Desde 2003, el año en el que empezaron a contabilizarse las mujeres asesinadas a manos de sus parejas y exparejas, la violencia de género ha dejado una sangrante cicatriz que no acaba de cerrarse.

En esos 18 años, 44 mujeres han perdido la vida a manos de sus maltratadores, según datos aportados por la Subdelegación de Málaga, con información recabada desde el sistema VioGen (a partir de 2007) y la Plataforma Violencia Cero. Los dos últimos casos ocurrieron en julio y agosto de este año; fueron María de los Ángeles Guerrero y Oxana Startseva.

La primera mujer que entró en ese registro fue Diana Yanet Vargas, que tenía 28 años cuando su pareja -que tenía una condena previa por malos tratos-la arrojó por el balcón de un segundo piso en Fuengirola en la noche de Reyes de 2003. Diana tenía una hija de cinco años de una pareja anterior.

Algunas de estas mujeres también tenían órdenes de alejamiento vigente, como fue el caso de Ana Padilla, con 35 años, en diciembre de 2005, que recibió 66 puñaladas en su casa de la Colonia Santa Inés. Su asesino fue su expareja, que no podía acercarse a más de 500 metros. También tenía una orden de protección Susana Galeote, asesinada tras ser atacada con un hacha en El Palo en febrero de 2011. Tenía 37 años y, además, se le había denegado un servicio de protección a través de teleasistencia.

Esta lacra se ha llevado por delante la vida de dos niños en la provincia, que murieron a manos de su padre. En abril de 2004, en la barriada de Las Flores, el bebé de cinco meses de Irina recibió cuatro puñaladas de su padre después de que su madre, de 26 años, recibiera ocho.

Nunca lo denunció por «fundado temor», recogió la Fiscalía de Malos Tratos, a que fuera a por su hijo o a por ella.

En 2013, Estefanía murió asfixiada por su expareja, que acabó matando a su hijo de cinco años en su domicilio en el barrio malagueño de La Luz. Después los recostó en una cama y yació con ellos hasta que los encontró el padre de la fallecida.

Debido a esos 44 casos de violencia de género, 14 menores quedaron huérfanos. En Coín, en diciembre de 2009, Judita B. tenía 24 años cuando falleció asfixiada a manos de su marido, que después se ahorcó.

Ambos tenían una hija de un año que vivía en Lituania, su país natal, con unos familiares.

Jóvenes y ancianas

La violencia de género no responde a patrones de edad y amenaza a mujeres jóvenes y ancianas por igual.

Catalina tenía 80 años cuando la mataron en Málaga, Mercedes tenía 77 años, Rosario tenía 76 y Ana María alcanzaba los 73.

Pero Inmaculada tenía 22 años, Verónica tenía 24 años, Cecilia Natalia tenía 25 , Daminia había cumplido la treintena y Roxana Claudia tenía los 53.

Hasta este 25N, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, en Andalucía han perdido la vida siete mujeres víctimas de la violencia machista. Se llamaban María Isabel (Cádiz), María del Carmen (Sevilla), Oxana (Málaga), Mari Ángeles (Málaga), Rocío (Sevilla) , Alicia (Jaén) y una mujer de 43 años en Almería.

1.118 mujeres desde 2003

En todo el país han sido 37 mujeres asesinadas en lo que va de año -1.118 desde que comenzaron los registros-, de las que 20 murieron a manos de sus exparejas o parejas en proceso de ruptura, según datos del Ministerio de Igualdad. 330 menores han quedado huérfanos.

De las 37, solo ocho tenía una o más denuncias interpuestas frente a las 29 que no habían denunciado. De las que sí habían denunciado, el 25% no había continuado con el proceso. En 24 casos, víctima y maltratador convivían en el mismo domicilio.

En cuatro casos, el agresor quebrantó la orden de alejamiento que tenía interpuesta con respecto a la víctima y en 20 de la treintena de casos, se suicidó (12) o trató de hacerlo (5).