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Salud mental

La madre con el hijo encerrado en su cuarto diez años critica a la Junta por no atenderlo

Carmen Ramírez ve incomprensible que los médicos exijan a su hijo, con miedo a salir al exterior, que acuda a un centro para el diagnóstico

Carmen Jiménez, esta semana en el Centro de Málaga.

Carmen Ramírez, la madre de un joven de 31 años que lleva casi una década encerrado en su cuarto, ha criticado a la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía por negarse a atenderlo en su vivienda de Málaga capital para diagnosticarle agorafobia y en su lugar, ofrecerle atención telemática o la visita presencial a un centro de salud.

La madre, que cuando contó su problema familiar en febrero a La Opinión dio un nombre ficticio y posó de espaldas, explicó que ahora da sus datos y posa para el fotógrafo «porque mi hijo ya se ha enterado por las noticias y los médicos siguen riéndose de mí».

Carmen Ramírez subrayó que su hijo, que se pasa el día jugando a videojuegos y viendo la televisión y que por este problema no se ha vacunado aún de la Covid, «tiene miedo al exterior, está preso y tiene una condena perpetua, a pesar de que no haya hecho nada». Además, subrayó que «tiene miedo al móvil, es incapaz de coger un teléfono», por lo que la atención telemática no sería posible y mucho menos que se desplazara a un centro de salud.

Carmen Ramírez sí quiso subrayar la buena atención que en todo momento ha recibido del delegado de Salud, Carlos Bautista, «que es una bellísima persona, ha intentado ayudar y ha llamado a todos los sitios habidos y por haber pero los médicos se niegan a ver a mi hijo en casa».

«La Junta de Andalucía no es que no tenga un protocolo para tratar a una persona con agorafobia, es que tiene un protocolo de cinismo», denunció y lamentó que su hijo «está condenado de por vida porque no tengo dinero para un psiquiatra de pago».

Como ya explicó, años antes de la pandemia, en dos ocasiones y mediante orden judicial consiguió que a su hijo lo examinaran en el Hospital Clínico, pero en las dos ocasiones, «mientras los psicólogos y psiquiatras de la primera línea me dijeron que necesitaba ayuda y que estaba enfermo, cuando lo ve el especialista dice que no le da la gana de salir de su cuarto».

Antecedentes familiares

Carmen Ramírez explicó que por las dos ramas, su hijo cuenta con familiares con sendos diagnósticos de esquizofrenia, el segundo de ellos, «un caso de agorafobia que terminó en esquizofrenia». Además, también informó de que su marido, fallecido en 2020 a los 57 años y padre del joven, murió con un alzheimer severo, una enfermedad que comenzó a sufrir con sólo 43 años.

Por otro lado, también detalló que su hijo sufrió acoso de niño en su barrio.

Carmen, en paro y que mantiene a su hijo con los 560 euros de la pensión de viudedad, confiesa su temor por el futuro de su hijo cuando ella falte. «En unos días cumplo 59 años y por ley de vida voy a morir antes y además, con estos disgustos. Cuando se lo digo a mi hijo me responde: no te preocupes, cuando tú te mueras me voy a morir yo. ¿Cómo se queda una madre tras esto?», pregunta.

Esta madre luchadora está más que convencida de que su hijo tiene una enfermedad y que los videojuegos «son la punta del iceberg», por eso pide a la Junta de Andalucía que los médicos le puedan diagnosticar en casa. «Si mi hijo está diagnosticado puede ser recuperable con tratamiento psicológico o psiquiátrico porque es súper inteligente. Yo no pierdo la esperanza», remarca. 

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