Entrevista | José María Sánchez-Laulhé Ollero Ex director del Centro Meteorológico de la Aemet en Málaga

«El calentamiento global favorece la irregularidad y acentúa las sequías»

«Que las sequías sean más duras va a ser lo habitual y la norma en los próximos años, pese a que en promedio siga lloviendo la misma cantidad». «Hay que acostumbrarse a gestionar el agua de forma más eficaz»

José María Sánchez-Laulhé, exdirector del Centro Meteorológico de la Aemet en Málaga.

José María Sánchez-Laulhé, exdirector del Centro Meteorológico de la Aemet en Málaga. / Álex Zea

Julia López

La sequía histórica que está viviendo Málaga ha alertado a numerosos expertos. Un otoño especialmente seco, unido a un invierno muy parecido, ha dejado a los embalses malagueños bajo mínimos. «La irregularidad de las precipitaciones en zonas como Málaga es muy habitual, pero la alta evaporación como consecuencia del cambio climático ha acentuado la falta de agua», asegura José María Sánchez-Laulhé Ollero, meteorólogo que comenzó a trabajar en 1985 en el Instituto Nacional de Meteorología y que ha sido director del Centro Meteorológico de la Aemet en Málaga hasta su reciente jubilación. La Opinión de Málaga habla con él para conocer de primera mano las causas de esta sequía, cómo influye el calentamiento global en la falta de agua en la provincia malagueña y la previsión meteorológica que hay para los próximos meses de primavera y verano.

José María Sánchez-Laulhé en las instalaciones exteriores del Centro Meteorológico de Aemet en Málaga. | ÁLEX ZEA

José María Sánchez-Laulhé en las instalaciones exteriores del Centro Meteorológico de Aemet en Málaga. | ÁLEX ZEA / Julia López. Málaga

La provincia afronta esta primavera con la mitad de recursos hídricos que el año pasado. ¿Qué ha ocurrido? ¿Por qué este invierno está siendo tan seco?

Los recursos es tema de los hidrólogos, pero desde luego hemos tenido un año hidrológico y agrícola extremadamente secos, y no hay una única causa, sino que son varias. Es un tema complejo. Por ejemplo, hay un vórtice polar muy fuerte, que hace que los frentes pasen a una gran altura. Esto es habitual que ocurra en periodos como «la Niña» [el enfriamiento del Pacífico oriental], que es lo que tenemos ahora mismo. Los inviernos de «la Niña» son raramente lluviosos en la Península, especialmente en la parte occidental, que es donde se encuentra Málaga.

Entonces, estos periodos de sequía, ¿se deben a los ciclos de la naturaleza?

Podemos decir que los periodos de sequía son bastante habituales en la zona mediterránea. No llegan a repetirse cíclicamente pero sí con mucha frecuencia, así que el patrón suele estar formado por años tremendamente secos, de precipitaciones muy por debajo de la media, y luego años con mucha lluvia, lo que termina por aliviar los niveles de sequía. Ejemplo de ello es el último gran periodo de sequía, que tuvo lugar antes de 2009, y luego el invierno de 2009 a 2010 fue récord de precipitaciones. El clima en Málaga se caracteriza por ser especialmente irregular en cuanto a precipitaciones.

Un año hidrológico muy seco en la provincia

Desde que comenzó el año hidrológico el pasado 1 de octubre, la Aemet ha recogido tan solo 49,8 litros de agua por metro cuadrado, la cifra más baja de los últimos 80 años. El periodo que se toma como referencia es el que va de 1980 a 2010, en el cual la media es de 344. Esto significa que se ha recogido un 14,5% de la cantidad habitual. Una de las principales consecuencias de esta escasez de agua ha sido la disminución de las reservas hídricas, especialmente en el pantano de La Viñuela, que se encuentra al 14,71% de su capacidad. Algunos ayuntamientos han empezado a tomar medidas de cara al verano, pues la población en Málaga se duplica durante el periodo estival, y se trabaja en asegurar el abastecimiento.

Además de las causas meteorológicas habituales, ¿el cambio climático influye también?

Es otro factor importante porque ha favorecido esta tendencia a la irregularidad, y produce que las épocas de sequía sean mucho más secas, y las de lluvia, más intensas. Que haya sequía aquí no es nada nuevo porque la falta de agua ha sido un problema histórico en el Mediterráneo. Sin ir más lejos, los romanos tenían que construir acueductos para poder aprovechar al máximo el agua. Pero con la subida de las temperaturas asociada al calentamiento global, la evaporación es mucho mayor. Esto hace que aunque llueva la misma cantidad de siempre, los campos se sequen antes.

¿Qué consecuencias puede tener esta falta de agua a largo plazo? ¿Afectará al entorno natural o al nivel freático de los pozos, quizás?

Eso es muy complejo porque no depende tanto de la meteorología, sino de otros factores que nosotros no controlamos. Estos factores son, por ejemplo, los pozos ilegales, la gestión que se haga del agua o el uso que se le dé para según qué tipo de agricultura. Las consecuencias más evidentes afectan al abastecimiento de la población y al campo, que está muy seco, eso es algo que todos tenemos claro.

¿Se prevé que la situación mejore de cara a la primavera?

Las previsiones para los próximos tres meses no son muy halagüeñas que digamos. Se esperan temperaturas altas y precipitaciones por debajo de lo normal, insuficientes para paliar la sequía, según los modelos actuales con los que se trabaja. De todas formas, hay una tendencia en Málaga en el siglo XXI a que llueva menos en otoño y más al final del invierno o al principio de la primavera. Marzo suele ser un buen mes de lluvias, aunque este año no tenemos muy buenas previsiones. En general marzo y abril están siendo últimamente buenos meses para la lluvia, así que todavía hay juego para que mejore la situación.

¿Cómo han sido los valores de precipitaciones en las últimas primaveras?

Ha habido años en los que se han registrado 200 litros en primavera o incluso más, que no está nada mal. Hace dos años se registraron 207, por ejemplo. En el año hidrológico [del 1 de octubre al 30 de septiembre del año siguiente] de 2003 y 2004 cayeron 377 litros en Málaga. Estos son valores extremos, no son lo normal, pero es cierto que las primaveras de este siglo tienden a acumular más lluvias que las del siglo pasado.

¿Y sobre el verano? ¿Qué nos puede adelantar de cómo será este año?

Eso es algo que tenemos muy fácil predecir. Hace años que dejó de llover durante esa época en Málaga. Si llueve algunos días suelen ser valores porcentualmente muy bajos que no representan cantidades notables. Lo que aún no alcanzan a pronosticar los modelos meteorológicos es si la temperatura será más alta o igual que lo normal.

De cara al futuro próximo, ¿habrá que acostumbrarse a este tipo de sequías o son circunstanciales?

Que las sequías sean más duras va a ser lo habitual y la norma en los próximos años, pese a que en promedio siga lloviendo la misma cantidad. En el futuro sí se piensa que lloverá menos, aunque no hay una seguridad de cuánto porque depende más de parámetros complejos regionales que de modelos globales. Así como que el calentamiento es una cosa probada y se sabe que aumentará si se mantienen los niveles de concentración de Co2 en la atmósfera, los modelos parecen indicar que en el futuro lloverá menos en zonas como Andalucía, sin que sea algo probado al 100%. Lo que sí sabemos es que, aunque llueva lo mismo en promedio, se hará de forma diferente, más irregular, porque el cambio climático está produciendo ese efecto. Hay que acostumbrarse a gestionar el agua de forma más eficaz, eso desde luego. Las sequías hidrológica y agrícola serán más graves que la meteorológica por la evaporación a causa del calentamiento global. En estas sequías no solo influye la falta de agua, sino también el ritmo al que ese agua se evapora de los suelos, que es bastante alto últimamente, y eso se debe en gran medida al aumento de la temperatura del planeta.

Ante esta situación tan grave de falta de agua, ¿qué cree que deben hacer las administraciones ahora?

A corto plazo habrá que gestionar para que los impactos de esta situación sean los menores posibles, y eso parece que debe pasar por una mejor gestión en el uso que se le da al agua. Si se quiere dar una solución a largo plazo, hay que plantearse qué hacer con el cambio climático para cumplir el Acuerdo de París y reducir la temperatura del planeta.

¿Cree que las administraciones podrían haber hecho algo antes para evitar la situación actual de falta de agua?

La respuesta rápida y fácil es decir que sí, porque es lo que piensa uno primero. Pero también hay que tener en cuenta la complejidad del problema. Política y socialmente esas medidas exigen sacrificios a la sociedad y no es un tema sencillo. Aunque evidentemente haya que tomar medidas en el sentido de gestión del agua, insisto: creo que la idea debe plantearse a largo plazo si se quiere atajar el problema de raíz. Evitar que las épocas de sequía sean tan acentuadas significa reducir el calentamiento global, y eso pasa por disminuir el efecto de los combustibles fósiles. Llevar a cabo los cambios necesarios para esto está costando muchísimo, más de lo que parecía. Hace tiempo que se habla de las energías renovables y los coches eléctricos, por ejemplo, pero el cambio no se está dando con la rapidez que se necesita. Hay que llegar a un acuerdo global para darle solución a este asunto, porque este es un problema mundial.

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