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Antonio Garrido Moraga estrena plaza en Málaga

Entre la Tabacalera y la calle Pacífico, el gran espacio resultante entre los bloques luce desde la semana pasada el nombre del recordado concejal y parlamentario

Unos trabajadores colocaban la pasada semana la placa de la plaza dedicada al que fuera concejal de Cultura.

Es verdad que la Tabacalera sería un edificio mucho más excelso sin la compañía de los bloques de viviendas, que le salieron como setas y que la visión del inmueble desde el arranque de la avenida de la Paloma ha perdido enteros con el desarrollo inmobiliario.

Pero también es verdad que estamos en Málaga, que la Tabacalera continúa en pie y que en la parte trasera, la que da a la calle Pacífico, había unos solares de padre y muy señor mío.

En cualquier caso, nuestros urbanistas tuvieron el detalle de reservar, entre los cuatro bloques previstos, una gran plaza. La noticia es que el jueves de la semana pasada, unos técnicos municipales colocaban una placa en este enorme espacio para darle nombre y llamarla plaza Concejal Antonio Garrido Moraga.

Resulta frustrante cuántos homenajes de este tipo se hacen realidad una vez el homenajeado se ha ido al patio de los calladitos.

Estas cosas, claro, había que hacerlas en vida, pero cierto es también que en el momento en que el político popular nos dejó, en enero de 2018, con sólo 62 años, llevaba un tiempo como parlamentario andaluz y un homenaje en vida habría creado cierta polémica.

De cualquier forma, lo importante es que esta plaza quedará para siempre en el callejero, para recordar a uno de los políticos mejor preparados de la historia municipal de Málaga, hasta el punto de que, sin asomo de maldad, no parecía político o, cuando menos, recordaba a muchos de los de la estupenda hornada de la Transición, pues no era el clásico ‘cuadro’ formado en las juventudes del partido y por tanto, de perpetua profesión «su partido», sino alguien con mucho bagaje laboral, mucho mundo y años de estudios detrás.

Por eso, Antonio Garrido representaba el ideal de la carrera política: llegar a ella por méritos propios y contrastados, algo que por desgracia sigue siendo una excepción en España. De hecho, Antonio, en algunas ocasiones, se llevaba las manos a la cabeza por el discreto nivel formativo y cultural de algunos adversarios... y también de algunos compañeros.

Fue un gran concejal de Cultura, lleno de ideas y de pasión por Málaga y sin duda habría sido el consejero de Cultura más idóneo para la Junta de Andalucía, ahora que los populares están al frente -tampoco le habría quedado grande, ni mucho menos, el Ministerio de Cultura-.

Aunque ya no esté con nosotros, la plaza es la mejor manera de darle las gracias y de recordarle para siempre con un rinconcito a su nombre en la ciudad que tanto quiso. Va por ti, Antonio.

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