Entre lágrimas de preocupación e indignación por el ataque de Rusia a Ucrania tras la operación militar llevada a cabo esta madrugada contra ese país, ucranianos residentes en España se han unido este jueves en una iglesia de Málaga para implorar por la paz.

Con banderas de Ucrania sobre sus hombros y sin haber dormido esta noche porque los familiares les han retransmitido la angustia que estaban pasando, decenas de ucranianos se han unido para rezar en el Monasterio de Nuestra Señora de la Merced y Santísima Trinidad.

Por el rito ortodoxo esta iglesia, que todos los domingos celebra cultos para los hermanos ucranianos, ha celebrado una misa donde se ha desplegado una bandera ucraniana y se ha rezado por los soldados y el pueblo afectado.

Hombres, mujeres y hasta un bebé han estado presentes en la homilía y el párroco ha reclamado en su sermón "no entrar en la provocación" y ha pedido por la unidad, por la paz, ser solidario y no hacer daño, al tiempo que ha alertado de que tengan cuidado con las noticias falsas.

El cura que ha oficiado la misa pidiendo el fin del conflicto armado en Ucrania. Jorge Zapata (EFE)

Han cantado, han rezado y muchos no han podido dejar de llorar mientras abrazaban su bandera ucraniana. Otra mujer le daba el chupete a su bebé, que intentaba dormir en el carrito y donde había pegado un cartel que ponía: "Putin asesino"

Con móvil en mano por si recibían algún mensaje de familiares y amigos, han implorado por la paz durante cerca de un hora y han dado las gracias a sus jefes y compañeros por permitir salir del trabajo o no acudir para unirse todos esta mañana para invocar: "No a la guerra".

Tras una oración al Padre Nuestro y la Virgen María han relatado a EFE la angustia de sus familiares, que quieren escapar del conflicto: "estamos preocupados por nuestros padres, hermanos, por nuestro país".

Han reconocido que llevan años preocupados por la situación porque sabían que "de la peor persona del mundo no puedes esperarte nada bueno", ha lamentado Maryana Kasiv, de la Asociación Maydan Málaga.

Mientras rezaban han recibido un mensaje del Ministerio de Exterior de Ucrania donde se les decía que "van a defenderse, luchar y vencer", misiva que se han enseñado unos a otros.

Irina Bordenyuk ha confesado a EFE no poder parar de temblar desde que esta madrugada su familia le llamó desde Ucrania contando lo que estaban pasando. Lleva quince años en España y también tiene aquí a su hija pero el resto de familia los tiene allí y su hermano como coronel está intentado ayudar a su pueblo.

"Son noticias difíciles de asimilar", ha lamentado Bordenyuk, al tiempo que ha pedido: "que nos dejen en paz, no hay derecho a que nos ocupen".

Todos pendientes de las noticias han asegurado que desde España no dejarán de pedir a los gobiernos que ayuden a Ucrania porque se veía venir y temen que Putin no solo no pare sino que avance en su ataque "tienen que pararle los pies, no les dejen avanzar".

Una vez finalizada la misa, algunos de los ucranianos residentes en España han salido inmediatamente hacia sus trabajos y otros se han quedado en la puerta de la iglesia donde han gritado: "No a la guerra, queremos paz", "Rusia fuera de Ucrania".

Irina Bordenyuk insiste en pedir ayuda porque Rusia es grande y poderosa: "yo no quiero nada con los rusos, nunca los he querido", pero Maryana Kasiv ha confesado que le ha llamado una amiga rusa muy preocupada por la situación y le preguntado si podían seguir siendo amigas. "Por supuesto, unidas por la paz", ha sido su respuesta.