tiene que cerrarlas”. “Vamos a cerrar las brechas de desigualdad de género y de desigualdad de oportunidades entre generaciones, ese es nuestro compromiso”, indicó.

El presidente del Gobierno también puso a la nueva Ley de Vivienda como ejemplo de que “el PSOE no se rinde, como el alcalde de Madrid, y va a hacer posible el acceso digno a la vivienda que recoge la Constitución”.

Sánchez dijo que el PSOE “nunca le falla a España como organización” y reivindicó a su Gobierno como “un Gobierno de palabra y de hechos”. “Es un Gobierno que cumple y la oposición lo que hace es gritar e insultar; hemos avanzado, vamos a seguir avanzando y lo seguiremos haciendo en un futuro tanto en Andalucía como en España”, apuntó en la frase final de su discurso. Lo que sucedió después fue ese ritual de aparente fraternidad al que siempre le pone banda sonora ‘La Internacional’.