Los «artistas invisibles» y creadores culturales que okuparon en 2007 lo que denominan como La Invisible, un inmueble de titularidad municipal situado en el centro de Málaga para desarrollar su vocación y creatividad, quieren seguir manteniéndolo tras la orden de desalojo del Ayuntamiento. Eduardo Serrano, uno de los portavoces de la casa, definió a los «invisibles» como una amalgama de personas «inaudibles para las instituciones», y aseguro que decidieron entrar en 2007 en este espacio «para volcarlo a la ciudad y a la ciudadanía».

El también arquitecto defendió la necesidad de seguir manteniendo este proyecto, que considero «un lugar para evadirse y atravesar las crisis», así como un espacio para «conectar con las personas» al margen del ruido y del trajín de la ciudad. En este sentido, la abogada y encargada de llevar los asuntos jurídicos de la casa, Amanda Romero, abogó también por el mantenimiento de este edificio para colectivos y asociaciones que no contaban con infraestructuras en esta ciudad.

Tras la okupación del inmueble, Romero explicó que en 2011 firmaron con el Ayuntamiento un acuerdo de cesión temporal por un año, con posibilidad de ampliarse a un periodo mayor, y recibieron el apoyo de otras instituciones. La abogada aseguró que por su parte se cumplieron los requisitos necesarios y, desde entonces, se ha iniciado en varias ocasiones el proceso de adjudicación, pero cuando está a punto de culminar, el Ayuntamiento paraliza las negociaciones «sin ningún tipo de justificación», añadió.

La respuesta de la concejala de Cultura de Málaga, Noelia Losada, fue tajante, y aseguró que «el desalojo será rápido», espera que «antes de terminar el año» y, «si es necesario, se empleará la fuerza».