Vuelve hoy la calima a Andalucía y el campo malagueño mira con recelo al cielo. Porque preocupa la probabilidad de que vuelvan las precipitaciones en plena sequía, esta vez con barro, y afecten a cultivos como los subtropicales, la vid o el olivar. A última hora de este jueves está previsto que pueda llover levemente en las provincias andaluzas más orientales, incluyendo varias zonas de la Alta Axarquía o de otros territorios limítrofes con Granada.

Lo más importante es que de momento «no se anuncian lluvias intensas», que también podrían volver a tener consecuencias directas en inmuebles, vehículos o los trazados viarios de áreas urbanas o interurbanas. Que los pueblos pudieran volver a teñirse de rojo es una preocupación que no escapa a nadie.

Y es cierto que es necesario que continúen las precipitaciones para recuperar el nivel de embalses como el de La Viñuela. Sin embargo, la precipitación del polvo africano tiene condicionantes negativos, como alertan también los médicos y otros expertos consultados por este periódico.

La calima empezaba a entrar este mismo miércoles, pero se fija el máximo punto para el jueves y la matinal del viernes. Mañana, ya entrada la tarde, se podría empezar a reducir el polvo en suspensión, sin que se descarte su presencia durante el fin de semana. La calidad del aire está de nuevo amenazada, como inciden los facultativos, con lo que ello puede representar para pacientes aquejados de enfermedades respiratorias. Recuerdan asimismo los expertos que precisamente «han resultado ser los pulmones los principales afectados por la pandemia que mantiene en este momento a miles de malagueños afectados».

Ayer empezaba a mezclarse la calima con temperaturas de más de 30 grados en comarcas del interior de Andalucía. Pero incluso serán superiores los registros en los termómetros durante la jornada de mañana viernes o la del sábado, con máximas de hasta 36 grados en las provincias de Sevilla o Córdoba.

Junto a los daños que acarree la calima en el campo o en las redes viarias o inmuebles, la probabilidad de que las personas experimenten nuevos episodios de asma se dispara ante el polvo africano que ya fue protagonista al inicio de esta primavera.

Temen los médicos lo que pueda suponer para los menores, especialmente a aquellos que tienen menos de 14 años. Ya padecen asma uno de cada diez niños, con prevalencia en las áreas costeras de la provincia. El alto nivel de polen de estos días se agrava con la presencia de la calima.

«Debido a sus densas partículas de polvo, estos fenómenos meteorológicos pueden precipitar episodios de broncoespasmo o crisis asmáticas», como días atrás destacaba Vithas Málaga mediante un comunicado.

«Por este motivo, se aconseja que los menores de cinco años con problemas de broncoespasmo no salgan de sus domicilios o si lo hacen se cubran con mascarillas durante los días de calima», alegan los propios expertos en patologías respiratorias. Y es que los más pequeños «con el sistema inmunológico algo deprimido son un blanco perfecto», alegan.