Con voluntad política, la Catedral de Málaga podría estar concluida para 2028, cuando se cumplen cinco siglos de la colocación de la primera piedra. 

Es la propuesta que lanza el veterano abogado malagueño José Antonio Portillo Cruz en su libro ‘Terminar la Catedral de Málaga... y otros aconteceres’, (15 €), una obra que él mismo ha editado y que puede adquirirse en la Librería Proteo.

Quien además es vicepresidente segundo de la Asociación Ciudadana ‘Málaga por su Catedral’ ha publicado este trabajo a título particular, con una portada en la que comparten protagonismo tanto la inacabada Catedral de Málaga como la Catedral de Jaén, finalizada en el primer tercio del XVIII y candidata a ser declarada Patrimonio de la Humanidad. Los dos templos mayores comparten un insigne nombre en común, resalta el autor: el arquitecto Ventura Rodríguez, aunque su proyecto de tejado para la Catedral de Málaga nunca se hizo realidad.

El letrado lamenta en el libro que la Catedral de Málaga sea «la única de España (y de Europa) que está aún sin concluir», pese a que ya han pasado casi cinco siglos desde el inicio de las obras. Además, aprovecha para recordar que ya a finales del XVIII, cuando la construcción llevaba poco tiempo paralizada, el Cabildo catedralicio pidió nuevos arbitrios al Rey Carlos IV «para la continuación y conclusión de la obra de nuestra Santa Iglesia (...) para conseguir nuestro deseado fin».

El letrado pone el ejemplo de catedrales como las de Jaén, Granada, Sevilla, Almería o Huelva, así como la Almudena de Madrid y el templo de la Sagrada Familia de Barcelona que o bien se concluyeron o, como en el caso de la creación de Gaudí, continúan las obras para finalizarla. 

El abogado malagueño, todavía en ejercicio, explica que en este libro ha desplegado una amplia argumentación jurídica para sustentar la finalización del monumento. Para empezar, subraya y demuestra que el Templo Mayor es propiedad del Obispado de Málaga.

En este sentido, a la hora de hablar de las obras subraya que «el Obispado es el único obligado a pagar y que tiene poder de decisión para contratar/pagar (y responsabilidad) sobre un edificio de propiedad privada, de su exclusiva pertenencia, cumpliendo siempre la Ley del Suelo y la LOUA». 

A este respecto, destaca que el Ayuntamiento «tiene que requerir al Obispado la terminación de la obra, porque no cumple la obligación que se le exige al dueño de un edificio de concluirla». 

En todo caso, cree que lo más urgente sería que la Gerencia de Urbanismo reclamara la instalación de una cubierta, unas obras que, propone, se podrían sufragar con un gigantesco toldo publicitario. 

José Antonio Portillo Cruz recuerda que en el contencioso administrativo que interpuso la Asociación Ciudadana ‘Málaga por su Catedral’, el TSJA dio la razón parcial a este colectivo y concluyó que «no era descabellado» finalizar el Templo Mayor de Málaga. 

El veterano abogado se muestra optimista porque considera que la mayoría de los malagueños desea ver la Catedral terminada en todas sus unidades, pues ni siquiera cuenta con una sacristía. 

«Podría completarse totalmente con dinero público y privado», señala el autor, que calcula en entre 10 y 12 millones de euros el coste total. «No faltando el dinero ni la voluntad saldría adelante», remarca. Y si es posible, para 2028, 500 aniversario de la primera piedra.