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La Opinión de Málaga

Plaga

Vecinos de la desembocadura del Guadalhorce advierten del aumento de los mosquitos

Asociaciones ecologistas proponen sustituir la fumigación química por el fomento de la llegada de pájaros insectívoros - Benahavís, el único punto de la provincia con riesgo alto de contagio de fiebre del Nilo por los mosquitos

Fumigación en la desembocadura del Guadalhorce. L. O.

Con la llegada del buen tiempo, los mosquitos están cada vez más a la orden del día en nuestros hogares. Este hecho se puede notar en la actualidad mucho más que años atrás con la subida de las temperaturas medias, y puede provocar la llegada de nuevos tipos de mosquitos y, por tanto, nuevas enfermedades.

El Ayuntamiento de Málaga viene realizando, desde 2017, registros de la zona de la desembocadura del Guadalhorce y las zonas húmedas de los barrios cercanos (Sacaba, Guadalmar y San Julián), donde más afectan los mosquitos. Desde marzo se llevan aplicando insecticidas para eliminar las larvas de mosquitos y se colocan trampas para atrapar a los mosquitos adultos. Este parece ser el único remedio que

Sin embargo, los vecinos de los alrededores se quejan de un aumento de población de estos insectos y piden acciones más efectivas para solventar el problema. “Todos los años pasa lo mismo: en cuanto empieza el buen tiempo, con las aguas estancadas hay más mosquitos”, lamenta un residente de Sacaba, que afirma también haber colocado ya mosquiteras en su casa para protegerse de estos bichos. Otro vecino de San Julián manifiesta que allí también se nota mucho este aumento: "hace unas dos semanas que empezaron a aparecer y no hay noche que no me pique un mosquito", sostiene.

Desde asociaciones medioambientales como Almijara o Ciriana dedican muchas quejas a la forma en la que el Ayuntamiento aborda el problema. Afirman que los vertidos de la depuradora municipal, el deterioro del ecosistema de la desembocadura del río y las malas infraestructuras de saneamiento de la zona hacen empeorar una situación que ya es un problema por sí misma.

La propuesta de las diferentes asociaciones se centra en la sustitución de los larvicidas usados en la fumigación para apostar por la recuperación del ecosistema usando cajas nido en las que alojar a diversas especies de aves insectívoras que se alimenten de los bichos y así controlar la población. Así, estos colectivos dan a entender que las fumigaciones periódicas constituyen una solución temporal que, a largo plazo, solo consigue agravar el problema.

La fiebre del Nilo llega a Málaga

Benahavís se encuentra en riesgo alto de presencia de mosquitos tigre, los portadores de la fiebre del Nilo Occidental, mientras que Casares, Estepona, Málaga, Cártama, Campillos, Fuente de Piedra y Archidona son localidades predispuestas a que aparezcan este tipo de insectos. Así se puede comprobar tras la actualización por parte de la Junta de Andalucía del mapa de riesgo de la enfermedad.

Desde Protección de Salud de la Junta, se informa de que el virus que provoca esta enfermedad causa síntomas en un 20% de los contagiados que se llegan a conocer y que los síntomas graves solo se manifiestan en un 1% de la población. Para conocer si un paciente tiene el virus, en los centros sanitarios se realiza una prueba analítica a cualquier caso de meningitis en el que se desconozca la causa de la dolencia.

La época veraniega en la que se multiplican los mosquitos comienza a partir de finales de junio y dura hasta octubre, temporada en la que los ciudadanos deben protegerse todo lo posible de las picaduras de estos insectos.

Para ello, hay que evitar salir al principio de la mañana y al atardecer en las zonas de mayor riesgo, ponerse repelente de mosquitos y ropa clara y suave que cubra toda la superficie de piel posible. Por otra parte, en casa se hace necesario colocar mallas o mosquiteras en las ventanas, ahuyentadores eléctricos y librarse de las posibles aguas estancadas que se puedan crear en los hogares, sobre todo en las zonas de jardín.

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