«Con ayuda todo es posible siempre, hay que superarse», afirma Álvaro González, un malagueño que en diciembre presentará su Trabajo de Fin de Grado (TFG) y se graduará en Administración y Dirección de Empresas y ya tiene experiencia como empleado en una empresa de logística.

Después de una infancia y una adolescencia compleja, marcada por las dificultades económicas que trajo un incendio en su vivienda familiar, Álvaro continuó luchando por su formación y sus estudios a través de la Fundación Don Bosco, donde tuvo acceso a programas de refuerzo educativo y de ocio.

«Me ayudó sobre todo cuando era niño y adolescente. Hacíamos las tareas y estaban atentos a nuestro progreso. Íbamos a campamentos, colonias, convivencias... disfrutamos de esa experiencia tan bonita», asegura.

En el caso de María del Carmen Navarro, que ahora está cursando tercero del grado de Pedagogía y hace prácticas en una asociación social, la adolescencia también fue una etapa dura.

«La adolescencia, de por sí, es una etapa muy difícil, sufres mucha inestabilidad», explica, a lo que se sumaron los problemas económicos en casa, lo que le produjo un «desequilibrio psicológico» por el que abandonó los estudios durante un tiempo. A través de la asociación Incide, obtuvo el apoyo de una psicóloga, además de refuerzo académico y económico, un apoyo, asegura, que la ayudó a salir del bache. Ahora espera terminar su grado para poder ayudar a quien lo necesite como al igual que lo hicieron con ella. «Yo al ver que contribuyeron de forma tan positiva en mí yo también quiero ser esa figura de ayuda».

Las cosas se pusieron difíciles para la familia de Visitación Cobos, con 10 hijos, cuando su marido perdió el empleo y, con él, el único salario que entraba en la casa. Con la ayuda social, a través de la asociación Trans, consiguió ayudas económicas, de alimentación y estudios para sus hijos mientras su marido se formaba en la universidad, estudiando la carrera de Historia, enfrentando unas oposiciones y consiguiendo plaza para ser profesor.

Los tres participaron en el programa Proinfancia de la Fundación «La Caixa» iniciado en 2007, según explicaron en el acto de renovación del acuerdo entre esta entidad y el Ayuntamiento de Málaga para la superación de la pobreza infantil, dirigido a menores de entre 0 y 18 años en riesgo o situación de exclusión social.

En este curso, en Málaga han atendido a 7.089 niños y niñas junto a 3.787 familias, con un presupuesto de 6,9 millones de euros.

27 entidades colaboradoras

En Málaga hay 27 entidades colaboradoras. Estas son: Accem, Amappace, Arrabal, Demeter, Fundación Don Bosco, EAPN-Andalucía, Colegio Nuestra Señora del Pilar, Asociación Eo Eo, Asociación Mangas Verdes, Fundación Secretariado Gitano, Fundación Héroes, Fundación Diocesana Santa María de la Victoria, Colegio San Juan de Dios la Goleta, Hogar Abierto, Incide, Inpavi, Málaga Acoge, Mies, Misioneras Cruzadas de la Iglesia, Naim, Prodiversa, Colegio San Manuel, Colegio Santa Luisa de Marillac, Trans y centro Educativo Secundaria Trinitarias.

Esta red actúa en 13 zonas de Málaga, desde el Puerto de la Torre, Los Asperones, San Andrés-La paz, El Bulto-San Patricio-Huelin hasta la Palma Palmilla o Campanillas.