A algunos moclinejenses les asomaron las lágrimas al tener en sus manos esta inesperada obra, una ‘superproducción de Hollywood’ en términos editoriales de casi 700 páginas a todo color repletas de vida, de las vidas de los cerca de 1.200 habitantes de Moclinejo.

«Cuando los vecinos supieron que se preparaba un libro sobre el pueblo, pensaron que sería como un cuaderno, no se esperaban un volumen de un kilo con 800 gramos», sonríe el periodista Eduardo Herrero, alma y coordinador de esta obra coral titulada ‘Moclinejo. Ruta de la pasa. Crónica de un pueblo blanco de la Axarquía malagueña’, editada por el Centro de Ediciones de la Diputación de Málaga (CEDMA).

Miembros de una familia de Moclinejo trabajan preparando las pasas, uno de los productos más reconocidos de este pueblo de la Axarquía. Archivo familiar

Este funcionario de la Diputación recién jubilado, antiguo jefe de edición y de Cultura de Diario 16 Málaga y que vive a seis kilómetros de Moclinejo, no deja de recibir mensajes de felicitación por una obra que tiene detrás cerca de cinco años de trabajo.

Todo empezó con un modesto telegrama de 1987 localizado en un archivo. Era del escritor Francisco Giner de los Ríos, quien se excusaba de acudir a la celebración del Día de la Axarquía, en Moclinejo, debido a una enfermedad.

«Fotocopié el telegrama, lo llevé al Ayuntamiento y allí me dicen: haz un libro». Eduardo Herrero habló con el entonces alcalde, Antonio Muñoz y se puso manos a la obra, aunque el punto de partida fuera desolador: «Le dije al alcalde que no teníamos nada».

Sin embargo, muchas horas de búsqueda en la Biblioteca Nacional de España y en archivos de la provincia dieron como resultado una cantidad ingente de documentos así como menciones de Moclinejo en 150 libros. «Me encontré con mucho material y estaba el problema de cómo organizar eso y ahí entra la labor de periodista».

Eduardo Herrero comenzó a contactar con expertos y conocedores del pueblo para que fueran cubriendo las áreas en las que fue dividiendo todo el material localizado.

José Jimena Bernet, el moclinejense que emigró a Argentina. Archivo familiar

Pero el camino a seguir se lo marcó un abogado de Tucumán, Argentina llamado Gustavo Gimena, nieto de José Jimena Bernet, un moclinejense que emigró a Argentina en 1914, donde falleció en 1971. «Buscaba descendientes de emigrantes y los encontré. Empezamos a hablar y le pedí que me escribiera una biografía de su abuelo en primera persona».

En este capítulo inicial se reproducen cartas de familiares y vecinos del pueblo que mantenían al tanto al paisano de las novedades de Moclinejo: «Me decían que para llegar a Moclinejo ya contaban con una carretera asfaltada, que existe una escuela, que tienen acceso a medios de transporte y luz eléctrica».

Tras la emotiva historia de José, se despliega una auténtica enciclopedia de Moclinejo que cubre casi todos los aspectos posibles, tratados por los mencionados expertos: arquitectura agraria, religiosidad, biodiversidad, la mujer en el mundo rural, Historia de Moclinejo, el aceite, la ruta de la pasa, el moscatel, los vinos y las pasas...

El Paso

Por cierto que Eduardo Herrero recupera unos textos sobre El Paso de Moclinejo, una representación que tiene lugar de forma intermitente en Viernes Santo en la plaza de España. El periodista precisa que se dejó de representar hace cuatro años.

Como destaca, el texto de la representación teatral de la Pasión de Jesús pasaba de padres a hijos escrito a mano en libretas.

Uno de los momentos de El Paso de Moclinejo. Archivo familiar

Moclinejo. Ruta de la pasa’, con una caligrafiada y artística portada de la periodista Gema Martínez, deja también un espacio muy importante a los vecinos de ayer y de hoy, como el recordado Paco,la Nina’, que hizo las primeras porterías del antiguo campo de fútbol para los más pequeños y que falleció en un accidente de moto.

También aparecen vecinos como el picapedrero Miguel Villalba Roldán; Manolo Perrota; el carpintero Jesús, ‘el Colino; el desaparecido Blas Blanco, precursor de la formación de la panda de verdiales de Moclinejo; los panaderos Antonio y Manuel Lisbona, padre e hijo; José Martín, el último vecino de Cela Alto o Antonio Montañez, un gran empresario.

Y posan juntos y felices María Fernández y Agustín Alcaide, padres de diez hijos.

María Fernández y Agustín Alcaide, dos de los protagonistas de la obra, orgullosos padres de diez hijos. Archivo familiar

Pero María no es la única vecina que desfila por estas páginas, pues en la obra se subraya mucho el papel de las mujeres del pueblo y por eso hay apartados para homenajear a vecinas como la desparecida Mariquita,‘la del Colino’;la nonagenaria y gran trabajadora María Aranda; la diputada provincial María José Torres; Rosarito Marina, que aparece en una preciosa foto de boda; Mercedes Alcaide y Celia Lozano, tía y sobrina o Eufrasia Moreno, fundadora de la Asociación de Mujeres Piedras Blancas y gran activista social.

Y no falta una mención a Pepa Flores, Marisol, jubilada de la fama y que tiene una finca en Moclinejo.

«Quería que el protagonista fuera el pueblo porque es un libro del pueblo, de toda la gente que ha querido participar», resalta el coordinador de la obra, que cuenta que se compró un escáner de mano para poder reproducir las fotografías familiares que pueblan la publicación.

Salvador Ruiz y Rosario Vázquez, recién casados en 1970, por las calles del pueblo. Archivo familiar

Como resalta Eduardo Herrero, Moclinejo es un pueblo «que se va a mantener» y que no forma parte «de la España vaciada», además de que los moclinejenses «saben vivir», pero también los foráneos, entre ellos una colonia de extranjeros, sobre todo ingleses, que lo han convertido en su hogar.

El coordinador ha logrado que este libro, con un precio de venta al público de 22 euros -se puede adquirir en el CEDMA-, lo hayan recibido gratis todas las familias del pueblo, a razón de dos ejemplares para cada una.

Nunca se había escrito una obra de tal magnitud para Moclinejo ni probablemente para ningún otro municipio de Málaga, por eso Eduardo Herrero sonríe mientras pide un deseo: «Me gustaría que me nombraran hijo predilecto del pueblo».

Vista de Moclinejo, una de las fotos del libro. Archivo familiar