Entrevista | José Antonio López-Guerrero Profesor de Microbiología de la Universidad Autónoma de Madrid y director del grupo de Neurovirología

«Si no se tuerce la situación, la normalidad llegará el próximo mes»

El virólogo José Antonio López-Guerrero asegura que los parámetros permiten ser optimistas y que en los próximos 30 días se podrá comenzar a plantear la eliminación de restricciones como el uso de mascarillas en interiores, manteniendo la precaución, sobre todo, de cara a Semana Santa

José Antonio López junto a compañeras del laboratorio.

José Antonio López junto a compañeras del laboratorio.

El aumento de la subvariante Ómicron BA.2, la eliminación del uso de mascarillas en interiores, la cuarta dosis de refuerzo de la vacuna contra la Covid-19 o cuándo se alcanzará una situación de normalidad. El virólogo José Antonio López Guerrero responde a las preguntas sobre la actualidad de la situación epidemiológica. Este profesor de Microbiología de la Universidad Autónoma de Madrid ha seguido muy de cerca el avance de la pandemia. Cerca del final de la sexta ola de Covid-19, este virólogo habla de las condiciones que se tendrán que dar para alcanzar la ‘normalidad’, del avance de Ómicron BA.2 o de la cuarta dosis, entre otras cuestiones

En los últimos días estamos asistiendo a un repunte de contagios diario, justo cuando parecía que se había doblegado la curva, ¿a qué puede deberse?

En principio, la pandemia sigue descendiendo de forma general. Puede haber algún repunte en un momento determinado por algún brote detectado o algún aumento de diagnósticos puntual. Pero en términos generales, y en el conjunto del territorio nacional, están descendiendo. Esto no es garantía de que en un momento se doble de nuevo la curva, pero todo parece indicar, si no aparecen nuevas variantes y si Ómicron BA.2 no se hace dominante y complica la situación, que la curva de la sexta ola continúa descendiendo.

Aunque de forma muy limitada, la Ómicron BA.2 sí está aumentando en el país en las últimas semanas, ¿le preocupa?

Hay algunos artículos que comentan que quizás habría que darle ya el rango de nueva variante, con su propia letra griega, pero eso es una cuestión casi semántica. Se habla de que puede tener un porcentaje más alto de transmisión y en algunos países está ganando terreno, como es el caso de Dinamarca, que estaría en torno al 25%. En cuanto a letalidad no parece que lo sea más que Ómicron BA.1. Por otro lado, como virólogo que trabaja con apoptosis -la muerte de la célula temprana- inducida por virus, desconfío de aquellos estudios que revelan que esta variante inhibe la apoptosis para acumular más partículas víricas en su interior. Habrá que seguir expectantes.

Ya se desconfiaba de la tercera dosis, seguir insistiendo con la vacuna de un mismo producto no parece muy sensato desde el punto de vista epidemiológico

Ante el panorama actual, se ha comenzado ya con la administración de la cuarta dosis para las personas del grupo 7, ¿cree que esta nueva pauta de refuerzo llegará también para el resto de la población?

En este punto quiero hacerme eco de la opinión de gran parte de los miembros de la Sociedad Española de Inmunología. Ya se desconfiaba de la tercera dosis, seguir insistiendo con la vacuna de un mismo producto no parece muy sensato desde el punto de vista epidemiológico. Creo que la actualización de las vacunas es una cuestión que se debería haber abordado ya con Delta. Seguiré apoyando las dosis de refuerzo en las personas con inmunodeficiencia, pero tengo mi reparo en que seguir vacunando con la misma dosis que nos pusieron hace más de un año sea aconsejable para la población en general.

Considera necesario, entonces, actualizar las vacunas contra la Covid-19 actuales.

Sí, habría que hacer un esfuerzo por actualizar el tropismo de las vacunas a las nuevas variantes. La vacuna Hipra, marca España, al menos refleja una inmunización de tres variantes. Se hizo antes de Ómicron pero está actualizada para Delta, Beta y Alfa. Sería una opción a tener en cuenta como dosis de refuerzo, ya que es una vacuna proteica, estándar y fácil de modificar en cualquier momento.

Se ha hablado mucho últimamente de que estaríamos ya cerca de alcanzar la ‘normalidad’, ¿qué opina usted?

Hay países que ya la están implementando, como Dinamarca o Reino Unido, veremos a ver si no tienen que dar marcha atrás. Si no se tuerce la situación y todos los parámetros siguen permitiendo ser optimista, estamos hablando en torno a un mes. Sería aconsejable, no obstante, aguantar el tirón de la Semana Santa, al menos con la mascarilla. Si no como una obligatoriedad, sí con mucha información, pedagogía y publicidad sobre lo beneficiario que puede ser el uso de esta medida en procesiones y situaciones de gran afluencia de público.

No tiene por qué ser mala idea que en la nueva normalidad las personas con cierta sintomatología, ya no tiene que ser Covid, permanezcan en casa o consideren el uso de la mascarilla para su movilidad

En esta línea, ¿estaríamos cerca de presenciar el fin de las mascarillas en el interior? ¿Qué condiciones se tienen que dar?

Para comenzar a plantear la eliminación de la mascarilla en interiores, la pendiente tiene que seguir descendiendo. Ya no solo la incidencia acumulada, que ahora mismo no es el mejor indicador, sino la presión en los hospitales, que eso sí es el indicador real de lo que nos espera. Esta tiene que estar por debajo del 5%, y la incidencia acumulada tiene que seguir descendiendo por debajo de 100 casos. Esto sería un buen indicio para ir eliminando, de forma paulatina, la mascarilla en el interior. Quedando como una fuerte recomendación y pedagogía, como se hizo en su momento con el cinturón de seguridad, para que seamos conscientes de lo necesario que es su uso en entornos vulnerables como hospitales, consultas médicas o en hora punta en los transportes públicos... De momento, aunque parece que la situación permite ser moderadamente optimista, deberemos esperar, al menos, un mes más para tomar esta decisión.

¿Cómo será esta nueva realidad? ¿Quedará arraigado algo de la pandemia?

Esperamos volver a una normalidad que no tiene por qué ser la de 2019. La nueva realidad debe traer consigo cambios en el paradigma. No digo tener que dejar dinero constantemente en Ffpp2 pero sí tener en casa una remesa de mascarillas. Se habla mucho de gripalizar la Covid pero no de coronavilizar la gripe. Esto es cambiar las escenas en las que un compañero llegaba a la oficina y nos tosía encima. No tiene por qué ser mala idea que en la nueva normalidad las personas con cierta sintomatología, ya no tiene que ser Covid, permanezcan en casa o consideren el uso de la mascarilla para su movilidad. Además de implementar la ventilación en espacios cerrados. Y, desde luego, la nueva normalidad pasa por hacer algo que no se está haciendo: potenciar la sanidad pública y la investigación.

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