Lo que está sucediendo en la Diputación de Málaga, tras la brecha abierta por el vicepresidente Juan Carlos Maldonado al anunciar su marcha de Ciudadanos, se asemeja a una extraña partida de ajedrez que se libra sin aparentes movimientos. Y cuando se desplaza levemente alguna ficha sobre el tablero se hace para marear la perdiz. Maldonado disparó sin munición en el pleno del miércoles y el PP, lejos de entrar a cualquiera de sus provocaciones, evita cualquier respuesta que pueda convertirlo en una víctima o ponerlo en su contra. Es más, la única conversación que tuvieron en esa sesión el presidente Francisco Salado y su 'número 2' naranja se limitó al plazo para reflexionar que le solicitó -al final de la velada plenaria- el autor de la revuelta. Maldonado ha pedido 'tiempo muerto' bajo su propia tormenta política. Y el presidente de la Diputación, Francisco Salado, le ha concedido al vicepresidente el periodo de reflexión que ha solicitado porque "se lo merece como cualquier persona".

Así lo explicó Salado durante la presentación de unos presupuestos provinciales que este viernes serán sometidos a una votación para la que el presidente provincial descarta sobresaltos. En el Gobierno provincial no se contempla la posibilidad de que Maldonado y Juan Cassá estrenen 'dueto' no adscrito y se 'salgan del tiesto'. Es más, Cassá asistirá dos días después de ausentarse por baja médica del primer pleno en el que el vicepresidente participaba, tras desertar del partido naranja de una forma muy parecida a la que lo hizo su ahora cómplice asturiano.

Al referirse a los trámites pendientes por la situación generada por Maldonado al dejar a la formación naranja sin representación en el ente, Salado recordó que Maldonado todavía no había registrado su paso a diputado no adscrito: "A fecha de hoy, jurídicamente el grupo Cs sigue existiendo y en ese periodo de reflexión él decidirá".

Además, el presidente provincial negó que él y Maldonado no se hablen: "Siempre hablamos, el día que anunció su decisión no cogió al principio el teléfono pero tuvimos luego una conversación".

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Al abordar la hipotética salida de Maldonado de la disciplina de su partido y la consiguiente disolución del grupo político que afectaría a los trabajadores y miembros de Cs, el presidente dijo que hablar de eso es "hacer política ficción". "Lo importante ahora es el presupuesto y la estabilidad; todavía no ha pedido el paso a no adscrito y eso hay que preguntárselo a él, si mañana decide que va a seguir en Cs, todo lo demás es política ficción y, si no fuera así, cuando llegue el momento ya se hará lo que se deba hacer", indicó Salado.

El presidente de la Diputación también relativizó el cese de Maldonado en Sabor a Málaga que habría sido el detonante del enfado del vicepresidente cuando aludía a "un pacto oscuro" del PP con Cs. Así, recordó que él ha mandado una carta por las redes sociales "diciendo cuáles han sido sus causas". Y, más allá de entrar a valorarla, Salado explicó que cuando se hizo el movimiento que lo apartaba de la firma agroalimentaria "él dijo que el presidente siempre tiene la última decisión y que aceptaría la decisión que tomara el presidente". "Creo que mi decisión fue para mejorar la gestión de esa marca; aquí se toman ese tipo de decisiones varias veces al año y pasan desapercibidas, pues La Térmica ahora depende de Natacha Rivas en vez de Víctor González y ha pasado desapercibido; todo lo que se ha hecho siempre ha sido para mejorar el funcionamiento de la institución", consideró Salado.