Estrella Delgado tiene 8 años, es alegre, le gusta cantar, y este 5 de enero ha sido la encargada de leer la tradicional carta a los Reyes Magos en representación de todos los niños de Málaga. El balcón del ayuntamiento ha acogido su peculiar lista de juguetes, que ha venido encabezada por un mensaje de cariño: "Quiero pedir que todos los niños tengan una familia amorosa, que tengan un gran amor".

Estrella se ha acordado de los niños enfermos, los refugiados, los huérfanos que no tienen hogar, y de aquellos que "tienen a sus papás en paro". Los abuelos también han estado en su peculiar lista de deseos, y ha pedido a SS.MM. que no se olviden de ellos.

En la avenida Cervantes se han respirado nervios y un leve olor a algodón de azúcar, buñuelos, y castañas asadas. La impaciencia de los niños malagueños también ha sido protagonista. Todos los que se han acercado hasta el consistorio han oído los villancicos que envolvían la majestuosa comitiva de los Reyes Magos ya pasadas las cinco y media de la tarde, hasta su llegada al Ayuntamiento, donde los aplausos y el sonido de las manos de los niños lanzando besos han logrado rugir más que Los peces en el río.

Tras el discurso de Estrella, Francisco de la Torre se ha hecho con la atención de los presentes. Un "Papá, ¿quién es ese?" ha arrancado alguna carcajada a los pocos segundos de recolocar el edil el micrófono. El alcalde ha trasladado a los Reyes la ilusión de los malagueños por su vuelta a la ciudad tras dos años. "La cabalgata de este año será prudente, con distancia entre sillas, y con mascarilla", ha explicado de la Torre. El edil ha insistido en que las circunstancias no merman la esperanza, y ha deseado para este 2022 "que la salud sea ya segura".

El rey Melchor no ha querido dejar pasar la oportunidad de enviar un mensaje de alegría a los pequeños, que no bajaban la guardia por si alguno de sus pajes le dedicaba un saludo. Melchor ha animado a los niños de la ciudad a que sigan siendo buenos, y ha insistido en la importancia de dormirse pronto en la noche de Reyes.

Todos los detalles, incluido el tinte anaranjado del Sol, y los globos de personajes animados que sobresalían en la multitud han hecho de la recepción un acto mágico. El ambiente festivo no ha abandonado la avenida en ningún momento, ni en los de interminable espera hasta la salida de los Reyes del Ayuntamiento y el comienzo de la cabalgata.

Durante unos instantes que, parecía, querían quedarse para siempre, la pandemia y los altos contagios dejaron de ser el centro de atención, y la ilusión, el sabor de los buñuelos, y las voces pequeñas, agudas y felices fueron los reyes de la tarde.