Como si fuera un «espejismo pandémico», Málaga -como todo el entorno europeo- se prepara para las fiestas navideñas con la vista puesta en una evolución desfavorable de la pandemia.

Después del breve oasis de nueva normalidad que se extendió tras la caída de todas las restricciones sanitarias en octubre, los contagios vuelven a estar claramente al alza, impulsados también por la caída de las temperaturas y el auge de la vida social en espacios interiores.

Inevitablemente, tras ese aumento de los contagios diarios están empujando la tasa de incidencia acumulada, que alcanza ya los niveles que la provincia registraba a principios de septiembre, al final de la temporada veraniega.

Málaga está asistiendo a un incremento de la incidencia que, en apenas 14 días, ha duplicado la tasa, pasando de los 50 casos por cada 100.000 habitantes que se rondaban en la semana del ocho de noviembre hasta superar el centenar a finales de esta semana, un umbral que no se alcanzaba desde principios de septiembre.

Aún así, la incidencia queda lejos de los niveles del verano, cuando este indicador epidemiológico superó los 800 casos por cada 100.000 habitantes durante el desarrollo de la quinta ola.

El aspecto tranquilizador en este inicio de la sexta ola de la Covid-19 es la contención de la presión hospitalaria, que mantiene cierta estabilidad gracias a la protección generalizada de la vacuna.

Teniendo en cuenta los datos de finales de semana, los hospitales de la provincia de Málaga están atendiendo a 78 personas ingresadas confirmadas con Covid-19, de las que 16 están ingresadas en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Hace un año, las hospitalizaciones superaban los 300 pacientes, de los que medio centenar estaban en Críticos.

La clave es la cobertura vacunal contra el virus, que el año pasado era nula por estas fechas -las primeras vacunas empezaron a administrarse el 27 de diciembre de 2020- mientras ahora roza el 78% en la provincia.

«El 60% de las personas que van a los hospitales en Andalucía son personas no vacunadas», señaló el presidente de la Junta, Juanma Moreno, que además aprovechó para hacer un llamamiento a la población ante el aumento de casos.

«Hay un nivel de relajamiento muy alto y, por tanto, vuelvo a pedir encarecidamente que nos lo sigamos tomando en serio porque el virus está con nosotros», recalcó Moreno.

El consejero de Salud Jesús Aguirre ya había señalado con anterioridad que uno de los factores «tranquilizadores» en esta nueva etapa de la pandemia es la baja repercusión clínica que está dejando el incremento de los contagios.

Esta semana volvió a reiterar que « la presión hospitalaria no sube a la misma velocidad que la incidencia acumulada y está en una fase de cierta estabilización» en Andalucía.

Hace un año

El año pasado, esa tasa de incidencia acumulada en las últimas dos semanas estaba por encima de los 200 casos y, a diario, se registraban entre 300 y 400 casos, con picos en los que se superaron los 500 positivos en 24 horas.

No obstante, entonces se esa tasa se mantenía en descenso, debido a las duras medidas restrictivas que entonces estaban vigentes, como el cierre perimetral de la comunidad autónoma y los municipios, el toque de queda desde las diez de la noche hasta las siete de la mañana, así como la limitación horario de la restauración y el comercio.

En esta ocasión, la Junta ha descartado, por ahora, elevar los niveles de riesgo -toda Andalucía se encuentra en nivel 0 de alerta sanitaria-, por lo que no se retomarán las restricciones de aforo, horarios o movilidad.

El pasaporte Covid, pendiente del aval del TSJA

La Junta está a la espera de la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) para implantar el pasaporte Covid -o el Certificado de Recuperación o bien de prueba negativa- para acceder a residencias y hospitales. Se trata de una medida que cuenta con el visto bueno del comité de expertos y que debe contar con respaldo judicial. La primera vez que se solicitó fue denegada al entender que era una medida discriminatoria.