«Por culpa del incremento de la población mundial y de sus necesidades, cada vez mayores, el mundo que conocemos empieza a no ser sostenible». Así de rotundo se ha mostrado el divulgador científico Manuel Toharia en la presentación de la publicación monográfica ‘La biodiversidad marina. Riesgos, amenazas y oportunidades’, que tuvo lugar el jueves en el salón de actos de la sede de Cajamar en Málaga.

El volumen, coordinado por Toharia y que ha contado con los conocimientos de más de 20 autores, invita a reflexionar sobre el futuro de los mares y océanos. Se trata del trigésimo tercero de la colección de estudios Mediterráneo Económico, que pone en guardia de las amenazas actuales derivadas del cambio climático, la sobreexplotación y la contaminación, así como de desarrollos inadecuados originados por la actividad del ser humano a lo largo del último siglo.

Sergio Durán, director territorial de Cajamar en Málaga, considera la sostenibilidad un aspecto clave para la vida. «Necesitamos convencer a muchas personas de que hagan pequeños gestos», apunta Durán, y desea que este libro invite a conocer y también a pasar a la acción, «a hacer las cosas de manera distinta».

Para Toharia, los océanos y mares son «una despensa casi infinita» y, aunque presentan muchas debilidades y amenazas, también representan grandes oportunidades. El divulgador apuesta por la pesca de bajura, y por la acuicultura, subrayando que se trata de actividades sostenibles. En cambio, señala la necesidad de terminar con el actual modelo que desarrolla la gran pesca de altura, por ser «‘esquilmadora’ de especies». También plantea la desalación como una alternativa para paliar la falta de agua dulce en muchas zonas del mundo, aunque él no trata de dar soluciones, sino de «señalar caminos posibles».

Uno de los principales problemas del presente es el plástico: más de 10 millones de toneladas van a parar cada año al mar. Para el científico, se trata de un material «maravilloso y muy barato» y ese ha sido precisamente el problema: «Al final lo invadió todo», asegura. No solo hoy es un atentado contra los ecosistemas marinos, sino que también repercute sobre los seres humanos. El plástico no es degradable, por lo que sus micropartículas permanecen en el mar aunque no se vean y no seamos conscientes de ello. «Es una cadena, los pescados se lo comen y después nosotros comemos pescado. Es terrible no solo por lo mucho que necesitamos del mar, sino por cómo vuelve a nosotros en forma de castigo divino».

Según Toharia, otros de los grandes problemas son los litorales, la erosión y la invasión de cauces inundables por el turismo. «Hay casas donde nunca debieron de estar. Los humanos hacemos muchas barbaridades por dinero, las personas, las empresas y las instituciones».

El científico hace hincapié en «lo importante que es saber» y en la labor que cumple en todo esto. «La divulgación es la forma en que la sociedad puede comprender las grandes líneas de los problemas a los que nos enfrentamos, compartirlos y apoyar las soluciones». Que la sociedad esté concienciada, y que tenga conocimientos en los que apoyar las creencias, es para él la manera de avanzar. «El camino tiene que estar apuntado, no señalado. La solución no es mágica», confiesa. «Los problemas no se van a solucionar nunca mientras la población siga creciendo, como lo ha venido haciendo en el último siglo, y mientras el impacto sea tan elevado, pero sí podemos intentar minimizar los daños, que el impacto sea limitado». Para poder exigir, «tenemos que saber lo que ocurre», y de ahí surge, para Toharia, la importancia de la divulgación y de que la sociedad aprenda sobre la realidad que vivimos.