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Entrevista Antonio Romero Histórico dirigente de Izquierda Unida

«Putin tiene de comunista lo mismo que yo de cura, representa a la derecha nacionalista rusa»

Desde la distancia que le concede el segundo plano adoptado por sus problemas de salud, el veterano político malagueño también confía en un frente electoral único de la izquierda andaluza, alaba la gestión como ministro de Alberto Garzón o ironiza sobre la crisis del PP

El histórico líder de IU, Antonio Romero, en una imagen de archivo reciente. Facebook de Antonio Romero

«Aquí estamos: resistiendo». La voz de Antonio Romero destila, con las palabras precisas, el empuje con el que convive con la enfermedad y se enfrenta al avance del Parkinson. Sus reflexiones resuenan al otro lado del teléfono, con la pasión que siempre le ha caracterizado, desde una calle de Humilladero. Para atender a esta entrevista, el histórico dirigente de Izquierda Unida se desplaza hacia la sierra de su pueblo y, con la tranquilidad que le añade la inmediatez del campo, responde a muchas de esas cuestiones que atraviesan ahora mismo la imprevisible actualidad. Desde la distancia que le concede el segundo plano adoptado por sus problemas de salud, el veterano político malagueño habla sobre la guerra de Ucrania, confía en un frente electoral de la izquierda andaluza, alaba al ministro Alberto Garzón o ironiza sobre la crisis interna del Partido Popular.

¿Con qué sensaciones asiste a lo que sucede en Ucrania?

Lo de Ucrania es un fracaso de la humanidad. De la civilización. De Europa y del mundo. Estoy horrorizado con la guerra. La guerra es el fracaso de la política. El fracaso de la diplomacia. La guerra desata lo peor del ser humano: la violencia y la muerte inútil y gratuita. Es terrible. Como decía Julio Anguita: «Malditas sean las guerras y los canallas que las apoyan». Estos canallas están en los despachos con aire acondicionado mientras muere la gente pobre y trabajadora.

¿Se podría haber evitado?

Claro. La primera que la podría haber evitado es Rusia, que es la máxima responsable de todo lo que está ocurriendo. Pero también podían haberla evitado los que han acosado a Rusia. Los que han puesto militares en las fronteras, y han expandido la OTAN, le han dado argumentos -aunque nunca hay argumentos para una guerra- para que Rusia pueda decir que está en legítima defensa.

¿Le duele que se asocie a Rusia y a Putin con el comunismo?

Si Putin es comunista, yo soy fraile. Putin tiene de comunista lo mismo que yo de cura. Putin es un producto de los capitalistas y los oligarcas. Es un nacionalista ruso que no tiene nada que ver con el comunismo. Representa a un partido político de la derecha nacionalista rusa. No hay ningún partido comunista que defienda esta guerra ni a Putin personalmente. Otras cosas son los intereses de Rusia como gran potencia europea, con la que tenemos convivir. No hay ninguna guerra que se justifique. Y relacionar a la guerra y a Putin con los comunistas es ya rizar el rizo. Es mentir de forma descarada. Los amigos de Putin son ‘tan comunistas’ que son los que compran equipos de fútbol, tienen mansiones en la Costa del Sol y yates de lujos. Son los más ricos de Rusia. Aquellos a los que reunió Putin el otro día.

¿Ha reaccionado bien el Gobierno de España al conflicto?

El Gobierno de España empezó con unas declaraciones de la ministra de Defensa, Margarita Robles, muy negativas. Muy belicistas y tirando mucho de pistolas. Pero, luego, el presidente Pedro Sánchez siempre ha tenido una actitud positiva. Ha puesto el acento en la ayuda humanitaria y no ha echado más gasolina a la guerra. Eso es muy importante. El derecho internacional está siendo pisoteado por Rusia al invadir un país soberano. Eso es verdad y hay que reconocerlo. Pero el derecho palestino también está siendo pisoteado y la comunidad internacional no hace boicot ni plantea nada contra Israel. Y ha sucedido con más conflictos. La doble moral que existe en el mundo es muy grande.

¿Qué le parece, por otro lado, las reacciones contra su compañero Alberto Garzón por la polémica de las macrogranjas?

Alberto Garzón es un gran ministro porque abre grandes debates. Gobernar es dirigir y prever. Ha abierto debates sobre los que ya tienen una opinión las sociedades científicas, para que intereses comerciales cortoplacistas no estén por encima de la salud humana como sucede con las macrogranjas, y han usado muchos bulos contra él para atacarle. Él tiene mucho mérito. Lo que me preocupa es el discurso fascista de Vox. Porque el asalto al Ayuntamiento de Lorca es un asalto a un Capitolio pequeño.

¿Qué posibilidades le ve en las elecciones andaluzas a esa izquierda que sigue separada?

En Andalucía se está gobernando con el apoyo de los que se opusieron al 28-F y al 4 de diciembre, de los que están en contra de la autonomía andaluza. Creo que Andalucía ha tomado ahora nota de ello. Estamos trabajando por la unidad a la izquierda del PSOE para que solo haya un proyecto electoral. Estamos haciendo todos los esfuerzos del mundo para conseguirlo. Los dirigentes de IU tienen muy buen pulso político y mucha generosidad. Creo que, si se logra, vamos a obtener muy buen resultado y vamos a echar a los enemigos de la autonomía fuera del Gobierno andaluz.

¿Le ha sorprendido que el PP airee de la forma que lo ha hecho sus trapos sucios internos?

No me ha sorprendido. En lugar de romper definitivamente con todo lo que había sucedido antes, de cambiar de sede y de siglas o de refundar el partido, han optado por convivir con la sombra de la corrupción. Y han tirado de un candidato eterno como Feijóo, muy neoliberal pero con apariencia democrática y más centrista. Han quitado de en medio a Casado porque tenía la ansiedad del futbolista que no marca goles y ya solo pide penaltis. A eso le empujaba el lanzador de aceitunas de Murcia. La gran ruina de Pablo Casado ha sido encontrarse con Teodoro García Egea para que fuera su mano derecha, pues ha llevado al partido a una situación terrible. El problema no era Casado sino Ayuso y un hermano que ha cobrado una comisión por la compra de mascarillas. Aunque jurídicamente no tenga encaje, moralmente es un desastre. Eso es para que dimita cualquier persona razonable.

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