La experiencia personal de Alfredo de Pablos es el punto de partida -en su más temprana infancia- del que se nutre su lucha al frente de ‘Málaga Accesible’, dónde confluyen 78 asociaciones de todos los tipos de discapacidades. Además, preside la Asociación de Pacientes con Pluripatologías Crónicas.

El 3 de diciembre es el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, ¿hay mucho que celebrar o mucho que reivindicar?

Es un día reivindicativo, más que nada. Hay que tener una visión de conjunto y echar la vista atrás. Yo tengo 61 años, soy una persona con una discapacidad grave. La sociedad en la que me moví en mi juventud y en mi época profesional no tiene nada que ver con la sociedad que tenemos. Las personas con discapacidad siempre hemos reivindicado el derecho a desarrollar nuestra vida como cualquier ciudadano. Poco a poco, y a lo largo de los años, se ha ido completando un cuerpo legal que establece nuestras reivindicaciones como derechos. Desde el ámbito de las Naciones Unidas hasta la implementación en la última ordenanza de cualquier ayuntamiento. ¿Qué es lo que nos pasa? Pues que si tenemos que comparar lo que la ley dice con lo que hay, tenemos que estar en el plano reivindicativo.

¿Qué quedaría entonces por hacer para que la realidad sea otra?

Quedan muchísimas cosas por hacer. ¿Que estamos mucho mejor que antes? Cierto es. ¿Estamos en el nivel que deberíamos estar? Por supuesto que no. ¿Nuestro principal problema son las administraciones porque no cumplen lo que la ley dice? Por supuesto que sí. Esto nos lleva una situación muy penosa, de indefensión. Quienes tienen que hacer que la ley se cumpla, son los primeros que la incumplen.

¿Qué deberían hacer las instituciones públicas para que personas tan visibles no sean invisibles?

A pesar de que el día 3 es un Día Internacional, no es la elección de miss y míster universo. Esto no es ‘queremos la paz en el mundo y que todo vaya bien’. Tenemos que reivindicar las cosas dónde vivimos. Interpelamos directamente a las instituciones en nuestra ciudad y nuestra provincia. Les agradecemos lo que se hace en el ámbito del respeto de nuestros derechos, pero les recordamos que deben seguir haciéndolo y tienen que apretar. Hay mucha distancia entre lo que debía ser y lo que es. Ahora mismo se lucha por la igualdad o para que se pueda vivir con tu elección de identidad de género. Y son cuestiones que la sociedad ha asumido perfectamente. Pero lo nuestro no. No hay persona que no tenga un familiar, un vecino o un amigo que no tenga una discapacidad. A veces, pensamos que está tan cercano a uno que somos invisibles. El problema es que somos tan visibles que resultamos invisibles. No se dan cuenta de que nosotros también queremos nuestro trocito de felicidad o, al menos, tener la misma infelicidad que el resto de la población. Y que, para ello, hace falta una intervención. Hace falta una voluntad política, una legislación y una aplicación. Además, conlleva otros esfuerzos. Una persona que tiene problemas de movilidad se queda en su casa si no se modifica el entorno. Si no quitas el escalón, si no haces el entorno accesible al bastón, el andador o la silla de ruedas, esa persona no puede vivir. Nadie se ofende porque nosotros no podamos entrar en un local. La sociedad con nosotros no reacciona. Simplemente nos miran, nos ponen la mano en el hombro o te dicen ‘lo sentimos’, pero no existe la proactividad que hay en la lucha por otros derechos. En nuestro colectivo están todas las demás vulnerabilidades. Hay personas que no pueden decir esta es mi identidad de género porque la presión social y familiar no se lo permite. En nuestro colectivo hay maltrato. Somos los que tenemos un mayor índice de paro y tenemos muchos problemas para acceder a la educación. El problema no es la rampa sino lo que significa. En este Día Internacional de las Personas con Discapacidad lo que decimos es ‘nosotros estamos aquí y queremos vivir, queremos que las administraciones se pongan a trabajar’.

¿Han sido más notorios estos problemas durante la pandemia?

Durante la pandemia, hemos tenido problemas de todo tipo. Pongo un ejemplo, que no ha ocurrido en Málaga. Hubo un momento en el que no había respiradores para todos y la discapacidad era un elemento para que te dijeran que no tenías derecho a respirador. Hasta ahí llegó la situación. Una persona con discapacidad no tenía derecho a la vida. En el ranking de delitos de odio, las personas con discapacidad estamos los segundos o los terceros. Las primeras prácticas que hicieron los nazis fueron con 300.000 personas con discapacidad. Y la población se olvida de eso. Pasamos por una de las peores situaciones que hay, que es el delito de odio por indiferencia.

¿Están una ciudad como Málaga y el conjunto de la provincia cerca de merecer el adjetivo ‘accesible’ como unas de sus cualidades?

La accesibilidad es la llave que te da derecho al resto. Sin accesibilidad, no podemos vivir. Y entre Málaga y la provincia hay una diferencia abismal. En los pueblos, la accesibilidad prácticamente no existe y no se tiene en cuenta en los proyectos. En Málaga, sí. Pero tenemos un gran problema: cada vez hay más locales que no tienen en cuenta la accesibilidad porque la administración competente, que es el ayuntamiento, no se encarga de vigilar y revisar lo que hacen.

¿Dónde queda más por hacer para que sean más accesibles: en el transporte público o en los propios espacios urbanos?

Como comentaba, en la accesibilidad de los locales estamos viviendo un retroceso enorme. Y, además, están las ocupaciones de vías públicas. En el transporte hemos mejorado mucho. Excepto en los taxis. Es una vergüenza la atención que le prestan a la accesibilidad los taxis en Málaga. Sobre todo, si lo comparamos con lo que sucede en otras grandes ciudades. En lo que sí se ha mejorado muchísimo es en los autobuses. Y la accesibilidad en el metro es una maravilla. Además del derecho a poder moverte en un medio de transporte público, lo necesitamos desde el punto de vista de la seguridad porque uno de los principales problemas es la orientación. Si existe la accesibilidad cognitiva en estos transportes, tendremos una vida independiente y el proyecto de vida de cualquier otra persona que es lo que buscamos.

Un manifiesto y tres reconocimientos para el 3 de diciembre

Málaga Accesible celebra este 3 de diciembre el Día Internacional de las Personas con Discapacidad en un lugar en el que agradecerán «el esfuerzo que lo ha hecho accesible». Se trata del Colegio de Médicos de Málaga, dónde al mediodía Alfredo de Pablos leerá un manifiesto con el que se hace balance del año y se señalan las mejoras que deben impulsarse. Además, entregará sus reconocimientos al expresidente del Colegio de Médicos, Juan José Sánchez Luque, al expresidente del Colegio de Enfermería, Juan Antonio Astorga, y a Maida Rodríguez, comprometida técnico del Ayuntamiento de Málaga y experta en accesibilidad cognitiva.