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La Opinión de Málaga

Mirando atrás

Pablo y Albert: una amistad eterna, en cien cartas

Un libro en francés y español recupera el intercambio epistolar de hace 110 años entre el joven francés Paul Schmitt, futuro profesor del Colegio del Palo y Albert Duvigeant, alto cargo en la Cochinchina francesa, con valiosos testimonios de la vida colonial y la I Guerra Mundial

El malagueño Rafael de las Cuevas Schmitt, con el libro de las cartas que recibió su abuelo del alto cargo colonial. A.V.

El primer encuentro fue digno de una película de acción: arrancaba el siglo XX, el joven soldado bordelés Paul Schmitt, de unos 20 años, paseaba por un puente de la ciudad francesa de Toulon cuando sorprendió a unos ladrones atracando a un hombre mayor. El soldado acudió a defenderlo y una vez pasado el peligro, descubrió que con él le unía un parentesco lejano.

Se llamaba Albert Duvigeant, era un oficial francés de la Marina de más de 40 años y a partir de ese día el joven que le defendió fue su amigo y protegido.

Albert Duvigeant (1860-1927) y el joven Paul (Pablo) Schmitt (1884-1970) Archivo familiar

La amistad que les unió fue tan grande, que sobrevivió a miles de kilómetros de distancia y a mucho más, porque Albert Duvigeant fue destinado en 1912 -un mes después del hundimiento del ‘Titanic’- a la colonia francesa de la Cochinchina (sur de Vietnam) como responsable máximo de la intendencia del Ejército francés y dos años más tarde, al poco de volver a su país, estalló la I Guerra Mundial.

De esos años de trópicos y trincheras la familia de Paul Schmitt -quien terminaría afincándose en Málaga por sus problemas de asma y bronquitis y fue conocido como Pablo- conservó como oro en paño el intercambio epistolar entre los dos amigos, unas 140 cartas y cerca de 400 postales.

«Mi madre, María Magdalena, la hija mayor de Pablo y luego mi hermana Magdalena conservaron las cartas», cuenta el malagueño Rafael de las Cuevas Schmitt, nieto de Pablo.

Inicio de una de las cartas, escrita por Albert desde Saigón, capital de la Cochinchina francesa, en 1912. Archivo familiar

Un centenar de esas misivas, escritas entre 1907 y 1918, y una selección de postales de la Indochina francesa y la Gran Guerra, enviadas a Paul por Albert, pues el joven las coleccionaba, han sido recopiladas en el libro ‘Querido Pablo -Mon cher Paul’, una ventana privilegiada al día a día de la vida colonial y los desastres de la guerra, que para honrar la trayectoria y memoria de los dos amigos se ha editado bilingüe, en francés y español.

La obra será presentada este viernes 20 de mayo, a las 19 horas en el Hotel Málaga Palacio y como subraya Rafael de las Cuevas, con este libro «se salda una deuda» con el generoso oficial francés, que se convirtió en un segundo padre para Pablo, como puede verse en las cartas, llenas de consejos sobre su futuro y preocupación por su salud, en una época en la que no existían antibióticos.

Cartel de presentación del libro, este viernes, 20 de mayo, en el Hotel Málaga Palacio.

Cartel de presentación del libro, este viernes, 20 de mayo, en el Hotel Málaga Palacio.

Reunir a las familias

De paso, ha servido para unir de nuevo a las dos familias, cuyos lazos se empezaron a perder a partir de 1927, con la muerte de Albert Duvigeant; además, pocos años después los Schmitt de Málaga también perdieron todo contacto con Francia.

De hecho, comenta Rafael de las Cuevas Schmitt, de esa hermosa amistad entre Paul y Albert «se había pedido la memoria» y no fue hasta una búsqueda en internet, para averiguar quién fue el famoso Albert Duvigeant de las cartas familiares, que localizó un correo electrónico, escribió «y a la hora» le contestaba una sobrina nieta del responsable colonial.

Esto explica que el libro lleve la firma de Rafael de las Cuevas, pero también las de Annik Duvigeant, sobrina nieta de Albert y Martine Georges Carlens, prima de la anterior y residente en Ibiza, quien se ha encargado de traducir el centenar de cartas del francés al español.

El veterano Albert Duvigeant, quien por cierto en 1894 hizo una escala en Málaga, describe con todo detalle el largo periplo en barco de vapor hasta llegar a la Cochinchina, mientras su joven amigo, con la losa del asma y la bronquitis, visitaba España, su futuro país de adopción, pues contraería matrimonio con la antequerana Socorro Ramos en 1915, y poco después se marcharía a vivir a Málaga, donde permaneció hasta su muerte en 1970. La pareja tuvo dos hijas y una hijo.

Postal de un campo de carreras de Saigón, una de las enviadas por Albert a su amigo Pablo, por entonces ya en España. Archivo familiar

«Tengo doméstico, cochero, coche de caballos, caballos y sobre todo un excelente cocinero cuyos platos finos ligeros y sustanciosos me permiten soportar mejor la atmósfera de estos países», le escribe Albert desde Saigón en junio de 1912. El marino francés se encuentra en lo más alto, por eso poco después, el 14 de julio, fiesta nacional, cuenta que fue condecorado por el Rey de Camboya, de visita en Saigón.

Pero junto a la vida oficial, en las cartas se cuela la vida real con sus luces y sombras, como la estruendosa celebración callejera del año chino; la lucha constante que mantiene con los mosquitos de los trópicos; el cariño que manifiesta por los gecos, «pequeños lagartos, amigos del hombre con el que viven y al que tratan de proteger contra todos los parásitos alados» o las precauciones que toma por las noches, para que no entren ladrones en casa, dado que además «se embadurnan el cuerpo con grasa para escapar de las manos que intentan atraparlos».

Postal del templo de Angkor Vat, Camboya, que Albert visitó. Archivo familiar

Las postales, que junto con las cartas remite a su amigo en España, también constituyen un escaparate de la vida colonial francesa, en la que el traje o el uniforme blanco y el salacot eran indispensables. Por cierto que algunas de las postales más llamativas son las del famoso templo de Angkor Vat, en Camboya, que fascinó a Albert, ya que lo describe como «una de las más bellas maravillas de la arquitectura».

Con el estallido de la guerra mundial Albert es destinado a Dunquerque, justo cuando se encontraba «en la antesala de la jubilación»; pese a la situación y a que resultará herido, el francés confiará en la victoria contra la Triple Alianza.

Postal bélica: reparación de los ‘caballos de Frisia’ (estructuras defensivas) en pleno Frente del Marne. Archivo familiar

Las misivas, por cierto, reflejan en ese tiempo los intentos infructuosos de Pablo Schmitt por luchar por su país: fue descartado por su frágil estado de salud.

Se sabe que en los años 20, cuenta su nieto, Pablo fue profesor de francés en el Colegio San Estanislao de Kostka y que a partir de 1937 trabajó como secretario en el Consulado de Francia en Málaga, donde su hija Magdalena, madre de Rafael, también estuvo empleada.

Pablo Alberto Schmitt Ramos (1920-1996) fue como su padre profesor de francés en el Colegio San Estanislao..

Pablo Alberto Schmitt Ramos (1920-1996) fue como su padre profesor de francés en el Colegio San Estanislao.. Archivo familiar

Su hijo mayor, Pablo Alberto Schmitt Ramos (1920-1996), con su segundo nombre en homenaje al amigo de su padre, siguió sus pasos y fue profesor de francés en el Colegio del Palo. En los años 60 viajó a Francia con su mujer, Mari Carmen Espejo, en busca de las raíces familiares. Ahora, gracias a este libro, se refuerzan más que nunca.

Los interesados en conseguir este libro pueden enviar un correo electrónico a la dirección: centro@pedagogiaypsicologia.es.

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