Cada vez son más los organismos mundiales de salud que evidencian la importancia de realizar deporte de manera habitual en nuestras vidas. El incremento de la actividad deportiva entre la comunidad universitaria era una de las principales tareas pendientes para el Vicerrectorado de Deportes, asunto que cada vez está un poco más cerca de mejorar gracias a la nueva tarifa plana de 20 euros con la que se puede acceder a todo el abanico de actividades del Complejo Deportivo Universitario.

Hasta hace poco, el porcentaje de estudiantes usuarios de las instalaciones era muy bajo, entre el 8 y el 10%, según Emilio Fernández, vicerrector adjunto de Deportes. «Hay mucho usuario adulto, mayor, personal de la UMA, y también tenemos muchas actividades de niños, lo que puede tener cierto interés social, pero no es nuestro objetivo principal», explica a La Opinión de Málaga.

«La gente joven hace mucho deporte y lo que necesita es su sitio. Los técnicos tenemos claro que tenemos que trabajar por y para los estudiantes», añade Hilario Sánchez, del Servicio de Deportes de la UMA.

Los cambios ya están siendo evidentes: el pasado mes de octubre se pasó de 50 usuarios universitarios a un total de 800 inscritos. Una de las principales razones que mantenía alejados del complejo a los alumnos era el factor económico. Las actividades resultaban caras para los estudiantes, ya que se pagaban por separado. «Con un precio tan alto, ¿quién iba a venir?», reflexiona el vicerrector. «Ahora estamos hablando de un precio normal y lógico».

Los horarios de las distintas actividades se están adaptando a las necesidades de los estudiantes. | ÁLEX ZEA

El aumento de la demanda conlleva un rediseño de la oferta: «Ahora toca ir adaptándonos dentro de nuestras posibilidades», adelanta Fernández. Para ello, de cara al próximo año, se potenciarán los cursos y las actividades ya existentes, sin descartar el implementar otras nuevas. Uno de los objetivos desde ya es establecer más sesiones por la mañana, para que los horarios de los alumnos en la universidad no sean un problema. Para Sánchez, la conciliación del deporte y los estudios para un deportista de élite «está clara»: que le puedan adaptar los turnos, los exámenes…, pero para un estudiante normal, la conciliación es poder ir a hacer deporte a cualquier hora, «en cuanto hay un hueco».

Según el vicerrector, cumplir con las líneas estratégicas que se han fijado es obedecer las directrices de los organismos europeos e internacionales. Por ejemplo, la Carta Europea del Deporte insta a las universidades a inculcar a los estudiantes una mentalidad y ética deportiva. «Nosotros tenemos que motivar a los estudiantes, ¿cómo lo hacemos? siendo competitivos».

La UMA ofrece torneos y clases de distintos deportes. | ÁLEX ZEA

Fijar un precio acorde a los estudiantes ya es una de las tareas cumplidas. Otro objetivo es conseguir crear un ambiente universitario que atraiga a más alumnos, según Sánchez. Una de las novedades ha sido la creación de unos torneos universitarios en los que, a diferencia del Trofeo Rector -torneo por excelencia y que se celebrará en 2022-, los participantes se pueden organizar independientemente de la facultad en la que estudien. «Eso ha gustado mucho, forman los equipos en un ‘pis pas’ porque son amigos». El plazo concluyó el pasado viernes 5 de noviembre con un total de 1.300 inscritos. Estos torneos contarán con 85 parejas de pádel, 25 equipos de vóley playa, 9 de voleibol, 13 de baloncesto, 55 de fútbol siete, 30 de fútbol sala y otras 30 parejas de tenis. Sánchez opina que es «una experiencia piloto» que, en cuanto a inscripción, «ha sido un éxito».

Una de las medidas que ya se han tomado ha sido la incorporación de un segundo monitor a la sala cardiovascular durante todo el horario, ya que es el servicio con mayor demanda. Por otro lado, las actividades que no tenían muchos participantes «han resurgido» a raíz de la tarifa plana, sobre todo las sesiones de baile, como zumba o bachata. La piscina es otro de los servicios más demandados y, según Sánchez, se prevé que para un futuro tendrán que reorganizar las calles.

Escuelas deportivas

Por su parte, las escuelas deportivas universitarias se han creado como una actividad exclusiva para los estudiantes. Se trata de sesiones de los deportes más comunes como fútbol, voleibol y baloncesto, instruidos por un monitor. Lo principal es que los alumnos «formen una mentalidad de pertenecer a la universidad» y que puedan disfrutar por completo de las instalaciones.

«A mí me gustaría que esto acabe siendo un campus como los que se ven en la televisión», confiesa Fernández, que se imagina las facultades conectadas por caminos y grandes jardines verdes, en los que la gente va corriendo y haciendo ejercicio. «Aquí en España todavía nos cuesta. Lo importante es estudiar y el deporte es secundario...». Para el vicerrector, se trata de un problema de mentalidad. Es importante estar concienciados de que «hay que desconectar de vez en cuando» y de que tenemos músculos, tendones y ligamentos que «hay que mantener».

Todas las actividades están aumentando la demanda. | ÁLEX ZEA

En cuanto a novedades sobre modalidades para la práctica deportiva, «este año vamos a empezar con lo que tenemos, pero queremos adaptarnos a las novedades que salgan, como cualquier gran gimnasio», explica el vicerrector. Sin embargo, una de las propuestas que ya está en proceso de resolverse es la creación de un pequeño espacio deportivo fuera de las facultades. «Estamos preguntando y, de momento, la respuesta está siendo muy positiva». La idea es que los estudiantes tengan la opción de hacer ejercicio en sus ratos libres, estableciendo pequeñas pistas de baloncesto, mesas de ping pong o futbolines. «Yo creo que en unos años le vamos a dar un cambio a la fisonomía del entorno», confía Fernández.

Es evidente que se están planteando numerosos cambios y novedades para que los universitarios lleven una vida sana y utilicen el deporte como una actividad recreativa y social. Otra buena opción, según Sánchez, sería instalar máquinas de musculación clásicas al aire libre, así como barras para practicar calistenia. No obstante, desarrollar todas estas ideas conllevan una gran inversión, por lo que todavía se tienen que debatir con el Vicerrectorado, los decanos y los directores.

En cuanto al nuevo Grado en Ciencias de la Actividad Física y la Salud, que ha tenido que retrasarse, se espera que se pueda implementar próximamente. Se trata de un grado europeo, en el que la mitad de la docencia es en inglés. «La idea es integrar un poco el grado en el complejo», apunta Fernández, ya que todas las clases prácticas de la Facultad de Ciencias de la Educación se realizan en las instalaciones del pabellón deportivo.

La presencia femenina, mayoritaria en esta clase. | ÁLEX ZEA

Por otro lado, la Universidad de Málaga ha organizado numerosos campeonatos deportivos en los últimos años y, según el vicerrector, se encuentra entre las diez mejores de Europa en este ámbito. La internacionalización a través del deporte es otro de los objetivos: «Todos los años recibimos estudiantes Erasmus que hacen las prácticas aquí y queremos que nuestros alumnos también vayan a hacer las prácticas internacionales a servicios parecidos a estos». Además, los universitarios pueden ser voluntarios en campeonatos mundiales. «No solo nos preocupa el deporte de élite, queremos llegar a los 30.000 estudiantes, para que todos hagan ejercicio», declara Sánchez. «Queremos centrarnos en cuestiones que quizá, hasta ahora, habían estado un poco olvidadas», añade el vicerrector, quien comenzó al frente del deporte en la UMA en un curso con la pandemia aún en pleno auge.

Fernández considera que este ha sido un año «de transición» y que ahora se está haciendo realidad lo que se plasmó de forma teórica: «Yo creo que los alumnos lo van a ir agradeciendo, que es el motivo principal que nos mueve; y, si esto sigue así, en unos años va a haber un cambio grande, a nivel cualitativo y cuantitativo».