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Crónicas de la Ciudad

El bosque de Repsol y las cuerdas del siglo XV

Al igual que se hizo con la futura calle Nueva en 1491, habría que acotar con simbólicas cuerdas el gran parque de Repsol que Málaga ganó con el gran PGOU del 83

Plantaciones en los terrenos de Repsol por la plataforma bosque urbano málaa A.V.

Como saben, una de las calles más viejas de Málaga es la calle Nueva. En un trabajo para la revista Jábega de los años 90, el académico Manuel Olmedo recordaba que, una mañana de abril de 1491, los encargados de señalar el trazado de la nueva vía colocaron dos altos maderos cerca de la Puerta del Mar. En la parte superior pusieron sendas cuerdas, separadas «cuatro varas y tercia», es decir, la anchura que tendría la nueva calle.

Las cuerdas fueron sobrevolando los tejados de las casas, hasta que se ataron al otro extremo a una de las ventanas de la casa del corregidor (el gobernador de la época), que se encontraba en la calle Especería con la actual plaza de la Constitución.

Con este primitivo pero eficaz sistema se marcó el atirantado de la calle Nueva, que hoy todavía disfrutamos y que fue la calle Larios de la época.

Ya quisiera el firmante que este sistema de cuerdas hubiera acotado, de forma simbólica y para siempre, lo reservado para el gran parque de Málaga en el avanzadísimo y premiado PGOU del 83, una gesta para la época pues puso orden en una ciudad desmadrada (basta un paseo por la Alameda Principal para comparar los ordenados edificios del XVIII y XIX con los bastos bloques de oficinas y viviendas de los 60 y 70).

De esta forma, las cuerdas habrían señalado los antiguos terrenos de Repsol para los dos distritos más masificados de Málaga. Los visionarios autores del PGOU del 83 reservaron toda la parcela para un Central Park malagueño, sin duda lo que los vecinos de esta castigada parte de Málaga se merecían.

El retroceso medioambiental, sin embargo, no se hizo esperar y en los dos PGOU siguientes las zonas verdes disminuyeron y en su lugar crecieron rascacielos y zonas comerciales. En la actualidad, está previsto un nada ambicioso parque de 6,5 hectáreas en las 17,7 totales, con la propina de que una parte tendrá debajo un parking subterráneo.

Estos días hemos visto cómo asociaciones de vecinos de la Carretera de Cádiz y la Cruz del Humilladero se siguen sumando al proyecto ciudadano de recuperar el avanzado espíritu del PGOU del 83 y reservar todo el terreno para bosque urbano.

Es una propuesta sin banderías políticas que justificaría con creces la candidatura de Málaga a la Expo 27 sobre ciudades sostenibles. Nuestro alcalde está aún a tiempo de cambiar su poco sostenible proyecto. Qué gran perjuicio para Málaga no ver suficiente, para estos atosigados distritos, el gran caudal de bloques previsto en La Princesa y el Camino de San Rafael.

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