El Vicerrectorado de Igualdad, Diversidad y Acción Social que dirige Isabel Jiménez Lucena, coordina, impulsa y ejecuta la política universitaria malagueña en materia de igualdad.

¿Cómo ha celebrado su vicerrectorado el 8-M?

Con el programa llamado ‘Marzo: mes de las mujeres en la UMA’, donde se recogen todas las actividades programadas en los distintos centros. Dentro de ese calendario, el día 8 celebramos un acto institucional de conmemoración y reivindicación en el que se hizo entrega de los premios de investigación Victoria Kent, de divulgación Carmen de Burgos y los mejores Trabajos Fin de Grado y Fin de Máster en Igualdad, Diversidad y Acción Social. Este año hemos hecho una especial mención a las mujeres que sufren dobles, triples, múltiples discriminaciones, por ser mujeres, por ser rurales, por ser migrantes, por estar en situación de guerra. La sororidad es un valor feminista, y debemos ser cada día más feministas.

¿Cuáles han sido las grandes líneas de trabajo de su vicerrectorado en el último año?

En materia de igualdad de género hemos continuado con la implementación de nuestro III Plan de Igualdad que tiene un total de noventa y seis medidas que contemplan la incorporación de la perspectiva de género en la docencia, la investigación y la transferencia de conocimiento como forma de visibilizar, sensibilizar, formar e innovar en igualdad. También hemos desarrollado las medidas que llevan a tener un ámbito laboral y de estudio más igualitario y libre de violencias. La corresponsabilidad para la conciliación de la vida personal, familiar y laboral nos la tomamos muy en serio y hemos avanzado en el desarrollo de ese eje de nuestro III Plan. La comunidad universitaria debe ser un referente de igualdad entre hombres y mujeres para toda sociedad malagueña y en ese sentido hemos avanzado con nuestras actuaciones desde la Unidad de Igualdad de la UMA.

¿Qué radiografía hace a nivel español de la situación, en cuestiones de igualdad, de la mujer?

Bueno, España es un país en el que vamos avanzando en la consecución de la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres. Tenemos leyes que facilitan el camino hacia esa meta, pero todavía quedan barreras informales que dificultan la superación de las brechas de género que todos los estudios que se realizan ponen en evidencia.

¿En qué ámbitos hay que trabajar para corregir conductas que promueven la desigualdad?

Se trata de un cambio cultural. Debemos construir una cultura con valores de igualdad, equidad y solidaridad. No podemos seguir pensando que hay seres humanos que son superiores y otros inferiores, porque no es verdad. Los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) que forman parte de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas tienen como meta crear una cultura igualitaria que evite las violencias que se ejercen sobre las personas más vulnerables, entre las que nos encontramos las mujeres. La lucha por la igualdad entre hombres y mujeres es una cuestión de derechos humanos.

¿Qué pasos hay que seguir dando para seguir desarrollando e instaurando una conciliación laboral por parte de las mujeres que todavía no acaba de definirse de manera definitiva?

La clave está en la corresponsabilidad. Sabemos que el trabajo de cuidados es imprescindible para el sostenimiento de la vida, por tanto, hay que realizarlo sí o sí. Se trata de que tanto hombres como mujeres, y también las instituciones y las empresas, hagan sus deberes en este sentido. Debemos reconocer el valor que tiene para las personas realizar este tipo de trabajos, para el desarrollo de habilidades y actitudes como la empatía o la colaboración, que sabemos son positivas también en el desempeño profesional, y no penalizar a quienes solicitan licencias para el cuidado de familiares. También son necesarios el desarrollo de servicios públicos y políticas laborales de las empresas que sean corresponsables con la conciliación personal y familiar. Cualquiera puede entender que conciliar es vivir, y queremos estar vivas y vivos, tener una vida plena.

¿Cómo se trabaja con las generaciones más jóvenes, cuando muchos piensan que no hay que seguir trabajando la igualdad porque la creen ya conseguida? En muchos foros se ha instalado una falsa apariencia de equidad.

Es cierto que muchas personas jóvenes piensan que ya se ha conseguido la igualdad plena, porque los avances realizados en las últimas décadas han sido importantes, al menos en nuestro entorno geográfico y cultural, y sobre todo en el ámbito educativo. Sin embargo, también es cierto que conforme van cumpliendo años, se incorporan al mundo laboral, tienen obligaciones familiares, en fin, van teniendo nuevas experiencias, se dan cuenta de que esa igualdad todavía no es plena, que falta bastante para alcanzarla, aunque hayamos dado pasos importantes en ese camino. Pienso que la gente joven hoy día tiene más herramientas para hacerse conscientes de las desigualdades que existen, para sensibilizarse y formarse en materia de igualdad de género. Yo tengo muchas esperanzas en que el futuro que construyan las jóvenes y los jóvenes sea un futuro plenamente igualitario.

¿Cuánto estamos de lejos de una sociedad igualitaria en nuestro país?

Desde luego, estamos más cerca que hace una o dos generaciones. Dependerá de lo que hagamos que tardemos más o menos tiempo en lograrlo. Estoy convencida de que las ventajas de la equidad y la igualdad son tan manifiestas para la vida de las personas, hombres y mujeres, que nos harán caminar rápido hacia un mundo más empático, más respetuoso con lo que nos rodea, más solidario con quienes son más vulnerables, en definitiva, más humano.

Una de las actividades que se van a llevar a cabo en la UMA en este mes de marzo lleva por título ‘¿Qué le diría a una niña de 10 años?’ ¿Qué le diría Isabel Jiménez a esa niña?

Que viva una vida plena. No hay nada en nosotras que nos impida desarrollarnos como personas que disfrutan, trabajan, cuidan, descansan... Que en la Universidad de Málaga la esperamos, por si quiere venir a estudiar y ser una universitaria. Que muchas mujeres a lo largo de la historia de la humanidad se han esforzado para hacer un mundo en el que seamos más libres y felices, las llamamos feministas. Que hemos avanzado sobre lo construido por ellas. Que tenemos que seguir avanzando hasta que la igualdad sea plena. Que solo juntas podemos hacer oír un son de paz igualitaria, que tanta falta hace. Que quienes somos más mayores la apoyamos. Que ella tiene un papel protagonista en esta historia. Que no permita que nadie le arrebate su tiempo, su espacio, sus esperanzas, sus querencias. Que la queremos libre y viva.