Como pueden constatar, la actuación coordinada de populares y socialistas logró tapar para la eternidad, merced al exagerado hotelón de Moneo, las vistas que desde El Perchel se tenían del Centro de Málaga desde hacía unos 230 años.

No hay como un arquitecto de prestigio o un fondo catarí para poner firmes a nuestros acríticos y acomplejado políticos. Quien quiera contemplar la torre de la iglesia de San Juan desde el otro lado del río, ya le queda el hueco del Museo de Artes Populares.

Y en cuanto a La Farola, gracias al apoyo de populares, de Ciudadanos y del poco edificante concejal Cassá, corremos el riesgo de prejubilarla sin motivo y, de propina, de dar la bienvenida a una mediocre extensión hotelera de La Malagueta.

Pero como en Málaga el fuego amigo nunca cesa, esta misma semana estamos siendo testigos de un nuevo estropicio que, en este caso, se perpetra en El Perchel, en concreto en la plaza que recuerda a Fray Alonso de Santo Tomás, hijo bastardo de Felipe IV y obispo de Málaga.

Es lógico que este espacio que homenajea al dominico se encuentre junto a la iglesia de Santo Domingo. Precisamente, uno de los elementos más hermosos y llamativos del templo es su torreón octogonal. Y si al otro lado del río nuestros políticos se encargaron de bloquear aún más las vistas del Centro permitiendo el mamotreto hotelero; ahora, en El Perchel, levantan la que, según el diseño, será una sobria pérgola con listones de madera que, como malsano efecto indirecto se convertirá en un obstáculo visual perenne delante del torreón.

En este asunto la Junta de Andalucía no ha podido hacer nada, informa la Delegación de Cultura, porque la plaza en cuestión está fuera del BIC de Santo Domingo. Por eso es tan importante que los Bienes de Interés Cultural no se limiten a los edificios, como nuestro Ayuntamiento pretende con la Farola.

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Así será la reforma del entorno del convento de Santo Domingo La Opinión de Málaga

Comparen Santo Domingo con la España interior. Pese a campar en mitad de la España vaciada, la mayoría de las mejores iglesias románicas de Palencia y Zamora continúan exentas, sin chirimbolos grotescos ni edificios que las atosiguen.

En Málaga, por contra, nuestros cargos públicos se pasan los mandatos ideando las formas más diversas de dejar su huella en el paisaje, sin caer en la cuenta de que, en ocasiones, la mejor contribución que pueden hacer es dejarlo como está.

Lejos de seguir esta sensata senda, el Málaga Palacio oculta nuestra Catedral, un rascacielos irrumpirá más allá de La Farola y en Santo Domingo, de las contadas iglesias casi exentas de nuestra ciudad, pronto tendremos una excelsa e inoportuna pérgola. Detrás, en segundo plano, quedará un torreón barroco sin importancia. Será que nos sobran.