Cuando parecía que había una tregua previa al pleno de los presupuestos de la Diputación, Juan Carlos Maldonado y Juan Cassá han escenificado la unión que se empezaba a intuir después de que el vicepresidente primero del ente emprendiese el mismo camino que tomó el asturiano al desertar del partido naranja. Ambos amenazan ahora con desestabilizar la institución provincial malagueña, que contaba hasta ahora con una mayoría que precisaba del apoyo de ambos. Eso sí, mientras tanto hablan de estabilidad y recurren para negociarla al aparato del PP en la madrileña calle Génova. Pasadas las ocho de la tarde de este jueves, han hecho pública su intención de pedirle una reunión a la dirección nacional de los populares para que el aparato de calle Génova trate con ellos el asunto de la estabilidad en la Diputación malagueña, tal y como recoge Europa Press al referirse a la carta con la que hacen esta petición.

Esta novedad, aparte de introducir un aumento de las presiones al PP malagueño y al presidente de la Diputación Francisco Salado, suma a la ya de por sí polémica situación la figura del exdirigente de Ciudadanos Fran Hervías, con el que ambos empezaron en el partido naranja y ahora trabaja 'codo comn codo' con el secretario general del PP nacional Teodoro García Egea, cuyas discrepancias con el PP andaluz suelen estar a la orden del día. A ambos, A Hervías y Egea, se les atribuye una estrategia para erosionar Cs y trasladar al PP a algunos de sus dirigentes.

En la misiva, a la que ha tenido acceso Europa Press, Cassá y Maldonado recuerdan que "desde 2019, cuando se llegó a un acuerdo de gobierno entre PP y Ciudadanos en la Diputación, ambos han ejercido sus funciones institucionales desde el compromiso con los malagueños y con la lealtad al gobierno al que pertenecemos".

"Lo hemos hecho siempre con el máximo rigor y anteponiendo los intereses de los malagueños a los de nuestro propio partido", subrayan. Además, lamentan que el PP no les ha "tratado con el mismo respeto y la misma lealtad institucional, con decisiones que han dañado nuestra imagen y la de nuestro equipo y han puesto en entredicho la labor que realizamos".

Asimismo, hacen referencia al cese del vicepresidente de Sabor a Málaga como "el último episodio" y lo vinculan con "un acuerdo a nuestras espaldas desde Sevilla, entre las direcciones andaluzas de Cs y PP". De este modo, señalarían directamente al líder regional naranja Juan Marín y al entorno de Juanma Moreno y Elías Bendodo.

Pese a la beligerancia que se desprende de tales apuntes, también muestran "el deseo y el total compromiso para dotar de estabilidad la Diputación de Málaga junto al PP". Ambos, una vez que la disolución del grupo de Ciudadanos provocada en última instancia por Maldonado deja sin el principal socio de Gobierno a los populares, creen que la alianza se puede establecer "mediante un acuerdo que se cumpla y anteponga el interés de los malagueños por encima de las siglas; sin injerencias externas interesadas cuyo único objetivo ha sido el debilitar la gestión que llevamos haciendo desde hace más de dos años".

Justo después del congreso del PP en Granada y la misma semana en la que estaban en juego los presupuestos provinciales, Maldonado irrumpió en escena el lunes con la decisión de marcharse de Ciudadanos y ataques a las direcciones de su partido a nivel nacional y regional que sonaban a la ruptura con las políticas de Arrimadas que comenzó Cassá y ha abanderado al marcharse al aparato de Génova el propio Hervías.  

La ofensiva de ambos desertores de Ciudadanos se produce después de que este jueves por la mañana el presidente provincial, Francisco Salado, asegurase que los presupuestos de la Diputación "no corren peligro" porque "los apoyarán Maldonado y Cassá". Salado dejó claro que no tenía dudas sobre el voto a favor del vicepresidente a las cuentas de 2022 en el Pleno de este viernes, pese al clima de enfrentamiento generado desde que el lunes anunció que se marchaba de Ciudadanos. De hecho, consideraba que Maldonado "había trabajado directamente en la elaboración de los presupuestos y su negociación" y se mantendría leal en los puntos referidos a la gestión del Gobierno como hizo en el mismo pleno del miércoles en el que rompió la disciplina de voto en las mociones. Que ahora él y Cassá escenifiquen su unión en vísperas de una sesión plenaria tan decisiva le añade un punto de incertidumbre con el que no se contaba pues el propio Maldonado había pedido un periodo de reflexión, según explicó el propio presidente de la Diputación.