Hace pocos días, unas paleomentes nacionalistas con el espíritu emprendedor de una tribu del Neolítico propusieron ‘parcelar’ la Denominación de Origen Rioja. La obsesión por los hechos diferenciales -la mayoría inflados o ficticios- fue el motor de esta propuesta digna del 5.000 a.C., felizmente fallida... por el momento.

Un terreno en el que en España no abundan los hechos diferenciales, ya se ejerza de cazador-recolector de competencias estatales en el País Vasco, de ofendido chamán identitario en Cataluña o de andaluz sin demasiadas mitologías en la cabeza es el del estado de revista de los edificios históricos.

Para empezar, ya es un logro en nuestro país que no se derriben. Cuestión aparte, una vez que se les salva el pellejo, es que puedan lucir con decoro en las décadas siguientes a la rehabilitación.

Y así, o bien en el momento en que se rehabilitan o bien, de forma suavona, en los años siguientes, el inmueble preservado comienza a exhibir una serie de irregularidades y chapuzas estéticas que terminan degradándolo.

Una ejemplar excepción la tenemos en el antiguo Colegio de San Rafael de la calle Comedias, el que acogió a alumnos como Pablo Ruiz Picasso o Blas Infante. Una recientes obras para convertirlo en un hostel tuvieron en cuenta los inefables manojos de cables que iban a surcar su fachada protegida y fueron sabiamente encauzados y ocultados por un tapacables del mismo color que ésta.

Un pequeño pero valioso detalle que, por desgracia, no siempre vemos en otros edificios históricos. Es el caso del hermoso Hospital Noble, cuya fachada está mancillada por una convención de aparatos de aire acondicionados, sin que a nuestras autoridades municipales se les haya pasado aún por la cabeza trasladarlos de sitio o, como el ejemplo anterior, por lo menos disimularlos.

Tampoco se libra la antigua sede de Correos, hoy el Rectorado de la UMA, el edificio neomudéjar de 1916 que formaba el famoso ‘ABC’ en la avenida de Cervantes junto con el Ayuntamiento y el Banco de España (este último, inexplicablemente excluido de la guía turística municipal).

Pese a la costosa rehabilitación y adaptación de los restos arqueológicos, por mucho que lo inaugurara en 2002 el príncipe Felipe, en la foto pueden ver como ‘repta’ por la histórica fachada de piedra un ‘cablerío’ inaceptable al que además le falta una de las tapas. En la ‘estética’ de edificios memorables no hay hechos diferenciales que valgan.