La madre del joven malagueño que lleva cerca de diez años encerrado en su habitación, quiere dar «un voto de confianza al delegado de Salud Carlos Bautista», tras conocer ayer por este periódico que la Junta hará un nuevo diagnóstico a su hijo. No obstante, no cree que, por la situación en la que se encuentra el joven, esté ahora mismo capacitado para colaborar con los médicos, por eso pidió «que los psiquiatras o psicólogos vayan a casa, porque tiene agorafobia».

«Lleva diez años padeciendo agorafobia, hay que tratarlo y tienen que tratarlo allí. No es que no quiera salir porque no le da la gana», indicó y remarcó que «mientras no lo mediquen y le peguen ese empujón que necesita, no va a dar un paso».

En ese sentido, también indicó que necesitaría que lo vacunasen contra la Covid en el domicilio, sin que tenga que acudir a un centro de salud, pues es incapaz de salir de su habitación.

«Mis familiares me dicen que lo ponga en la puerta de la calle y verás como se busca la vida, pero eso es imposible, ¿quieren que se tire de un puente? Mi hijo está enfermo, no es que no quiera trabajar es que no puede ni coger un teléfono», destacó.

A este respecto, María comentó que el joven no quiere recibir visitas y ni siquiera que le hagan una foto y tiene que ser ella la que lo pele en casa. «Y la última vez, como yo estaba muy cansada, cogió él y se rapó la cabeza». La madre detalló que cuando se le plantea la posibilidad de salir fuera «se pone blanco, empieza a sudar y tiene pánico». De cualquier forma, también señaló que si recibe en casa a médicos o bien se le planteara vacunarse en su domicilio, reaccionaría bien «porque no es agresivo».

Por todo ello reiteró que los médicos deben adaptarse a la enfermedad de su hijo y, en un primer momento, no exigirle que sea tratado fuera del domicilio, pues, en ese caso, volvería a ser «la pescadilla que muerde la cola», ya que, como recordó, eso mismo le exigieron en el Centro de Valoración y Orientación de la Junta de Andalucía y el joven se quedó sin ser examinado.