El auge de contagios impulsado por los efectos de la variante Ómicron y el aumento de la preocupación tanto en embarazadas y como en las que están dando el pecho ha suscitado un llamamiento a la calma por parte de los neonatólogos, que tratan de evitar un nuevo descenso en las tasas de lactancia materna, como ocurrió durante las primeras olas, porque la madre se haya contagiado.

«No tenemos aún datos de un descenso durante la sexta ola pero sí que sabemos que por la pandemia, sobre todo en la primera ola había mucha incertidumbre sobre la transmisión del virus de la madre al bebé durante el embarazo y durante la lactancia, [las madres] decidieron no dar el pecho», expone Tomás Sánchez Tamayo, vocal de la Sociedad Española de Neonatología (Seneo) y jefe de sección de Neonatología del Hospital Regional de Málaga, que recuerda que el contagio vertical madre-hijo es prácticamente excepcional.

Durante la primera ola en marzo de 2020, según datos de Seneo, las tasas de lactancia descendieron hasta situarse en el 60% de las madres infectadas «debido a la lógica incertidumbre inicial y a la gravedad de muchos casos».

No obstante, estudios posteriores como los desarrollados por Milkcorona -liderados por el CSIC y el Hospital Clínico Universitario de Valencia- han demostrado que la leche materna es capaz de transmitir anticuerpos desde la madre infectada con Covid-19 hacia el recién nacido.

«En vez de aumentar el riesgo, lo que se ha visto es que incluso tiene beneficios, protege, porque la madre que tiene Covid genera anticuerpos que pasan por el pecho. En cambio, si da el biberón, esos anticuerpos no los tiene y la transmisión de la madre al bebé va a ser la misma», añade Tomás Sánchez Tamayo que, además, incide en que, salvo casos excepcionales, «no existe» transmisión vertical durante el embarazo.

La Sociedad Española de Neonatología añade que en abril de 2020, aún en pleno confinamiento, despejadas las dudas iniciales sobre los posibles riesgos de dar el pecho cuando se estaba contagiada, la lactancia materna exclusiva o mixta se mantuvo «de forma exitosa y sin complicaciones» en más del 80% de los casos, superándose el 70% de la lactancia materna exclusiva en madres infectadas por Sars-Cov-2.

El jefe de Neonatología del Regional incide en que la recomendación es que las mujeres sigan dando el pecho, en primer lugar porque no hay riesgo pero también por los beneficios que reporta la lactancia materna tanto para el bebé como para la mujer.

Beneficios

«La leche materna está adaptada al recién nacido a medida que va creciendo. Todas las fórmulas infantiles que hacemos o que hacen en la industria, intentan parecerse a la leche de la madre», señala el neonatólogo.

Entre las ventajas, favorece la relación y el apego entre ambos, reduce la posibilidad de que el bebé sufra infecciones, no solo de Covid-19 sino de también de otros cuadros respiratorios así como de otras alteraciones como la otitis y la diarrea. En el caso de la madre, Sánchez Tamayo asegura que dar el pecho contribuye a una mejor recuperación del parto.

Infección en lactantes

Los neonatólogos también han querido recordar que los recién nacidos y lactantes que se infectan de Covid-19 suelen cursar la enfermedad, en su mayoría, asintomáticos ya que los efectos del virus en estas poblaciones son «casi inexistentes».

«La mayoría lo pasan sin síntomas ninguno. De hecho, muchos de los casos que se conocen es porque se investiga a raíz de los padres, pero el bebé lo pasa sin nada, sin siquiera resfriarse», expone el vocal de Seneo. «El riesgo para un recién nacido o para un lactante pequeño es bajísimo, mucho más bajo que en cualquier otra edad. En esto sí que los niños y en especial los niños más pequeños son unos privilegiados».

De 0 a 4 años, la incidencia roza los 600 casos en 14 días

La tasa de incidencia acumulada a 14 días en los niños y niñas de 0 a 4 años roza en Málaga los 600 casos por cada 100.000 habitantes, a 28 de diciembre. Pese al dato elevado, los efectos del virus en la población infantil suelen ser leves, por lo que la mayoría acaba negativizando el virus sin síntomas. De 5 a 11 años, la última franja que se ha sumado a la estrategia de inmunización, está por encima de los 1.200 casos, una tasa similar a la población adulta.