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El ‘desfiladero’ peatonal perpetuo de la calle Diego de Siloé

La calle Diego de Siloé, al pie de las facultades de El Ejido, pierde a diario una de sus aceras por la práctica extendida de aparcar los coches encima. Los vecinos del entorno llevan siete años reclamando sin resultado al Ayuntamiento que tome medidas para acabar con esta práctica

Salvador Tineo muestra una parte de los coches aparcados sobre la acera de la calle Diego de Siloé, junto a El Ejido.

La cita fue el pasado miércoles a las 6 de la tarde. La calle Diego de Siloé, al pie de las facultades de El Ejido, lucía impracticable para el peatón en la acera derecha, la más próxima al Ejido, a no ser que practique la torsión del tronco o el famoso perfil egipcio.

El motivo es la presencia de más de una decena de coches subidos encima, pues en la calle sólo hay aparcamientos en el lado izquierdo. Entre semana son los estudiantes los que solventan la falta de sitio de esta manera y los fines de semana y en verano, quienes acuden al Centro.

Justo cuando llega La Opinión, una cuidadora que pasea a una mujer mayor en silla de ruedas debe pasarse a la acera de enfrente, porque no hay espacio para que pase la silla entre los coches.

Las personas en sillas de rueda deben cambiar de acera a la fuerza. A.V.

De este problema diario sabe mucho Salvador Tineo, un vecino del Ejido que no para de denunciar la falta continua de civismo.

«Los vecinos del barrio estamos cansados, se llama a la policía y no hacen nada. Hace unos días un policía le indicó a uno que estaba dando vueltas con el coche que aquí abajo lo podía aparcar», comenta Salvador Tineo, mientras señala la hilera de coches que ocupan la acera. «¿Tú crees que por ahí puede pasar alguien», critica.

«Llevamos siete años ya quejándonos al Ayuntamiento de este problema», resalta Salvador, que recuerda que lo pasó muy mal con su padre, ya fallecido, «cada vez que tenía que llevarlo en silla de ruedas al centro de salud de la Victoria, que está en línea recta».

El vecino del Ejido trata de pasar por la acera mientras paseo a su perro. A.V.

Para este vecino, la solución de que la Policía Local acuda y multe a los infractores, algo que en febrero del año pasado confirmó a este diario el concejal de Seguridad, Avelino Barrionuevo, no es una medida efectiva. «Si realmente vinieran y una grúa se llevara los coches, a la gente la grúa le asusta más, pero si pones multas, se lo pasan por las narices», argumenta.

Como recuerda, los vecinos veían como solución más idónea colocar bolardos, «porque la acera da el ancho, por aquí se puede pasar y el coche no sube»; sin embargo, explica Salvador Tineo, el Ayuntamiento «dijo que no da el ancho suficiente como para poner bolardos», así que el problema se perpetúa.

Calle Diego de Siloé, un estrecho pasillo todo el año. 

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