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La entrada a Monte Dorado por fin se dignifica

El Ayuntamiento ha transformado una decrépita parcela municipal en una entrada digna para el barrio después de 13 años de reclamaciones vecinales

La parcela municipal, esta misma semana. A.V.

La entrada al barrio de Monte Dorado por la calle Pasión estaba flanqueada por los restos de una construcción bastante siniestra, en la que imperaban el hierro oxidado, el matorral y la chapa, posiblemente, de uralita.

Era un chambao con aires de corral que en realidad fue una antigua huerta pero, una vez perdida su utilidad, pasó a ser una ruina arqueológica contemporánea.

La parcela, en forma de modesta cuña y muy pocas dimensiones, contenía un enorme algarrobo y varias palmeras, todos los ejemplares en estado salvaje.

Lo único que se salvaba del conjunto era un letrero hecho de ladrillo y cerámica con el nombre del barrio, pegado al murete encalado del chambao y asomado al Camino del Colmenar. Como curiosidad, lo realizó con sus propias manos José María Lobera, el vecino nacido en el Aragón próximo a los Pirineos y que puso nombre al barrio hacia el año 82.

La entrada al barrio, con la parcela municipal detrás, en 2018. Arciniega

Desde hace pocos meses, el Ayuntamiento ha tenido el acierto de acabar con esta imagen decrépita y ha transformado la parcela en algo estéticamente armonioso y desde luego, mucho más higiénico.

Como curiosidad, según contaba este lunes el veterano Miguel Campos, de la Asociación de Vecinos Colina Aceiteros, la mejora ha sido posible después de 13 años de peticiones, pues fue en 2009 cuando la asociación pidió por vez primera a Urbanismo la reforma de este espacio.

«La primera vez mandamos un correo electrónico con la reclamación y 18 meses después un jefe de Urbanismo nos dijo que no era el procedimiento adecuado, que había que enviar la petición por registro», comentaba Miguel Campos, que explicó que a su vez, la Gerencia de Urbanismo tardó «nueve años» en reconocer que la parcela en cuestión era municipal, como sostenían los vecinos.

El caso es que este ‘parto de los montes’ en Monte Dorado, con su correspondiente montaña de burocracia, ha sido finalmente coronado con éxito y hoy el barrio tiene una entrada digna y limpia, una puerta de entrada en la que, por cierto, los vecinos sólo echan en falta que vuelva ese panel que lucía el nombre del barrio o algo de similares características, como hay en otras barriadas de Málaga, pues hoy sólo hay un escueto cartel.

El proyecto incluía una acera en esta zona verde en estado salvaje, justo enfrente. A.V.

En cuanto al antiguo huerto tiene hoy un bonito muro de contención, césped artificial y el algarrobo, que no había forma de recuperarlo porque se secó, ha sido sustituido por una higuera. Los vecinos de Monte Dorado confían en que el proyecto se complete del todo con una acera pendiente en una zona verde salvaje, justo enfrente.

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