Cerebros de la UMA

«Es complicado que la víctima reconozca su experiencia como un abuso»

Un estudio de la Universidad de Málaga revela que solo el 27,5% de los adultos víctimas de abuso sexual infantil lo cuentan cuando son menores y busca concienciar a la sociedad sobre este tema

Marta Ferragut, Margarita Ortíz-Tallo y María José Blanca, las tres autoras del estudio

Marta Ferragut, Margarita Ortíz-Tallo y María José Blanca, las tres autoras del estudio / L. O.

José Sánchez

Dos de cada cinco personas españolas han sufrido alguna forma de abuso sexual en la infancia y sólo un 27,5% lo cuentan en ese momento. Estas son dos de las conclusiones de la investigación realizada por tres profesoras de la Facultad de Psicología de la Universidad de Málaga titulada ‘Prevalencia del abuso sexual infantil en España: un estudio con muestra representativa’. Las investigadoras, Marta Ferragut, Margarita Ortiz-Tallo y María José Blanca, tenían claro su objetivo desde que presentaron el proyecto en una convocatoria hace dos años: concienciar y recopilar datos para establecer futuros planes de prevención ajustados a la realidad social.

Se define como abuso infantil a todo contacto o todo uso de un menor para una gratificación sexual de otra persona que le supera en edad, madurez o edad. A partir de esta premisa, esta investigación establece una división entre 10 tipos distintos de abuso, que a su vez pueden clasificarse en dos ramas: con contacto o sin contacto. La investigadora principal, Marta Ferragut, explica que, tras examinar los estudios previos, decidieron apostar por preguntas más generales para los sujetos entrevistados, rehuyendo de la especificación de otros estudios, que a su juicio puede causar rechazo en la víctima de abusos a la hora de reconocer su situación.

Así, concluyeron que el 41,5 por ciento de los hombres y mujeres encuestados afirma haber experimentado al menos uno de los diez tipos de abuso evaluados. Según Ferragut, esto implica que dos de cada cinco personas adultas españolas han sufrido alguna forma de abuso sexual mientras eran menores, superando la estimación del Consejo Europeo de uno de cada cinco. Además, un 2,8 por ciento de estos señala haber sufrido una experiencia de abuso con penetración, lo que supone uno de cada 35 menores.

El estudio, que en un principio se planteó como uno de prevalencia, se convirtió en representativo a raíz de la financiación, pues pudieron contratar a una empresa externa que recopilase datos separándolos por sexo, edad y ámbito geográfico. Así, la investigación pone de manifiesto las experiencias de abuso sexual vividas en la infancia por más de un millar de españoles adultos.

«Nos pareció muy importante ver qué se había estudiado previamente sobre el abuso y no había nada desde hace mucho tiempo», explica Marta Ferragut, investigadora del departamento de Psicobiología y Metodología de las Ciencias del Comportamiento.

Detrás de estas tres investigadoras hay un grupo de otros cinco profesionales que junto a ellas han hecho posible el estudio. La investigación se vio también especialmente motivada por la experiencia del resto de profesionales, que habían tratado a víctimas de abuso y estaban familiarizadas con algunos de los rasgos que presentan. «Parte del equipo son clínicas, y veían un gran porcentaje de víctimas de abuso infantil que acudían a consulta por motivos diversos como depresión, ansiedad o problemas de pareja», explica Ferragut.

Datos actualizados y fidedignos

Otro de los objetivos del estudio, en palabras de las investigadoras, radica en «saber cual es la realidad y analizarla con datos actualizados». Los datos empíricos de las profesionales de consulta diferían con los recogidos por entidades como el Consejo Europeo, que situaba el porcentaje de víctimas de abuso infantil en «1 de cada 5 personas». Esto llevo a las investigadoras a querer averiguar a través de este estudio cuál es el estado real de la cuestión.

Tanto Marta Ferragut, psicóloga infantil, como el resto de integrantes de la investigación especializadas en consulta, saben que tratar con una víctima de abusos y conseguir que se abra o reconozca su experiencia conlleva un proceso delicado. «Es complicado que la víctima reconozca lo que le pasó como un abuso, o que cuando se dé cuenta lo pueda comunicar», afirma Ferragut, que habla también sobre los pactos de silencio que se establecen entre la víctima y el abusador, pactos que a veces se extienden hasta la propia sociedad. «Habrá sido jugando» o «anda niño, no digas tonterías» son algunas de las respuestas con las que se encuentran a veces las personas que deciden hablar sobre lo que les ha pasado en su infancia. La psicóloga insiste en que la mayoría de las veces las víctimas acuden a consulta por otros temas ajenos y tras una exploración se acaban dando cuenta de lo que les ha pasado.

La investigación también confirma que las mujeres, por lo general, sufren más abusos que los hombres, pero sitúa por igual a ambos en los abusos con penetración. Por lo general, los abusos ocurren en educación primaria, a partir de los 6 años. El estudio concluye que solo un 27,5% de los adultos que han sido víctimas de abusos infantiles lo cuentan mientras son menores.

En cuanto al futuro de este tipo de investigaciones, la autora principal confirma que van a seguir buscando opciones y vías de financiación para continuar con el análisis y publicar más estudios que ayuden a combatir el estigma que existe alrededor de estas personas y que conciencien a la sociedad en materia de abusos.

Este estudio de la Universidad de Málaga, que ha supuesto dos años de trabajo y ha contado con financiación de los fondos FEDER, se ha desarrollado en el marco del proyecto de I+D+i ‘Evaluación y prevención del abuso sexual Infantil en la población española’ y acaba de ser publicado en la revista científica ‘Journal of Interpersonal Violence’.