«Estaríamos en condiciones de acreditar que este tipo de grabados grafemáticos, al que llamamos Escritura Lineal Megalítica, centralizados en Málaga, sería el primer sistema de escritura en Europa».

Así concluye la ponencia que el pasado 10 de diciembre el arqueólogo malagueño Juan Manuel Muñoz Gambero, descubridor de la ciudad fenicia del Cerro del Villar, presentó en la sede de la Unesco en París, durante el VII Foro Internacional de Ciudades Cananeas, Fenicias y Púnicas, patrocinado por la Unesco y organizado por la Fundación Tiro, en la que resumía una de sus investigaciones más sorprendentes.

Juan Manuel Muñoz Gambero precisa que esta Escritura Lineal Megalítica (iniciales, ELM) habría surgido a finales del V milenio antes de Cristo y tenido un amplio desarrollo en la Península Ibérica a partir del IV milenio a.C. «desde Galicia a Cantabria, todo el Norte de España, el Centro y Portugal pasando por el Sur y todo el Sureste», hasta que hacia el I milenio a.C. con la llegada de las colonizaciones fenicia y griega, en especial con la primera, surgió la escritura ibérica.

El arqueólogo malagueño está convencido de que la zona «nuclear» de esta escritura se encontraría en la provincia de Málaga, de hecho, en la ponencia menciona los grandes bloques verticales de piedra u ortostatos del dolmen de Menga de Antequera (hacia el 4.500 al 4.200 a.C. del final del Neolítico) como ejemplo más antiguo así como una zona del río Guaro, hoy desaparecida por el embalse de la Viñuela, donde localizó con su equipo, el Instituto de Investigaciones Arqueológicas de Málaga, «cientos de estelas» con este tipo de signos.

Piedra con Escritura Lineal Megalítica localizada en Málaga

Tan llamativas conclusiones, que harían que esta ‘protoescriturafuera unos mil años más antigua que la famosa escritura cuneiforme de Mesopotamia, ya la pudo desarrollar este mismo año con la monografía ‘El origen de la escritura. La magia de los símbolos’, publicada por la Fundación Unicaja, y de la que La Opinión se hizo eco el pasado mes de enero en la sección ‘Mirando Atrás’.

Como entonces explicaba, todo comenzó en 1959, cuando trabajaba en el yacimiento arqueológico de Carteia (San Roque) y localizó una piedra repleta de rayas. «Me quedé muy extrañado porque en el entorno no había árboles ni zona de agricultura. No podía haberlo hecho un arado».

Con su obra, editada por la Fundación Unicaja

«Por la mano del hombre»

Poco después, al excavar en el Cerro de la Tortuga descubrió una piedra parecida a la de San Roque. «Ahí tuve un debate largo y profundo para convencer a mis compañeros de que aquellos grabados eran antrópicos, hechos por la mano del hombre».

Los lustros y décadas siguientes le traerían cientos de nuevos ejemplos, no sólo en la Península, también en Italia, el Norte de África, el Egeo y Europa Central.

La hipótesis de Juan Manuel Muñoz Gambero es que se trata de un sistema de signos, de los que en un primer momento identificó 662 y más tarde redujo a 40, ya que muchos son variantes del mismo signo. Además, está convencido de que esta forma de comunicación se difundió desde Málaga al resto de Europa «y no al revés», gracias al comercio marítimo.

Por otro lado, en la ponencia en la Unesco el arqueólogo vinculó la ELM «al mundo funerario y a los rituales de los fenómenos religiosos, como santuarios, áreas estrictamente sacras, calles sagradas, sus necrópolis e incluso relacionado con el mundo del Cosmos, con los templos solares, donde se contemplarían los equinoccios y los solsticios, también descubiertos por este equipo».

Tras la ponencia, el experto pudo hacer llegar su monografía a algunos de los asistentes, entre ellos a la conservadora jefa honoraria del Departamento de Antigüedades Orientales del Museo del Louvre, Elisabeth Fontan, así como a la doctora en Historia del Líbano, Jamale Saikali, quien por correo electrónico calificó la obra de «una magnífica fuente de conocimiento, fruto de un trabajo de investigación extraordinario y único».

Además, informó Muñoz Gambero, la Fundación Unicaja tiene previsto enviar más ejemplares del libro a los asistentes de este foro en París.

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El arqueólogo quiere aprovechar para agradecer las gestiones tanto del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, como del director general de la Fundación Unicaja, Sergio Corral, para hacer posible la monografía.

Además, confía en que la oportunidad de llegar a más especialistas amplíe el conocimiento de este hallazgo. «Esto es imparable y hay que cambiar totalmente la mentalidad. Ahora estamos recibiendo muchos testimonios de la zona de Alicante y Extremadura. Hasta en Ribadeo, Galicia, se encuentran los mismos grabados. Es una cosa mágica y preciosa porque la escritura es la que da origen a la civilización», remarca.