En una web se venden podencos: cuanto más aguantan el ruido de los tiros y más conejos capturan, más caros son. En Málaga se llegan a cobrar 300 o 500 euros por cada cachorro. Esta explotación proveniente de la caza la convierte en una raza especialmente vulnerable.

«El 70% de los perros que tenemos aquí vienen de la caza, y son los que peor llegan. Tiemblan de miedo y se esconden cuando nos acercamos», cuenta Carmen Manzano, presidenta de la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Málaga. Uno de los motivos por los que hay tantos perros de caza abandonados es porque en España está permitido criar animales de compañía sin estar inscrito en ningún registro, algo que va a cambiar si se aprueba la Ley de Bienestar Animal, cuyo anteproyecto está ya redactado.

Aunque las asociaciones y colectivos animalistas celebran este tipo de avances, desde Abogacía Animal son cautos: «Si analizamos los tiempos de tramitación de las leyes es complicado que esta se apruebe antes de las próximas generales», confiesa Cristina García, experta en la materia. «Lo que sí es un gran paso es la nueva ley que se ha aprobado este mes», destaca su compañera de despacho Belén Torres.

La ley a la que se refiere es la Ley 17/2021, que entró en vigor el 5 de enero. Modifica el Código Civil, la Ley de Enjuiciamiento Civil y la Ley Hipotecaria, y otorga un nuevo régimen jurídico a las mascotas. Ya no son consideradas bienes inmuebles o «cosas», sino que a partir de ahora figurarán como seres sintientes o dotados de sensibilidad.

A pesar de que este cambio no modifica el Código Penal ni supone ninguna variación en las condenas por maltrato, es «una primera garantía jurídica para desarrollar otras leyes», indica Belén. Así, los animales de compañía no se podrán embargar, hipotecar, abandonar, maltratar o separar de sus dueños en los divorcios.

El principal cambio que provoca esta ley es que, en caso de separación, un juez podrá decidir quién se queda con la custodia, teniendo también en cuenta las necesidades de la mascota. En Abogacía Animal, el primer despacho de abogados especializado en derecho animal de la provincia de Málaga, han tenido casos como los que se contemplan. «Tuvimos un caso complejo en el que la custodia de la mascota se la acabó quedando la parte que no era su titular, algo que ahora se regula con la nueva modificación», explica Cristina García.

Este cambio del estatus jurídico de las mascotas es el primero de los que se planean aprobar próximamente. La siguiente gran reforma que se espera en este sentido es la Ley de Bienestar Animal, promovida por el ministerio de Derechos Sociales. «Aunque es difícil que salga adelante pronto y solo ampara a los domésticos, todo lo que ayude a proteger a los animales es positivo», afirma García.

Esta otra ley sí tiene mayor calado, ya que establece un marco legal común para todo el país. Por ejemplo, apuesta por controlar las colonias de gatos callejeros. «Desde el Ayuntamiento de Málaga ya se están llevando a cabo iniciativas sobre esto, somos pioneros. El Protocolo CES trata de capturar a estos gatos, esterilizarlos y retornarlos a su lugar de origen», explica Carmen Manzano, de la Protectora.

Dos personas pasean a sus perros en una calle de la ciudad. L. O.

Otra de las modificaciones que se esperan si se aprueba el actual borrador es que habrá un registro único nacional de mascotas. «Es muy importante», opina Luis Medina-Montoya, director general del Área de Medio Ambiente y Sostenibilidad del Ayuntamiento. «Aunque aquí ya existe un censo, si le pones un chip a tu perro en Andalucía, te vas de vacaciones a Valencia y se te pierde allí, ese chip no está en la base de datos, y es un problema», aclara.

La actual Ordenanza Municipal de Bienestar y Protección Animal de Málaga lleva años promoviendo reducir el sacrificio injustificado de animales, algo que también plantea la futura posible ley. «En los últimos 10 años los animales sacrificados en nuestro Centro Zoosanitario [la antigua perrera] se han reducido de 1982 a 33. Un marco común nos permitiría seguir trabajando y tener mayor seguridad jurídica», resalta Medina-Montoya.

Otro de los cambios que propone el anteproyecto es el reconocimiento de los santuarios de animales como asociación de protección animal (un santuario es una protectora de animales que han sido explotados con fines económicos). «Ahora, los santuarios se consideran una explotación ganadera más, cuando en realidad lo que hacen es proteger a los animales», explica Cristina García. Esta modificación afectaría a asociaciones como Carlota Galgos, un santuario que busca proteger al galgo español en Málaga. Fue fundado por Charlotte del Río, británica que reside en Benalmádena. «Los perros llegan fatal, así que les damos rehabilitación y un espacio seguro. Esperamos que el posible reconocimiento facilite las tareas», cuenta. Carmen también tiene esperanzas en la ley recién aprobada que reconoce a los animales como seres sintientes. «No hemos visto las consecuencias de la modificación porque se aprobó hace muy poco, pero desde la Protectora esperamos notar cambios pronto», asegura. Tiene muy claro en qué consiste su trabajo cuando afirma que: «Amar a los animales es un privilegio que tenemos unos cuantos, pero protegerlos es una obligación de todos».

Málaga y la solidaridad con su Protectora: una ciudad comprometida

Es sabido por los malagueños que la Protectora de Animales lleva años sufriendo problemas, como la masificación o las condiciones tan deplorables en las que llegan algunas mascotas. Aún así, Carmen Manzano, su presidenta, asegura que el voluntariado es muy valioso. «Tenemos a gente joven trabajando y una red de casas de acogida que nos permiten avanzar mucho mejor desde el refugio», y asegura agradecida que «Málaga siempre se vuelca con nosotros».

El anteproyecto afectaría a actividades como la caza

Una de las iniciativas que trae el anteproyecto de Ley y que más polémicas ha suscitado es prohibir la cría descontrolada de mascotas. Así, en el caso de que sea aprobada, los criadores particulares deberán estar inscritos en un registro y tendrán que cumplir unas condiciones mínimas de higiene y cuidado para asegurar el bienestar de los animales. Parte del sector cinegético ha mostrado su descontento con este aspecto de la posible futura ley, y piden que los perros de caza sean considerados en una categoría diferente a la de los animales de compañía.

«Impedir la cría descontrolada de animales domésticos puede afectar a la caza, porque los perros dedicados al sector cinegético son considerados mascotas», explica Belén Torres, de Abogacía Animal. Estos animales entran en la categoría de domésticos, no de renta (ganadería) ni de trabajo (caballos, por ejemplo). «Entonces, la ley también se aplicaría a los cazadores, que en muchos casos se dedican a la cría de perros», continúa Belén. También considera que uno de los motivos por los que la ley está varada de momento es por la presión que ejerce la caza sobre el Gobierno.

Carmen Manzano, presidenta de la Protectora de Animales y Plantas de Málaga, afirma que ellos están registrados como núcleo zoológico, lo que les obliga a tener una serie de normativas (libro de registro o veterinario), mientras que muchas rehalas «no están registradas como tal», algo que con la Ley de Bienestar Animal cambiaría. «No se trata de prohibir la caza, sino de proteger a los animales que se dedican a ella», puntualiza.

Algo en lo que las abogadas de Abogacía Animal coinciden es en la falta de control administrativo que hay respecto a la cría de animales destinados a la caza. «El anteproyecto es una total declaración de intenciones, pero si luego las administraciones no ponen en práctica la normativa, no sirve de nada», afirma Belén. «Nos hemos encontrado con casos, en zonas rurales y de montaña especialmente, donde las autoridades hacen la vista gorda con estos asuntos porque la propia policía va de caza con quien incumple la ley», asegura Belén.

Por su lado, Charlotte del Río, fundadora de Carlota Galgos, incide en que en su refugio «los galgos llegan ahorcados, con fracturas múltiples y muy débiles. Si no se les incluye en la posible ley, no servirá de nada».