Investigadores de las áreas de Paleontología y Estratigrafía de la Universidad de Málaga han dado un paso más los trabajos en el yacimiento de Orce (Granada) y han abordado un aspecto no analizado hasta ahora sobre la naturaleza de las poblaciones de homínidos y su carácter más o menos permanente o temporal.

Así, han desvelado que la cuenca de Guadix-Baza del yacimiento Orcense pudo ser un refugio efímero para las poblaciones humanas del Pleistoceno inferior, aproximadamente hace 1,4 millones de años, han apuntado desde la UMA en un comunicado.

Para este nuevo estudio, que ha sido publicado en la sección de Paleontología de la revista suiza 'Frontiers in Ecology and Evolution', se ha empleado la información disponible sobre la cartografía de esta cuenca, cuya superficie habitable era entonces de unos 2.900 kilómetros cuadrados, además de una extensión inundada por el lago de Baza de unos 1.100 kilómetros cuadrados.

"En base a la información biológica que proporcionan estos yacimientos, como la disponibilidad de recursos cárnicos y la competencia de los homininos con otros carnívoros y carroñeros, se ha estimado que la densidad de población de la cuenca de Guadix-Baza sería muy baja y que no podría albergar más de 280-350 individuos en un mismo momento", ha explicado el catedrático de Paleontología de la UMA Paul Palmqvist.

Asimismo, el científico añade que estos homininos vivirían aislados de otros grupos al estar rodeada la cuenca por las montañas más altas de la Cordillera Bética. "El aislamiento causaría una endogamia perniciosa, cuyos efectos son visibles en un cráneo de lobo pintado hallado en otro yacimiento de Orce, Venta Micena", ha aclarado Palmqvist.

El experto ha señalado también que, en base a estos datos, aquellas poblaciones humanas no eran viables a largo plazo. "Es muy probable que la cuenca de Guadix-Baza actuara como un verdadero refugio efímero de los homininos de aquel entonces. El poblamiento humano de la zona pudo producirse mediante recambios discontinuos de grupos de estos llegados de otros asentamientos en áreas contiguas a la cuenca", ha afirmado.

En este trabajo también han colaborado investigadores de la Universidad Complutense, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Burgos) y del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (Tarragona).