La junta directiva de la comunidad de propietarios de Pinares de San Antón ha mostrado en un comunicado su preocupación por un desprendimiento de tierras producido el pasado 27 de diciembre, durante las obras de una promoción de seis viviendas unifamiliares en la avenida de San Antón, 54.

Como detalla la nota, durante las obras se vació la ladera a través de dos taludes en esta parcela de unos 12 metros de alto en la parte superior y 15 en la inferior. Las obras, indica la nota, se han llevado a cabo «sobre un terreno cuya composición lo hacía susceptible de que en cuando lloviera con cierta intensidad, como ha ocurrido, podría tener lugar lo que ha sucedido».

La nota denuncia que por este motivo se ha dejado al descubierto la cimentación de la tapia de separación con la vivienda colindante por la parte norte; es decir, «han quedado exentos los 3 metros de separación obligados entre viviendas y lindes con otras parcelas y puesto en peligro el cerramiento de la vivienda siguiente y el riesgo de su caída al no tener apoyo suficiente».

Por este motivo, la junta directiva de la comunidad de propietarios se pregunta «legítimamente, si no nos encontramos frente a las consecuencias de la concesión temeraria de una licencia de obra, en beneficio de pocos y perjuicio del conjunto de los comuneros (...) y de la ciudad en su conjunto por el deterioro irreversible que esta obra representa y el valor que tiene para la misma», subraya la nota.

Se da la circunstancia de que el pasado noviembre, los vecinos ya criticaron en La Opinión la tala de una centenar de árboles para realizar esta promoción de viviendas, algo que el Ayuntamiento negó, al responder que se talaron 14 pinos carrascos tasados en 34.233 euros de un total de 91 árboles y la propiedad tiene la obligación de invertir la misma cantidad de dinero en el solar.

Además, a final de noviembre la comunidad pidió en un escrito a la Gerencia de Urbanismo parar las obras «por poder perpetrarse una infracción urbanística grave o muy grave», al entender la comunidad que podrían estar incumpliéndose las ordenanzas de edificación en ladera. Por este motivo reclamaba que se incoara con urgencia «el expediente de restablecimiento del orden jurídico perturbado».

El número 54 de la avenida de San Antón es una excepción en Pinares de San Antón al no respetar los estatutos de la urbanización en cuanto al mínimo de parcela permitida y de edificación.

En 1993 el Tribunal Supremo dio la razón a los vecinos, lo que impidió que se construyera una promoción de adosados. Sin embargo, ni el PGOU del 97 ni el del 2011 respetaron la sentencia del Supremo y continuaron permitiendo que el solar no se atuviera a lo que desde los años 60 establecen los estatutos: parcelas de un mínimo de 800 m2 y un máximo de 240 m2 construidos para dejar libre el 80 por ciento del solar.

La promoción actual es el quinto intento de construir en esta parcela. Ninguno de los intentos anteriores ha prosperado.