Las goteras y grietas de las bóvedas catedralicias no son las únicas que preocupan al arquitecto del complejo, Juan Manuel Sánchez La Chica, dado que la iglesia del Sagrario, que data del siglo XVIII y alberga la joya gótico-flamígera de la Puerta del Perdón, sufre un grave peligro debido a una enorme grieta (que según este profesional alcanzaría en línea recta los 50 metros) que parte por la mitad el templo, de forma que recorre los dos enormes muros, las bóvedas y el subsuelo de esta parroquia merced a una patología que se conoce como asiento diferencial. Sánchez La Chica y Adolfo de la Torre Prieto, arquitectos de la Catedral, han propuesto una solución a la Junta después de haber efectuado numerosos estudios técnicos y arqueológicos requeridos por la Administración autonómica, pero esta sigue demorando su respuesta, denuncian.

Sánchez La Chica, que nos acompaña a visitar la iglesia del Sagrario, es contundente: «Podemos quedarnos sin iglesia del Sagrario». «Corre peligro», agrega. Podrían caerse partes de la bóveda o de los muros si persiste la patología y no es corregida, y si sucediera, por ejemplo, un terremoto de una intensidad media, algo relativamente habitual en Granada y Málaga, los daños podrían ser devastadores. «Hemos hecho lo que nos han dicho, pero al entregar el proyecto definitivo nos piden nueva documentación y nuevos estudios, lo que tarda tiempo en hacerse», explica.

En 2016, dice, se advirtió que existía una grieta importante; en 2017, él y su compañero se hicieron cargo de la vigilancia de la misma. «Nosotros en 2016 ya observamos que se abrió la grieta más importante, que parte la iglesia, el volumen, en dos. Eso sobre todo se concentraba en la fachada norte. En 2017, nos encargaron el proyecto de análisis y reparación de esas patologías del Sagrario y, a petición de la Junta, tras los primeros informes realizamos una serie de investigaciones y de trabajos previos».

Imagen de la grieta de la iglesia del Sagrario, ahora clausurada. Se trata de la parte de la grieta que recorre las bóvedas. Álex Zea

La propuesta efectuada es de recalce de cimentación, de la estructura, es decir, inyectar cemento en el subsuelo del edificio, «porque el gran problema de la iglesia es que el suelo resistente en la zona este está a siete metros, en la oeste, a 18, está muy desequilibrado». «Es como si tuviera la iglesia un pie en piedra y el otro en un suelo blando, en barro, por eso se desequilibra, se raja», dice. De ahí que se haya partido en dos la parroquia y lleve meses cerrada al público. Una malla protege de posibles desprendimientos de la bóveda.

Ante esto, «hicimos propuestas distintas para ver cuál era la más efectiva, modelizamos con programas informáticos complejos, trazamos una hipótesis del problema, para verificarla solicitamos a la Delegación de Cultura de la Junta una serie de estudios del terreno, estos estudios nos verificaron la hipótesis que planteamos de distinta dureza del terreno, de distinta resistencia, y propusimos una serie de inyecciones cementicias a ocho metros de profundidad, en lugar de una solución de micropilotes, porque esta última era muy agresiva con los restos arqueológicos que están en la superficie», reflexiona.

De esta manera, la Junta les pidió, tras el estudio técnico del problema, que realizaran un análisis histórico de las soluciones que se habían dado anteriormente, «porque la iglesia fue reparada en los años cincuenta del siglo XX, ya que se localizaron grietas no exactamente en ese sitio, en otro. Y con este estudio histórico y el estudio técnico, la Junta nos pidió un estudio arqueológico. Esos estudios llevaron mucho tiempo, un coste económico elevado, y no han hecho más que verificar nuestra hipótesis: dónde están los recalces que se hicieron, cuál es el problema estructural del edificio... es verdad que hemos realizado algunos descubrimientos interesantes a nivel de restos en las capas más superficiales». De hecho, la iglesia que había antes de la actual pudo sufrir el mismo problema.

Así se encuentra la iglesia del Sagrario de la Catedral de Málaga Álex Zea

Así, pusieron fisurómetros para controlar cómo se abría la grieta, «hay periodos en que se estabiliza más, pero en los últimos años se ha abierto bastante. Con todo esto presentamos el proyecto definitivo en noviembre del año pasado y nos contestaron en septiembre de este año, una respuesta que nos sorprendió mucho, porque en vez de aprobarnos o denegarnos el proyecto, nos solicitan más estudios arqueológicos, más estudios sobre el terreno y sobre las patología del edificio». Ya tienen las empresas para realizar estos estudios. «Ellos nos solicitan una información, nosotros tenemos que hacer un plan de sondeos y arqueología, se ha solicitado al Ayuntamiento y la Junta y estamos a la espera».

«No tiene visos de arreglarse este tema pronto, ya han pasado cuatro años desde que empezamos con esto, es una actuación urgentísima, no ceja en el tiempo, y hay que ponerle remedio, ¿no? Por eso nos ha sorprendido que nos pidieran una cosa en un momento y ahora nos pidan nuevos estudios que no hacen más que ralentizar el proceso de consolidación de la cimentación». Han gastado ya 260.000 euros en estudios previos y las inyecciones de cemento a cotas profundas tendrán un coste similar. «Ahora mismo tenemos clausurada la iglesia, la grieta es muy preocupante, puede haber un desprendimiento de la bóveda, que es lo que más nos preocupa, y que aumente la grieta y la reparación sea mucho más complicada», destaca, porque el edificio «está absolutamente partido en dos, por arriba, por abajo, por los laterales o las cubiertas». Y hay más grietas, pero menores.

La opción de reparación elegida afecta menos a los restos arqueológicos, «pero en todo caso algo hay que tocar» «A nivel superficial hay restos de la antigua mezquita, a niveles inferiores hemos encontrado restos interesantes de construcciones anteriores y, donde estamos investigando, nos encontramos por debajo del nivel antrópico». El terreno que ocupa la Catedral de la Encarnación siempre ha sido sagrado, según han confirmado los estudios arqueológicos.

«Es muy interesante cómo hemos descubierto, por debajo de los niveles islámicos, vasijas y otros utensilios donde aparece la simbología cristiana: el cordero, las espigas, cruces», recalca. Son hallazgos preislámicos. En la capa más superficial está la antigua mezquita de Málaga. «Es interesante porque parece que siempre ha sido un lugar sagrado este: no tenemos constancia de una iglesia paleocristiana, siempre actuamos, eso sí, por los niveles inferiores».

Otra instantánea de los problemas. Se trata de la grieta exterior. | ÁLEX ZEA

El estudio arqueológico lo han hecho con Juan de Dios Ramírez Sánchez, el de la cimentación con Rafael Guevara Llorente. «Han hecho un trabajo completísimo, es muy bonito cómo disponemos de herramientas tan complejas como para modelizar en 3D la iglesia y podemos virtualmente someterla a seísmos, terremotos, y ver los problemas que surgirían de esos movimientos. Cuando modelizas el edificio, le pones la calidad del suelo que hay y se ven los movimientos. Teníamos una hipótesis del edificio con dónde estaban las grietas, eso nos dio datos sobre la posible calidad del terreno, si la iglesia se ha partido por aquí es porque hay un asiento diferencial de un terreno más resistente en la zona este y menos resistente en la oeste. Cuando hacemos el estudio geotécnico, se sacan los datos certeros y se confirma esa hipótesis. Son trabajos muy complejos de arquitectura, arqueología o de la ingeniería más puntera», destaca.

Le preocupa el corto y medio plazo. «El estado del sagrario continúa empeorando. La pérdida está hecha. Hay que intervenir ya para evitar que se caiga parte de la bóveda». Dice, por ejemplo, que un terremoto de principios de 2016 afectó con mucha intensidad a la parroquia del Sagrario. La actuación, por tanto, «ha de ser urgentísima, esto no puede estar así, estamos perdiendo la iglesia del Sagrario día a día y si no actuamos con celeridad la vamos a perder: es una patología de libro, un asiento diferencial por distintas profundidades del estrato resistente» (la grieta alcanzaría los 50 metros lineales). De su grosor, puede llegarse en algunas zonas a los tres centímetros. Y advierte: «La iglesia está completamente partida, cimentar el terreno es la solución». Ahora, de momento, habrá que hacer nuevos estudios.

Otra imagen de la iglesia. | ÁLEX ZEA

Las grietas del techo de la Catedral están «peor que nunca»

Los arquitectos Juan Manuel Sánchez La Chica y Adolfo de la Torre Prieto son los coautores del plan director de la Catedral de Málaga, un monumento que, como cualquier malagueño sabe, quedó inconcluso. De hecho, se la conoce como ‘La manquita’. Lo cierto es que también se conocen ya los devastadores efectos que está teniendo para el templo el hecho de que no se pusiera un tejado a dos aguas sobre sus 23 bóvedas, una solución que ya dejó escrita Ventura Rodríguez en 1764. Nunca se ha hecho y la Catedral sufre grietas que, a su vez, provocan filtraciones y humedades. Sánchez La Chica ya informó en este periódico de que las grietas, ahora mismo, «están peor que nunca». Se refiere a las grietas y las humedades. Fue una forma de lanzar un SOS. ¿Cuál es el estado actual del tejado de la Catedral de Málaga? «Ahora mismo, está peor que nunca, porque durante este verano el calor hace que el recubrimiento cerámico que hay sobre las bóvedas dilate mucho y, al dilatar mucho, se producen nuevas fracturas y, cuando llega el invierno, con el frío se retraen y las grietas se hacen más grandes. Además, hay mayor degradación del plomo de las capas inferiores y, bueno, ya se están produciendo desplazamientos de capas enteras de recubrimientos de las bóvedas sobre los canales», dice. El agua se filtra por esas grietas y llega hasta el techo interior de la Catedral, poniendo en peligro las obras de arte del templo, lo que contribuye «a un deterioro progresivo que resta años de vida a la Catedral».