Jusapol vuelve a la calle, esta vez por los cambios que se han anunciado sobre la Ley de Seguridad Ciudadana (ley mordaza).

Convoca Jusapol, pero participarán Jucil, Jupol y otras organizaciones, incluidas las de policías locales y autonómicas. Todos han movilizado a sus afiliados porque también entienden que si los agentes quedan desprotegidos, los perjudicados son los ciudadanos.

¿Qué cambios considera más preocupantes?

La reducción del tiempo de identificación es un problema grave porque este proceso requiere un tiempo y un servicio operativo. Hay poblaciones donde este requisito sería muy difícil de realizar. No tener los equipos adecuados obliga a desplazar a una persona a comisaría para que los compañeros de Científica la identifiquen. Tal y como se hace ahora es lo correcto. Nunca se aprovecha el tiempo total de la Ley, sino el necesario. Dos horas es muy poco para algunas identificaciones y mucho para otras. Después está lo de devolver al posible infractor al lugar donde fue requerido. Es un gran problema. Imagina que un indocumentado produce unos daños en un bar, no es delito grave, y el dueño quiere denunciar. ¿Lo identificamos en comisaría y después lo devolvemos al lugar de los hechos para que haya un nuevo incidente? La Policía no es un servicio de taxi. Habrá que preguntarse por qué algunos no llevan el documento que acredite su identidad. También quieren quitar o limitar las pelotas de gomas. ¿Y qué nos darán? Todos hemos visto en TV lo que pasa en las manifestaciones violentas. Tenemos protocolos, cursos de formación para el uso de las pelotas y gases, pero los políticos no se plantean una cosa: ¿qué protocolos usan los manifestantes contra la Policía?

Otro tema sensible es la difusión de imágenes de las actuaciones policiales.

El cambio permitiría que nos graben y difundan las imágenes en redes, pero los policías no podríamos hacer lo mismo. Ahora, si alguien te graba, puedes identificarlo por si luego difunde. Habrá compañeros que tengan que tender su ropa en el interior de su casa para que no sean identificados y después perseguidos. Esta medida favorece la persecución, el linchamiento, sobre todo en los territorios donde las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no son bien recibidas.

La ley mordaza de la mayoría absoluta del PP siempre ha provocado un gran rechazo social. El Consejo de Europa o Amnistía Internacional llevan años pidiendo su revisión por considerarla excesiva frente a la libertad de expresión y las reuniones pacíficas.

No negamos que esta Ley pueda tener cierto perfilado, pero no con los cambios de la envergadura que se plantea. Quitar las herramientas más importantes para que los policías garanticen la seguridad de forma equilibrada no es razonable. Sobre las manifestaciones, habrá que ver cuántas manifestaciones no han sido autorizadas, apenas ninguna. Para una manifestación no se necesita autorización, solo comunicación. Y si no reúne los requisitos mínimos de seguridad sí puede suspenderse. La actual ley ha funcionado bastante bien en este sentido, solo necesita un retoque para actualizarla a los tiempos actuales, pero siempre defendiendo el bien general.

¿No cree que la actual ley mordaza puede alejar al ciudadano del trabajo policial?

Yo diría que la mayoría se siente bien con la actual ley. Los que no se sienten tan bien son los infractores, los que buscan la impunidad en la calle para imponer su ideología sin respetar los derechos de los demás. Como policía en activo en la calle, nunca he tenido discrepancias sobre esta ley con los ciudadanos, solo con los que han querido anteponer sus actos a la seguridad de los demás.

¿Es posible un cambio que sea satisfactorio para todas las partes?

Con voluntad y sentido común, sí. La prioridad es que el ciudadano no quede desprotegido, pero no podemos defenderlos sin las herramientas adecuadas.

Interior dice que la tramitación de la ley durará meses y que el objetivo es buscar un marco jurídico seguro tanto a los agentes como a los manifestantes. ¿Es posible ese equilibrio?

El equilibrio puede existir, pero es necesario que el ministro reciba a los representantes sindicales de todas las policías. Insisto, representantes sindicales. Reunirse solo con altos cargos policiales no es muy lógico. Muchos de esos cargos están politizados y ya sabemos lo que pasa si no opinas igual que el político de turno. Si el Gobierno cuenta con los empresarios y los sindicatos para la reforma laboral, para la reforma de la Ley de Seguridad los sindicatos policiales tenemos que estar ahí.

No hace mucho dijo que, como policía de calle, percibe una pérdida del principio de autoridad por parte del ciudadano. ¿Cree que esa autoridad se recupera endureciendo la ley?

En este caso habría que endurecer el código penal en lo que se refiere a los atentados a los agentes.

La movilización contará con la mayoría de sindicatos, hasta ahora muy enfrentados por asuntos como la lucha por la equiparación salarial. Parece que con esta cuestión sí hay unidad.

Aquí no puede haber enfrentamientos. Buscamos lo mismo, la protección de los agentes y de los ciudadanos.

¿Cree que la manifestación del día 27 servirá de algo?

Por supuesto, como en su día sirvieron las 75 manifestaciones por la equiparación salarial. Hicimos historia y lo volveremos a hacer. También esperamos el apoyo de la ciudadanía, pues está en juego la seguridad de todos frente a los que buscan ser infractores.

¿El día 24, otras organizaciones como el SUP, AUGC, el SPP, UFP y APC han convocado concentraciones en las subdelegaciones del Gobierno contra los cambios de la ley. ¿Participarán?

Claro que sí. No es una cuestión de siglas, es una cuestión de dignidad profesional. Tanto Jucil Málaga como Jupol, como fuerza sindical y asociativa mayoritaria en esta provincia, ya han comunicado a estas organizaciones que harán el llamamiento a sus afiliados para que asistan a esa concentración.