El 7% de la población adulta de la capital se encontraba inmersa en 2020 en crear y consolidar una nueva empresa (más de 42 meses de vida), según refleja un estudio de la cátedra de Emprendimiento Sostenible de la Universidad de Málaga, que este año incluye, por primera vez, datos concretos para la localidad malagueña.

Es lo que el informe de la UMA denomina como tasa de actividad emprendedora (TEA) que supera el resultado provincial (6,1%) y que también se coloca por encima de la media andaluza (4,9%) y la española (5,2%).

Por sexos, esa tasa se identifica que las mujeres encuentran mayores dificultades para emprender, ya que la tasa de actividad emprendedora es de un 8,7% en la población masculina y cae hasta un 3,2% en la población femenina.

"Esta diferencia se ha ampliado mucho este año, antes teníamos tasas muy similares. Parece que puede ser un efecto o consecuencia de la pandemia. Llama la atención la disparidad", ha señalado el vicerrector de Innovación Social y Emprendimiento, Rafael Ventura, durante la presentación de los resultados del estudio GEM (Global Entrepreneurship Monitor).

El 3% de la población participa en una empresa naciente, es decir, que tiene menos de tres meses y el 4% en una empresa nueva, con entre 3 y 42 meses. A partir de los 42 meses se considera empresa consolidada, donde está implicado el 6,5% de la ciudadanía malagueña. Por el contrario, la tasa de abandono o cierre se encuentra en el 1%. En la provincia, ese porcentaje ha pasado del 1% al 2,5% de 2019 a 2020 debido al impacto de la pandemia.

Por otro lado, el estudio identifica que hay un 8,1% de la población de la capital malagueña que son emprendedores potenciales, es decir, que tiene intención de emprender en los próximos tres años. A nivel provincial supone un 8,3%, un porcentaje solo superado por Melilla e Islas Baleares.

Además, el 20,4% de la población malagueña afirma que ha percibido oportunidades para emprender, un 20,8% a nivel provincial. Este dato ha pasado de registrar su pico en 2019, con un 39,8% para Málaga provincia a caer 19 puntos debido a la incertidumbre económica y empresarial generada por la situación de crisis sanitaria.

Motivaciones y obstáculos

Entre las motivaciones que empujan a la sociedad malagueña a emprender destaca con un 74,7% la falta de otras oportunidades laborales -fruto de la pandemia- junto a otros factores como la posibilidad de generar ingresos elevados (34,7%), crear un mundo diferente (32,8%) o la tradición familiar (33%).

Asimismo, del entorno laboral malagueño se valora positivamente la existencia de buenas infraestructuras físicas y de servicio, comerciales y profesionales así como programas de ayuda al emprendimiento.

Por el contrario, la población detecta una serie de dificultades a la hora de optar por montar su propio negocio, como la complejidad para acceder a fuentes de financiación tradicionales, especialmente después del estallido de la pandemia, las políticas públicas, sobre todo en cuanto a burocracia e impuestos así como la falta de educación y formación emprendedora en la etapa escolar.

 En esto último ha incidido el alcalde, Francisco de la Torre, durante la presentación del informe: "A parte de que son indicadores muy estimulantes, hay que mejorar la etapa de la formación", ha señalado el alcalde, recalcando la falta de medianas y grandes empresas en Málaga. "Tenemos mucha pyme pero nos falta crear empresas medias y grandes de cierta potencia".

Por su parte, el rector de la Universidad José Ángel Narváez ha señalado que "la Universidad de Málaga puede hacer un esfuerzo emprendedor" y ha admitido que "hay que mejorar mucho, más y mejor", para lo que ha agradecido la colaboración con el Ayuntamiento de Málaga.