Málaga es la provincia con más casas de apuestas de Andalucía: 813 de las 3.400 que hay registradas en toda la comunidad. Y también son numerosas en la capital, ya que concentra 79 salones de juego, de los cuales el 70% están repartidos entre Carretera de Cádiz, Cruz de Humilladero y Bailén-Miraflores, tres de los barrios más humildes de Málaga.

Carretera de Cádiz, en concreto, aglutina 27 casas de apuestas, lo que le convierte en la zona con más locales de este tipo de la ciudad. «La situación de Málaga no es fruto del azar, sino que es sistemático. Siempre se han creado negocios amparados por un sistema que busca sacar el dinero. En El Limonar no vas a encontrar ningún salón», asegura Alejandro Torre, de la Plataforma «Málaga contra las casas de apuestas».

Otro de los grandes problemas es la ubicación exacta de estas casas de apuestas, situadas en muchas ocasiones muy cerca de los centros educativos. En 2021, la Junta de Andalucía aprobó un decreto por el que prohibía abrir salones de juego a menos de 150 metros de los colegios, pero Torre comenta que esta medida no tiene carácter retroactivo, es decir, las que estaban antes, a menos de esa distancia, no van a ser retiradas.

Que las personas que acuden a asociaciones como Amalajer sean cada vez más jóvenes, por tanto, no es casualidad. Paco Abad, presidente de la Asociación Malagueña de Jugadores de Azar en Rehabilitación, denuncia que no hay control ni filtro en el acceso a los salones, donde los menores pueden acudir sin problema.

Amalajer trata a las personas con adicción al juego, les da atención psicológica, asesoramiento legal, y terapia grupal. Además, los voluntarios que conforman la asociación acompañan a estas personas durante todo el proceso, y procuran que este sea lo más fácil posible para todo el que empieza el tratamiento.

Asimismo, la base de la actividad en la plataforma es la prevención. « Málaga contra las casas de apuestas» ofrece charlas en institutos de la ciudad, donde, explica Alejandro, realiza encuestas sobre hábitos de juego y acceso a locales, y «recibe datos muy preocupantes: Los jóvenes son más vulnerables, son el público objetivo de estas empresas, y son los que más están cayendo en la adicción en estos últimos años».

La plataforma nació gracias a personas preocupadas por el aumento de la presencia de casas de apuestas en la ciudad. Agentes sociales, personas dedicadas al tratamiento de adictos, personal educativo, sindicatos, y activistas dieron vida a una plataforma que se encarga de concienciar a jóvenes y trabajar en el proceso de abolición de las casas de apuestas.

«Nosotros buscamos que los salones de juego desaparezcan por presión social, que sea la lucha de los vecinos la que libre la batalla. No queremos que ningún partido se abandere de algo que le pertenece a los barrios», defiende Torre.

La unión de la plataforma con las asociaciones de vecinos es esencial. Ellos dan apoyo jurídico y asesoramiento gratuito a todo aquel que acuda con un problema con alguna casa de apuestas, y quiera lograr su cierre.

La Asociación de Vecinos de Cruz de Humilladero es una de las que colabora activamente con la plataforma. Felipe Caras, miembro del grupo vecinal, denuncia que la principal preocupación de los vecinos es que los salones de juego se conviertan en un punto de venta de drogas, además de una causa de incremento de la delincuencia.

Además, Cruz de Humilladero es el segundo distrito con más casas de apuestas, con 18 locales de juegos de azar en sus calles. Caras destaca la reivindicación que hacen desde la asociación a las instituciones: Convertir el terreno de la antigua cárcel provincial en un espacio de ocio multidisciplinar, donde los jóvenes puedan acceder a un ocio digno y «sin adicciones ni casas de apuestas de por medio».

«¿Por qué no se legisla contra las casas de apuestas?». Alejandro lo tiene claro: Porque supone el 0,8% del PIB español. «En un lado de la balanza está el interés económico del país y en el otro, las vidas que está costando ese porcentaje», denuncia.

¿El juego responsable existe?

Según Paco Abad, «el juego responsable es el que no se hace». El presidente de Amalajer explica que ese término «echa sobre el enfermo una responsabilidad que no le pertenece a él», y cree que la solución reside en dejar de hablar del juego como «una actividad más», y empezar a tratarla como un problema que afecta cada día a más gente.

«La inmediatez siempre ha sido el enemigo del ludópata, y ahora con el juego online y los sorteos diarios de Loterías y Apuestas del Estado casi que no hay escapatoria», denuncia Abad. Cuando nació la asociación, explica su presidente, el mayor problema eran las tragaperras, ya que los salones de juego no eran tan numerosos. Actualmente, hay un amplio abanico de opciones y «puertas abiertas para la adicción».

A pesar de la fuerza que tiene el juego online, Alejandro Torre insiste en que «la base del problema está en los barrios: El juego presencial ha sido el origen de lo que ahora está explotando de forma online».

Además de problemas familiares, psicológicos, y sociales, la ludopatía deja una huella legal difícil de borrar para muchos de los adictos. Miguel Ángel Escalante, abogado de Amalajer, explica que la gran mayoría de casos que le llegan desde la asociación son de ámbito económico, desde créditos con entidades financieras a tratos con prestamistas, que suponen «problemas más oscuros» para estas personas.

«Cuando llegan a Amalajer tienen una especial preocupación por pagar. Reciben 30 o 40 llamadas diarias por parte de estas entidades y personas prestadoras», explica Escalante. Los mensajes van desde amenazas de agresión física hasta posibles ingresos en prisión si no saldan sus deudas.

El proceso es el siguiente: Ante la desesperación por conseguir dinero, acuden a prestamistas que les ofrecen la cantidad de dinero que ellos piden a cambio de que la devolución sea mucho mayor, a veces el doble o triple de la cifra que ellos pedían. En algunos casos, los prestamistas cuentan con notarios para que el ludópata confíe en el trato que va a realizar.

«Lo que firman a veces no es lo que ellos han hablado con el prestamista, y a veces sí, pero la coacción y su adicción es tan grande que todo lo puede», afirma el abogado.

Asimismo, estas personas también pueden llegar a acumular delitos de estafa o pequeños hurtos, incluso a familiares, de los que sustraen pequeñas cantidades de dinero para seguir apostando y jugando. Escalante destaca uno de los casos que ha llevado recientemente, en el que un hombre sedujo a una mujer y la convenció para pagarle el alquiler.

«Cuando la adicción aprieta, el ingenio se agudiza», afirma. Otro caso que resalta es el de una persona que acumuló una deuda de 14.000 euros con créditos de menos de 100 euros, ya que los intereses eran del 450%, un caso que recuerda como «inverosímil».

«La actual legislación es limitante pero insuficiente»

En la adicción a los juegos de azar juega un papel esencial la publicidad dedicada a ella. A pesar de la limitación publicitaria a la franja horaria de la una hasta las cinco de la madrugada, Amalajer apunta a la presencia de este tipo de publicidad en los programas de tertulia deportiva como uno de los grandes causantes del aumento de esta adicción.

La actual legislación es «limitante pero insuficiente», según Amalajer, que también señala a Loterías y Apuestas del Estado, cuya promoción se realiza a cualquier hora y sin limitación alguna, como vía de adicción, y que «cuenta con la protección de las instituciones por la cantidad de dinero que aporta a las arcas del Estado».