En plena resaca de las primarias del PSOE y del congreso del PP andaluz, la semana ha comenzado con otra noticia que va a caldear durante varios días los mentideros de la política malagueña. La novedad se ha producido en las filas de Ciudadanos y se ha materializado con la marcha de este partido protagonizada por su actual representante como vicepresidente al frente de un macroárea en la Diputación de Málaga y exalcalde naranja en Mijas, Juan Carlos Maldonado. El anuncio lo ha llevado a cabo en las redes sociales con la difusión de una carta en la que carga duramente con la que hasta ahora había sido la fuerza política a la que representaba como edil mijeño y diputado provincial que apoya al Gobierno del Partido Popular en la institución supramunicipal de la malagueña calle Pacífico. Tras conocer su decisión, Ciudadanos le ha exigido que "entregue su acta tanto de la Diputación de Málaga como del Ayuntamiento de Mijas por coherencia personal y respeto a los principios éticos del partido".

"En cumplimiento de lo establecido en el artículo 10.3 de los Estatutos de Cs y del compromiso asumido en la Carta Ética y Financiera que firmó Maldonado cuando fue designado candidato, se recoge el compromiso a dejar el acta de concejal si causa baja en el partido por cualquier motivo", insistieron fuentes de la fuerza liberal.

Aunque abandone la misma formación naranja que le pide que deje sus cargos, Maldonado señala en la misiva en la que explica su decisión que va a continuar "trabajando" tanto en la Diputación de Málaga como en el Ayuntamiento de Mijas "para mejorar la vida de mis vecinos y de todos los malagueños" desde ambas instituciones. Esto implica que, al igual que hiciera en mayo de 2020 el otro diputado naranja Juan Cassá, seguirá su camino por libre como representante no adscrito al partido que le dio el escaño. La historia se repite. De hecho, la crisis actual de Ciudadanos se ha visto proyectada con especial énfasis sobre el papel que jugaba este partido como socio de gobierno en la Diputación malagueña, pues los dos diputados provinciales que lo representaban han terminado abandonando su disciplina y lo han dejando sin representantes en el ente. A día de hoy, el PP tiene que sumar a sus 15 diputados otro apoyo más para contar con una mayoría en la Diputación y suele sobrarle uno y contar con 17 votos a favor porque tanto Maldonado como el otro ex de Cs, Juan Cassá, le prestan su apoyo al Ejecutivo provincial y sostienen una alianza a tres bandas. A priori, la estabilidad del Gobierno del PP en la Diputación no corre peligro. Está por ver si se produce algún tipo de cambio en el reparto de poderes, si Maldonado conserva sus roles intactos o sigue perdiendo competencias tal y como le acaba de suceder con Sabor a Málaga. Por lo pronto, Cs ya no ha sido contemplado en la convocatoria de prensa para las comparecencias este martes de los portavoces de los grupos políticos en la Diputación para explicar el Pleno del miércoles. Solo han sido anunciados Adelante Málaga, PSOE y PP.

Para justificar su 'espantada', Maldonado señala que "tras la marcha de Albert Rivera hace ahora dos años, la nueva dirección del partido, tanto la nacional como la autonómica, ha ido tomando decisiones que se alejan de aquellos valores y principios por los que me afilié". "Además, he ido observando un abandono del municipalismo, del que soy un acérrimo defensor, para ponerse a jugar a la equidistancia y el cálculo electoral sin importarles el bienestar de nuestros vecinos", señala Maldonado en las líneas en las que cuestiona con más dureza la gestión del partido que tiene como dirigente nacional a Inés Arrimadas, como líder regional a Juan Marín y como coordinador provincial en Málaga al diputado nacional Guillermo Díaz.

En su escrito, el vicepresidente de la Diputación llega a señalar a sus compañeros de partido: "Hoy, tras meses de una profunda reflexión, he decidido poner fin a esta etapa y desvincularme de Ciudadanos. No puedo seguir representando a un partido en el que he dejado de creer y en el que sus dirigentes llevan meses estando a mi contra y perjudicando mis responsabilidades políticas. Desde hace meses, tanto miembros de la dirección nacional como de la autonómica de Ciudadanos, han ido poniéndome palos en las ruedas en mis responsabilidades de gestión como vicepresidente de la Diputación de Málaga y teniente de alcalde de Mijas. Desde Ciudadanos se ha ido ninguneando mi labor e intentando boicotear mi trabajo y el de mi equipo. El último capítulo -el de retirarme las competencias de Sabor a Málaga, mediante un pacto oscuro de Ciudadanos, con el objetivo de dañar mi imagen- ha sido intolerable».