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La Opinión de Málaga

Economía

La cesta de la compra sube 300 euros en Málaga

Las familias soportarán este año un notable aumento anual, después de un 2021 en el que ya vivieron otro incremento de 150, hasta superarse de media la barrera de los 5.000 euros por ejercicio

En algunos productos como el aceite de girasol se está notando ya la subida de precios y el desabastecimiento. E.P.

Asociaciones de consumidores, economistas o entidades como la Fundación de las Cajas de Ahorros, que cada dos meses realiza encuestas para adelantar la evolución de la inflación desde hace más de dos décadas, coinciden en una realidad. Málaga y otras provincias que habitualmente se encuentran cerca de la media nacional sufrirán este año la mayor inflación en 30 años al alcanzar registros próximos al 6%.

Cómo se traduce esto en los bolsillos de las familias malagueñas, cuya cesta de la compra se encuentra en este momento por encima de los 5.000 euros anuales. El aumento anual se elevará por encima de los 300 euros, después de un 2021 en el que ya tuvo una subida de unos 150 euros. Es decir, el empobrecimiento de la población, con sueldos prácticamente congelados en lo que va de siglo, volverá a agudizarse. Los precios pueden terminar este ejercicio con una incremento medio de casi el 10% respecto a enero de 2021.

No todo es estrictamente negativo en esta nueva realidad. Los expertos subrayan que la crisis del Covid-19 ha contribuido a mejorar la conciencia en general sobre los productos de proximidad, frente a las hortalizas y frutas que ni siquiera son de temporada y que en ocasiones tienen que ser transportadas desde otros continentes durante semanas (con la consiguiente pérdida de calidad).

Firmas de la provincia como Frutas y Verduras Eladio subraya que sus productos han registrado un aumento en los precios hasta de un 35% respecto a las primeras semanas de 2021. Y si acudimos a los agricultores del litoral de la Axarquía, dichas consideraciones se ratifican en origen. El empresario Luis Miguel García, que posee cuatro hectáreas de invernadero en el término municipal de Vélez-Málaga, expresa que el precio por kilo del tomate ha permanecido por encima del euro durante la mayor parte de la pandemia, algo que ha contribuido a mejorar la economía de muchos productores malagueños.

Por no hablar de las variedades de frutas subtropicales, en las que Málaga es líder europea. El kilogramo de aguacate roza en origen los tres euros, mientras que el de mango, con mayor rendimiento en kilos por árbol, se mantienen en las últimas campañas por encima del euro.

Según indican asociaciones de consumidores como Facua, la cesta de la compra no ha dejado de incrementar su precio desde principios de 2021, precisamente aupada por los precios de frutas o de productos cárnicos y pescados. Si añadimos el encarecimiento de los derivados que contienen trigo, así como el del aceite de girasol, como consecuencia de la guerra en Ucrania, la curva de precios va camino, en efecto, de acabar el año con casi un 6% de incremento medio.

Sólo en llenar la cesta de la compra las familias pagarán unos 100 euros más de media, mientras que el incremento en el precio de la electricidad también repercutirá en unos 50 euros. Evidentemente, estas variaciones parten de estimaciones, porque incluso podrían variar en función de la duración del conflicto bélico, como manifiestan las propias autoridades vinculadas al ámbito del consumo.

El precio de los combustibles se ha disparado durante este mes de marzo. E. P.

En estos últimos parámetros cabe situar a los derivados del petróleo. Actualmente, llenar un depósito de 50 litros cuesta unos 20 euros más que hace un año. De media podrían ser unos 40 mensuales, en el caso de aquellas familias que puedan consumir unos 100 litros al mes. Y en la cuenta del gas, las subidas podrían ser de unos 30 euros. En estos apartados, los organismos también aluden a que una guerra que se prolongue en el tiempo podría mantener el coste del petróleo en máximos o, frente a ese escenario, reducirlo (si los mercados ven asomar una grave recesión).

Los expertos dan una serie de recomendaciones para minimizar la subida de los precios, desde consumir productos de proximidad hasta apurar las fechas de caducidad. Son recomendaciones que, en su mayoría, ya conocemos por la experiencia de la pandemia.

  • Comprar productos de temporada. Es un consejo de toda la vida, pero es el momento de hacerlo de verdad. Primero hay que saber qué productos son de temporada, y cuáles son más cercanos a nosotros, según la zona donde vivas. Hay productos de las distintas comarcas malagueñas para todas las estaciones, frescos y de primera calidad. 
  • Aprovechar los descuentos. Otro consejo que deberíamos tener siempre en cuenta para rebajar el precio de la cesta de la compra, pero al que ahora hay que prestarle toda la atención. Se trata de buscar aquellos productos que están en oferta, por el motivo que sea, pero tratando de huir de los «ganchos», una estrategia utilizada por supermercados para que el efecto llamada provoque que compremos otros productos más caros en el mismo establecimiento. 
  • Aprovechar los descuentos de los productos de proximidad. Va muy ligado al primero. Es el momento de fijarse más en qué productos provienen de nuestra área geográfica, porque aunque los costes de producción están más caros, también hay un ahorro por grandes lotes de producción que no tienen que ser transportados. La crisis de los contenedores ha tensionado tanto el mercado que algunos precios de transporte se han multiplicado por diez. 
  • Adquirir productos que van a caducar pronto. Es una recomendación que hasta hoy parecería contradictoria, pero como la cesta de la compra ha de ser ajustada, es bueno saber que en muchos establecimientos la venta de productos que están próximos a caducar (o con fecha de consumo preferente cercana) están rebajados y te ahorran un pellizco.
  • Consumir marcas blancas. Es un buen momento para apostar por ellas. La mayoría de productos tienen la misma calidad que las grandes marcas, pero son más baratos porque no necesitan de una inversión tan grande en estrategias de marketing y publicidad, a la hora de promocionar su venta, como lo hacen las firmas tradicionales. 

También hay familias con mascotas y que de la misma forma han empezado a sufrir los efectos del incremento en los precios de los piensos. Hasta diez euros de variación, en plena alza de los costes, ha experimentado un saco que hace unos meses costaba unos 40 euros. Es otro gasto añadido que puede descuadrar en multitud de hogares las cuentas de gastos que manteníamos establecidas hasta hace muy pocos meses.

Las previsiones del panel ya reseñado al principio, que arroja la inflación de casi el 6% para este año, también muestran unos datos inquietantes para este año. Y es que la «previsión media» de creación de empleo para 2022 «ha quedado rebajada medio punto», hasta el 3,5%. Según los panelistas, la tasa de desempleo en media anual bajaría este año hasta el 13,9%, tres décimas menos que en el panel del pasado mes de enero, «a pesar del empeoramiento de la previsión de crecimiento».

El secretario general de FACUA-Consumidores en Acción, Rubén Sánchez, considera que en el fondo de la actual coyuntura económica se encuentran también las cuentas de las grandes compañías. Así denuncia: «Para bajar de verdad luz, gas y gasolina hay que recortar drásticamente los beneficios».

Pero otras agrupaciones de consumidores recuerdan que la inflación llegó a ser negativa hace poco más de una década, en 2015, y, más recientemente, en 2020, después de que la pandemia paralizase la economía global. La escalada iniciada a principios de 2021 va camino de marca un máximo nunca visto desde 1992, pero incluso podría batir marcas de principios de esa década de los noventa (cuando el índice anual rozó el 7% de subida media en los precios).

OCU plantea para poder frenar esta escalada que el Gobierno eleve una intervención «urgente, firme y decidida en los mercados energéticos, que pasa por suspender temporalmente todos los impuestos que gravan el consumo energético de los hogares». Y asimismo solicita «introducir ajustes en el sistema de fijación del precio de la electricidad en el mercado mayorista, para sacar al gas de la ecuación».

Otra acción que considera esta asociación de consumidores que debe aplicarse es la de «garantizar que la tarifa regulada» o PVPC y, al mismo tiempo, que el bono social cumpla su función de ofrecer tarifas con precios razonables al consumidor y a las familias vulnerables, «desvinculando su precio de la evolución del mercado mayorista hasta que se modifique su funcionamiento».

Las mayores subidas de precio

  • 100 EUROS. La cesta de la compra. Pocos alimentos no van a subir de precio. Todos los productos que contienen trigo, aceites, los cárnicos y sus derivados ya subieron en la pandemia. Nada lo para.  
  • 50 EUROS. La luz. Los escenarios más positivos hablan de un incremento de un 41 % de la factura mensual, mientras que los negativos apuntan a que la factura doble el precio en unos meses.
  • 40 EUROS. La gasolina y el gasóleo. Para alguien que gasta regularmente el coche, el bolsillo se va a ver muy afectado. Llenar un depósito de 50 litros ya cuesta unos 20 euros más que hace un año.  
  • 30 EUROS. El gas. Como pasa con la luz, el gas ha subido y lo seguirá haciendo, de forma que la factura mensual se puede incrementar desde unos 30 euros, según indican las organizaciones de consumidores.
  • 10 EUROS. El pienso. El precio del trigo y de otras materias primas ha disparado el de la tonelada de pienso en cerca de un 20 %. Un saco que costaba 40 euros se acerca a los 50. 

Por su parte, los máximos dirigentes nacionales aguardan a un encuentro en sede comunitaria, a finales de este mes, para empezar a aplicar medidas que contribuyan a reducir, como demandan los reseñados colectivos, las tarifas de mayor impacto en la actual inflación. Es decir, las de combustibles, electricidad y gas, que han desatado huelgas y movilizaciones.

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