En la carrera política de Juan Carlos Maldonado se da la particularidad de que llegó a Ciudadanos tras haber formado parte de las filas del PSOE. Incluso, cayó derrotado -antes de afiliarse en la formación liberal- en unas primarias socialistas ante la ahora diputada Fuensanta Lima para ser el candidato a la alcaldía de Mijas. Precisamente, el PP dudó de su lealtad y le reprochó que todavía conservaba contactos en el aparato socialista cuando cambió el sentido de su voto en ocasiones puntuales y criticó duramente que los populares incorporaran a Cassá en el Gobierno provincial en los albores del verano de 2020, tras el paso del asturiano a diputado no adscrito desde Cs. El mismo camino que él emprende ahora al desertar de Ciudadanos.

Su llegada a la vicepresidencia de la Diputación, el 17 de julio de 2019, también se vio precedida de un episodio curioso. Sucedió dos semanas antes, cuando el PP se negó a darle tal y como habían pactado las direcciones de los dos partidos la alcaldía de Mijas a Cs, que ya lo había tenido a él como regidor allí la legislatura anterior, y Maldonado le entregó la vara a última hora al socialista Josele González.

Está por ver, entonces, si el movimiento de Maldonado afecta de algún modo al Consistorio mijeño, donde siempre ha quedado de manifiesto su enemistad con el exaalcalde popular Ángel Nozal. Maldonado, de momento, pretende seguir instalado ya sin siglas en esa dicotomía que le lleva a ser socio del PP en la Diputación y del PSOE en el Ayuntamiento de Mijas. De todas formas, habrá que ver qué -y con quién- negocia en cada institución. Sobre todo, en la localidad costasoleña. Allí, el PSOE cuenta con 8 ediles frente a los 9 del PP y se nutre de los 6 de Cs que les dio el propio Maldonado, actual teniente de alcalde y que podría resultar decisivo en una operación encaminada a una moción de censura.

Maldonado perdió peso a nivel orgánico en la estructura provincial de Cs cuando Arrimadas procedió a la renovación de la formación y le entregó buena parte del poder en la sede de la malagueña calle Cuarteles a Guillermo Díaz. Desde entonces, su relación con las direcciones del partido a todos los niveles se ha ido deteriorando, a pesar de que era el representante de la formación que gozaba de mayores responsabilidades en la política institucional malagueña. A su elevado nivel de competencias solo se acercaba la edil de Cultura, Deporte y distrito de Teatinos que ejerce de portavoz naranja en el Ayuntamiento de Málaga, Noelia Losada.

De hecho, Maldonado se benefició de la caída en desgracia de Cassá y echó sobre sus espaldas como vicepresidente primero toda las áreas entregadas a Cs en el Gobierno de la Diputación: Empleo, Formación, Juventud, Deporte, Educación y Desarrollo Económico Sostenible. Recientemente, Maldonado fue apartado de sus tareas en la marca Sabor a Málaga ante el descontento de los productores de la provincia y el PP ha vuelto a tomar las riendas del proyecto para que se pueda llevar a cabo el tradicional mercado de la firma agroalimentraria de titularidad provincial. 

El anuncio de su marcha de Cs, realizado en las redes sociales en torno a las 14.00 horas de este lunes, se ha visto rodeado de ingredientes que le confieren tintes surrealistas. Maldonado lo ha hecho coincidir con la fecha en la que cumplía 51 años y ha cambiado su identidad como usuario en Twitter para que no aluda al partido naranja sustituyendo 'Cs' por 'Est', las tres primeras letras de su segundo apellido.

Además, uno de los primeros en responderle para mostrarle su apoyo ha sido Juan Cassá, quien hace solo unos meses era aparentemente su gran enemigo al que -siguiendo el guión de su partido- calificaba, por activa y por pasiva, de "tránsfuga". "Te entiendo perfectamente y ya sabes que tienes todo mi apoyo", le ha escrito en Twitter Cassá. El representante no adscrito que apoya al PP en la Diputación y el Ayuntamiento de Málaga ha expresado de este modo que se identificaba plenamente con el paso dado por Maldonado. La dimensión que adquiera la relación entre ambos tampoco debe perderse de vista.