«Hay que ser mejores personas, para que no os puedan engañar. Hay que tener la verdad dentro, eso lo podéis conseguir vosotros». Así de rotundo se mostró Matías Prats ante los niños que participaron ayer en la inauguración de La Prensa en mi Mochila, un proyecto de la Asociación de la Prensa de Málaga que lleva el periodismo a las aulas por cuarto año consecutivo.

Este proyecto ya ha contado con la participación de personalidades de la profesión periodística como Iñaki Gabilondo o Pepa Bueno y, esta vez, ha sido Matías es Prats quien ha inaugurado la IV edición, por «su pasión por la información» y la «seriedad, diversidad y criterio» que hay detrás de su persona, según Elena Castilla, presidenta de la Asociación de la Prensa de Málaga.

Para Matías Prats, a quien el amor por el periodismo le viene sobre todo, de su padre, su mayor fortaleza son sus principios: «Creo que si durante todos estos años no me he dejado torcer y no me he desviado es porque tengo unos buenos principios».

Pese a sus antecedentes, el periodismo no era su primera opción. Quería ser tenista y, más tarde, diplomático, pero se planteó ser periodista. No obstante, comenzó con muchas dudas: «Él era tan bueno y yo tan mediocre que jamás pensé que podría ocupar una profesión parecida a la suya. Hoy estoy convencido, después de 50 años, de que quiero ser periodista», añade Matías Prats irónicamente.

De acompañar a su padre a las retransmisiones deportivas pudo obtener la «verbosidad y la manera de relatar» lo que veía. «Qué importante es la riqueza del lenguaje», asegura el periodista, y anima a los futuros profesionales a aprender en prácticas: «Para trabajar en los medios, no hay nada mejor que empezar, cuanto antes, a conocerlos por dentro».

Debutó con 18 años en la radio, retransmitiendo en un programa de fútbol, ya que su segunda gran pasión es el deporte. Al poco tiempo comenzó en la televisión y, desde que hizo su primer informativo, no ha parado. «En la tele, para generar confianza y credibilidad se necesita tiempo, que la gente te conozca, que se identifique contigo». Para Prats, su riqueza es, precisamente, ser tan conocido, algo que, según el periodista, se gana con el tiempo y la constancia: «Afortunadamente, creo que no he engañado nunca. Si mentís en esta profesión estáis acabados. Sed defensores de la verdad, esa verdad os llevará siempre por el buen camino».

Confiesa que en su infancia era «revoltoso e inquieto. Me gustaba mucho jugar y poco estudiar». Pero con la ayuda, sobre todo, de su padre, y la orientación de los profesores, se condujo «por la vía que debía». Tiene un gran recuerdo de los colegios en los que estuvo y agradece la labor de los docentes: «El éxito de sus alumnos es también su éxito». Por ello, cree muy importante proyectos como La Prensa en mi Mochila, en los que se trata de inculcar a los alumnos un sentido crítico para discernir lo que es veraz de lo que no, en una sociedad cada vez más saturada de información.

Los talleres que se imparten en los colegios, según Castilla, no solo se centran en los alumnos, sino también en los profesores y los padres, ya que «es importante llegar a toda la comunidad». Como novedad, les han propuesto hacer cursos para docentes. «Necesitamos combatir, denunciar y detectar dónde están esas informaciones manipuladas, para avanzar en una sociedad democrática», explica.

La Prensa en Mi Mochila comenzó el primer año impartiendo talleres en cinco colegios de la provincia, mientras que esta edición trabajará en 50 centros. Juan Ignacio Zafra, director de La Caixa en Andalucía Oriental y Murcia, asegura que operan en colegios donde hay más problemas de exclusión social, «debido al entorno». Otra de las prioridades, aparte de los más jóvenes, son las personas mayores, por lo que están iniciando nuevos caminos para impartir alfabetización mediática también a ellos.

Volviendo a Prats, retirarse no entra en sus planes: «Estoy en edad de jubilación desde hace tiempo. Uno debe ser consciente de cuando le llega su momento. En mi caso, estoy en uno de los mejores momentos personales». Asegura trabajar en un ambiente que no le invita a abandonar: «Es bonito hablar de una empresa sintiéndola tuya. Mientras aguante el cuerpo, ahí estaré». Además, ahora el horario de trabajo le deja más tiempo libre. Reconoce que hace un tiempo apenas descansaba: «Muchas veces he pedido perdón a mis hijos por perderme momentos especiales de su vida. Esas horas que perdí no van a volver nunca. Ahora aprovecho siempre que puedo», confiesa.

El periodista guarda con especial estima el premio Ondas, pues se lo entregaron a su padre y a él en el mismo acto. Uno de los momentos más especiales para él, por haberlo compartido con quien, era un prodigio y su gran referente, su padre.