Cuando Enriqueta Alarcón, de 90 años, vio la fotografía, se le quebró la voz, asomaron las lágrimas y sólo pudo decir: «Papá, papá».

Era la confirmación de que ese marengo anónimo que protagonizaba la portada del valioso y voluminoso estudio ‘Abecedario incompleto de la jábega y sus contextos’ (Ediciones del Genal), publicado el pasado diciembre, tenía nombre y apellidos: se trataba de José Alarcón León, un malagueño de ojos azules apodado ‘el Rin’ que fue vecino de La Malagueta y dueño de la barca de jábega 'Dolores'. La parte final de su vida la pasó en El Palo.

El pasado diciembre los autores del libro, el profesor Ramón Crespo, el abogado Pablo Portillo y el jabegote José Antonio Mellado, explicaron a este diario que la foto que habían escogido como portada fue tomada en la playa de la Malagueta en 1947 y procedía del poco conocido fondo fotográfico de Luis Bellón, que tres años más tarde publicaría su famoso libro ‘El boquerón y la sardina de Málaga’.

La instantánea les convenció porque aparecía un marengo, que no pudieron identificar, con las barcas de jábega y la playa de la Malagueta al fondo.

Fue un nieto de José Alarcón ‘el Rin’ quien pensó que podía tratarse de su abuelo y mostró la portada a su tía Enriqueta, la única hija viva de este pescador, que confirmó la identidad. 

José Alarcón León, ‘el Rin’, con su mujer, ocho de sus nueve hijos y su suegra, en los años 40. Archivo familiar

«Le llamaban ‘el Rin’ porque tuvo nueve hijos y a uno de ellos lo mecía en la cuna haciendo «rin, rin, rin»; el apodo lo heredó Pepe, su único hijo, porque el resto eran hijas» , cuenta feliz su bisnieta Estefanía Martín Palop, nacida como su bisabuelo en La Malagueta y en esta legislatura, senadora por el PSOE. «Si mi bisabuelo viviera, se moría de alegría», confiesa. Difícilmente podría imaginar su bisabuelo paterno que un día una bisnieta llegaría a senadora.

Como explica Estefanía, José ‘el Rin’ se casó con Enriqueta Portillo, conocida como Enriqueta ‘la Guapa’, y fueron padres de nueve hijos (ocho niñas y un niño), entre ellas la hija que vive todavía. Otra de ellas, Isabel Alarcón, fallecida en 2011, también apodada ‘la Guapa’ por su belleza, era la abuela de la política malagueña.

«La familia era muy humilde, vivía en una casa de madera, en una chabola en La Malagueta», explica Estefanía Martín Palop, que muestra la única foto que se pudieron hacer en esa época:la foto de familia, donde aparece el matrimonio en los años 40 con ocho de los nueve hijos (la mayor ya se había casado) y la suegra de José Alarcón.

'Dolores', la barca de jábega de José Alarcón en La Malagueta. De pie, Pepe 'el Rin', el único hijo varón del marengo. Archivo familiar

La mujer de la ‘Gneisenau’

Además, en la casa de al lado pero conviviendo todo el día con ellos vivía la tía de ‘el Rin’, Elena León Gaitán, con calle en La Malagueta porque participó en varios salvamentos marítimos, entre ellos, en su juventud, en el de la fragata ‘Gneisenau’ en diciembre de 1900. «Todo el mundo en La Malagueta participó», señala su sobrina tataranieta.

Durante la Guerra Civil, cuando se produjo la entrada de las tropas de Franco, la familia decidió no moverse de la playa porque tenía nueve hijos, muchos de ellos pequeños. Sí lo hizo otra bisabuela de la política malagueña, vecina también de La Malagueta, Concha Jiménez ‘la de la Lejía’, que se sumó a ‘la desbandá’ por la Carretera de Almería.

Años más tarde, José Alarcón ‘el Rin’ sí tuvo que dejar su barrio de forma forzosa. Ocurrió en 1950, cuando comenzaron a demoler las chabolas. La familia se marchó a vivir a las viviendas protegidas junto a la playa del Palo, aunque Estefanía Martín Palop cuenta que, a diario, «iba descalzo del Palo a La Malagueta» a ver a su hija Isabel, la abuela de la senadora socialista, que seguía viviendo en el barrio, en una casa de tres pisos que durante un tiempo fue la única de este tipo en La Malagueta.

De ‘el Rin’ también se cuenta como anécdota familiar «que no llegó a entender la radio y cuando iba a casa de su hija le decía: ponme la música que me gusta».

Uno de los momentos más tristes de su vida se produjo cuando le comunicaron la muerte por cáncer de Maruja, su hija pequeña, a punto además de casarse, por lo que la enterraron con el vestido de novia. «La familia sólo había perdido antes a una hija y cuando le dieron la noticia se puso muy nervioso, perdió el equilibrio y del golpe que se dio en la cabeza se quedó ciego».

José Alarcón murió en los años 60 sin recuperar la vista. Su mujer, Enriqueta ‘la Guapa’, le sobrevivió hasta 1976 y pudo tener en brazos a su bisnieta Regina, la hermana de Estefanía Martín Palop. Ahora, un libro ha convertido a este humilde y trabajador malagueño en merecido protagonista.

José Alarcón, 'el Rin', en la portada del libro. Ediciones del Genal