La sexta ola de Covid-19 ha devuelto a las residencias de mayores un escenario que se había visto aliviado gracias al avance de la estrategia de vacunación. Ómicron y su explosión de contagios también han azotado con fuerza a estos centros, que cierran enero con el tercer dato más alto del último año. Además, el incesante aumento de casos que se han ido dando a diario en la provincia ha hecho mella en la atención que reciben estas personas, debido al alto número de positivos entre sus trabajadores.

Una decena de mayores han perdido la vida durante este último mes en las residencias de mayores malagueñas. Según la Federación de Organizaciones Andaluzas de Mayores, este es el tercer dato más elevado del último año, tan solo superado en enero y septiembre de 2021. «El mes de enero ha sido horrible. Hacía cuatro meses que no encontrábamos una cifra de fallecidos así», indica el presidente de la FOAM, Martín Durán.

En cuanto a los contagios, la federación asegura que el mes que acaba de terminar se posiciona como el que mayor número de casos ha registrado desde el inicio de la pandemia: «Desde que estamos en pandemia jamás se había producido un número tan considerable de casos, tanto en residentes como trabajadores», asegura Durán. Enero se cierra con 2.274 contagios en las residencias de Andalucía.

Los centros de mayores comienzan este nuevo mes reflejando una ligera mejoría respecto a las cifras alcanzadas durante las semanas anteriores. La FOAM indica que, al igual que está sucediendo con la población en general, el número de casos también irá bajando en los próximos días: «Parece que hemos tocado techo porque han crecido muy poco de una semana a otra, prácticamente se ha mantenido el número de centros con contagios».

Falta de personal

Las altas cifras de contagios registradas durante esta nueva ola ha derivado en un aluvión de bajas laborales en las residencias de mayores. La FOAM denuncia que estos centros están haciendo frente a la peor situación desde el inicio de la pandemia, ya que el número de bajas está siendo muy superior al de otras oleadas.

Esto estaría repercutiendo directamente en la atención a los residentes, «a los que no se les puede dar la atención que se merece», señala Martín Durán. La falta de personal conlleva, además, que los trabajadores de estos centros se vean obligados a asumir mayor carga de trabajo, llegando a doblar turnos y a suprimir vacaciones.

«Nos encontramos en una situación en la que la atención deja mucho que desear», sentencia el presidente de la FOAM. Los contagios, explica, se están cursando de forma leve en la mayoría de los casos. No obstante, «hay que prestarles una mayor atención que si no estuvieran enfermos, por lo que hay mucha gente a la que no se le está tratando tal y como debería».